La agricultura sintrópica propone cultivar como crece un bosque: con árboles, cultivos y plantas de distinta altura que se ayudan entre sí. El método nació en Brasil y hoy se aplica desde fincas de Kenia hasta chacras de Argentina y Colombia.
La agricultura sintrópica es una forma de producir alimentos que imita el funcionamiento de un bosque. En lugar de sembrar una sola especie, combina árboles, arbustos y cultivos en el mismo terreno. Además, ordena cada planta según su altura y su ciclo de vida. Así, el suelo se regenera mientras el agricultor cosecha. En las últimas décadas, el método se extendió de Brasil a África, Europa y el resto de Latinoamérica.
Qué es la agricultura sintrópica y de dónde viene
Su creador es Ernst Götsch, un agricultor e investigador suizo. Götsch empezó a investigar en los años 70, en Suiza y Alemania. Luego, en los años 80, se instaló en Brasil y puso a prueba sus ideas.
Las bases del método tienen raíces antiguas. Según el Centro Nacional de Tecnología Apropiada de Estados Unidos (NCAT), comunidades indígenas de la Amazonía, África Occidental y el Sudeste Asiático usan desde hace miles de años técnicas de agroforestería sucesional. Götsch refinó esas ideas y las convirtió en un conjunto de principios.
El nombre viene de la sintropía, un concepto que Götsch usa para describir cómo la vida acumula recursos. Es lo opuesto a la entropía, en la que la energía se dispersa. En la práctica, cada generación de plantas deja un suelo más fértil para la siguiente.
Cómo funciona una finca sintrópica
Primero, las plantas se ordenan en el espacio. Esto se llama estratificación. Los estratos son los pisos de vegetación: plantas bajas, plantas medias, árboles de dosel y especies emergentes. Con esa distribución, la finca aprovecha mejor la luz. Además, según Götsch, ayuda a retener agua y a enfriar el ambiente.
Después, las plantas se ordenan en el tiempo. Esto es la sucesión. Cada especie ocupa su lugar según su ciclo de vida. Abren camino las especies anuales y bianuales. Luego vienen los arbustos y árboles de ciclo corto y medio. Por último, aparecen los árboles de vida larga. Idealmente, se plantan todas juntas desde el inicio para alterar poco el suelo.
La poda es la tercera herramienta. Al podar y retirar vegetación vieja, el agricultor acelera la sucesión. Además, la preparación del suelo se hace una sola vez, según Agenda Götsch, porque el sistema nunca vuelve a su condición anterior. Así, Götsch define su método como una agricultura basada en procesos, no en insumos. En ese esquema, la cosecha es un efecto de la regeneración del ecosistema. Por otro lado, NCAT indica que el método permite cosechar en tan solo tres meses.
Dos ejemplos, en Brasil y en Kenia
En Brasil, la finca Olhos d’Água recuperó en cinco años una diversidad de especies comparable a la de un bosque virgen. Además, su productividad de cacao igualó a la de las fincas vecinas, según Swissinfo.
En Kenia, una finca de rosas estuvo abandonada más de 12 años, después de que el precio de las flores se desplomó. Hoy, esa finca de cuatro hectáreas, Tamalu Farm, produce alimentos entre árboles. Según Sven Verwiel, cofundador y director ejecutivo de la empresa ForestFoods, es la primera finca comercial de agricultura sintrópica en Kenia.
ForestFoods aplica el método en fincas de Limuru, Timau y Naro Moru. Produce hortalizas, hierbas, huevos, aceites esenciales, tés y madera, según la plataforma de inversión VC4A. Tamalu Farm también funciona como finca demostrativa, donde se capacita a otras personas.
Verwiel explica que la zona es una de las más agrícolas de Kenia. En la época colonial, allí se talaron grandes extensiones de bosque para sembrar trigo y cebada, y para el pastoreo. También afirma que este enfoque se distingue del bosque comestible de la permacultura. Según él, es mucho más ordenado y busca un sistema que se sostiene solo, sin insumos externos.
Qué dice la evidencia sobre este método
La investigación sobre agroforestería en África muestra resultados alentadores, aunque variables. El centro de investigación CIFOR-ICRAF indica que algunas especies de corto plazo elevaron los rendimientos de cereales entre 10% y 200%. En cambio, con especies de largo plazo, los resultados fueron desde leves caídas hasta el doble de rendimiento.
Una revisión de 185 publicaciones estima que los sistemas agroforestales de África Oriental almacenan, en promedio, 98,8 toneladas de carbono por hectárea en el suelo y 24,2 en la biomasa. Aun así, la permanencia de ese carbono en el suelo sigue en discusión.
Sin embargo, las pruebas sobre el método sintrópico son más escasas. Un estudio de la Universidad Nacional de Colombia lo advierte. Publicado en 2026 en la revista Colombia Forestal, señala que el país carece de evidencia técnica para comparar el manejo sintrópico con el convencional. Por eso, los investigadores midieron suelos y producción de café en dos zonas cafeteras andinas.
La agricultura sintrópica en Latinoamérica y España
En Colombia, la granja integral orgánica Las Nubes, de los hermanos Luis Fernando y Diego Vélez, se define como un proyecto de agricultura sintrópica, regenerativa y orgánica. En Argentina, Matías Bertone cultiva unas 100 especies en su chacra de El Soberbio, en Misiones. Además, ofrece cursos.
En México, dos técnicos de la organización Waybil, de México y Costa Rica, suman más de 20 proyectos desde 2018 y han capacitado a más de 500 personas. En Chile, pequeños productores de la zona central prueban la agricultura sintrópica frente a la sequía. En España, según Swissinfo, Götsch impulsó la transición de agricultores en el país y en Portugal.
Desde Brasil hasta Kenia, y desde Argentina hasta Colombia, la agricultura sintrópica propone un cambio de mirada: producir alimentos mientras el suelo se regenera. Entender sus principios es el primer paso para que los productores evalúen si el método encaja en su terreno.
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por Juan Lagos
