El apetito global por frutas fuera de lo convencional no deja de crecer. Según distintos análisis de mercado, el negocio mundial de frutas exóticas pasó de US$19.350 millones en 2025 a cerca de US$20.770 millones este año, con proyecciones de superar los US$27.000 millones hacia 2030. Detrás de esas cifras hay un cambio cultural más profundo: cada vez más consumidores, en más países, están dejando atrás la manzana y la naranja de siempre para experimentar con sabores que hace una década resultaban prácticamente desconocidos fuera de sus regiones de origen.

La pitaya, la fruta que se robó la escena

Entre todas las protagonistas de este auge, la pitaya (o fruta del dragón) se ha convertido en el rostro más reconocible de la tendencia. De aspecto llamativo, con variedades de piel rosa intensa, roja o amarilla, y pulpa blanca salpicada de semillas negras, la pitaya pasó de ser una rareza asiática a estar disponible en supermercados de gran parte de Europa en poco más de una década, impulsada tanto por su estética “instagrameable” como por su perfil nutricional.

El mango lidera el crecimiento tropical en Estados Unidos

En Estados Unidos, uno de los mercados de consumo más influyentes del mundo, especialistas de la industria frutícola coinciden en que el mango, junto con la pitaya y la papaya, seguirá liderando el crecimiento de la categoría tropical durante este año. Según explicó un ejecutivo de la comercializadora Melissa’s Produce, el consumo diario de frutas y verduras ha crecido de forma significativa a medida que los consumidores se vuelven más exigentes con lo que comen, un fenómeno que atribuyen a la mayor exposición a cocinas internacionales, restaurantes y contenido gastronómico en redes sociales.

La fruta como “moneda cultural”

Un reporte de tendencias publicado este año por la comercializadora Dole describe un fenómeno que va más allá del gusto individual: lo que la compañía denomina “moneda cultural”, la idea de que el sabor de una fruta dejó de ser solo una preferencia de paladar para convertirse en un beneficio emocional, casi una forma de escape sensorial. Bajo esa lógica, frutas como la guayaba, el maracuyá, la pitaya y la piña funcionan hoy como una manera accesible de “viajar” a otra cultura sin salir de casa, mientras sabores como el yuzu —el cítrico japonés cada vez más presente en bebidas y postres— ganan terreno de la mano del creciente interés por las cocinas coreana, malaya, brasileña y venezolana.

Las frutas “premium” también suman terreno

El auge no se limita a lo exótico. Según datos de la consultora NielsenIQ, berries, paltas, kiwis y uvas de mesa son hoy las frutas que más valor generan a nivel global, tanto en mercados maduros como emergentes, un crecimiento explicado más por la disposición de los consumidores a pagar más por productos de mayor calidad —lo que la industria llama “premiumización”— que por un aumento real en el volumen total de fruta consumida.

Una oportunidad para los exportadores agrícolas del mundo

Para países productores y exportadores de fruta, como Chile, esta tendencia mundial representa una oportunidad concreta: la demanda ya no se limita a las frutas tradicionales de exportación, sino que se expande hacia variedades más diversas, siempre que logren viajar bien, mantener su calidad y contar la historia cultural que hoy los consumidores buscan detrás de cada producto. En un mercado donde el sabor se volvió, literalmente, una experiencia cultural, la próxima gran fruta de moda podría estar creciendo ahora mismo en cualquier rincón del planeta, incluido el propio territorio nacional.

Fuentes: Research and Markets, The Business Research Company, GII Research, SkyQuest, FreshFruitPortal (Dole Fruit Fwd Report), Fresh Produce Association (NielsenIQ), Healthy Poke, Paradise Fruits.

por Juan Lagos