Frente a una caída drástica en su propio rebaño ganadero, Marruecos decidió abrir por completo su mercado de carne roja al mundo. El gobierno del país norafricano suspendió, desde el 27 de julio, los aranceles de importación para carne bovina, ovina, caprina y de camélidos, además de ovinos vivos, una medida que se extenderá hasta el 31 de diciembre de este año y que representa una oportunidad comercial concreta para los exportadores de carne del Mercosur y de otras regiones del mundo.
Qué contempla exactamente la medida
Según informó el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil (MAPA), el gobierno marroquí formalizó la suspensión arancelaria a través del Decreto N° 2.26.584 y la Circular N° 6762/211, de la Administración de Aduanas e Impuestos Indirectos. La medida alcanza a los ovinos domésticos vivos (posición arancelaria 0104.10.90.10) y a las carnes de las especies bovina, ovina, caprina y camélida (posiciones arancelarias 02.01, 02.02, 02.04 y 0208.60), y se aplica a importaciones originarias de todos los países, sin distinción de origen ni límite de volumen. Las vísceras de estos mismos animales quedaron fuera del beneficio, y seguirán pagando un arancel de importación del 30%.
La razón detrás de la apertura
La decisión responde a una crisis ganadera interna. El censo pecuario de 2025 registró una caída de cerca del 30% en el rebaño bovino marroquí, un escenario que las autoridades del país atribuyen directamente a periodos prolongados de sequía y al fuerte aumento en los costos de alimentación animal. Según el propio gobierno marroquí, el objetivo de la medida es ampliar el abastecimiento interno de carnes rojas frente a esta escasez de producción local.
El mismo problema que enfrentó después Estados Unidos, con una respuesta muy distinta
El caso marroquí guarda un paralelismo directo con lo que ocurrió semanas más tarde en Estados Unidos. El 21 de agosto —casi un mes después de la medida marroquí—, el presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos permitirá el ingreso de hasta 300.000 toneladas métricas de carne para producir carne molida, libres de arancel, durante 90 días. La medida busca el mismo objetivo que la marroquí: aumentar la oferta interna para bajar los precios al consumidor, en este caso frente a un rebaño ganadero estadounidense que es hoy el más pequeño en 75 años y a precios de la carne molida en niveles récord. Como parte del anuncio, Trump indicó además que existe un compromiso de que esa carne importada se venda un 25% por debajo de los precios de mercado actuales. Las causas de fondo son casi idénticas en ambos países: sequía y altos costos de alimentación animal golpeando la producción local.
Lo que cambia por completo es la reacción interna. Mientras en Estados Unidos la medida de Trump desató una ofensiva conjunta de la industria ganadera —la NCBA, R-CALF USA, la American Farm Bureau Federation y hasta senadores republicanos como Tim Sheehy y James Lankford— que acusó al gobierno de frenar la reconstrucción del rebaño nacional, en Marruecos no se registró hasta ahora una reacción crítica equivalente desde el sector ganadero local. Además, mientras la medida estadounidense tiene un tope explícito de volumen y dura solo 90 días, la marroquí es una suspensión arancelaria abierta, sin límite de toneladas, vigente por casi cinco meses.
Vale la pena un matiz adicional: no es la primera vez que Estados Unidos recurre a este tipo de medidas este año. En febrero, Trump ya había firmado una proclamación para aumentar en 80.000 toneladas anuales la cuota libre de arancel para recortes de carne magra provenientes específicamente de Argentina, frente a un rebaño ganadero estadounidense que ya entonces marcaba mínimos históricos.
Una oportunidad que el Mercosur ya conoce en parte
El comercio de carne entre Marruecos y los países del Mercosur no parte de cero. Brasil, por ejemplo, mantiene desde 2022 un régimen de suspensión arancelaria para la importación de bovinos vivos destinados a faena, dentro de un sistema de cuotas anuales que para este año se fijaron en 300.000 cabezas. Con la nueva medida, ese acceso preferencial se amplía ahora también a la carne ya procesada, sin las restricciones de cupo que regían anteriormente para los animales vivos.
La apertura llega, además, en un momento donde otros grandes proveedores mundiales de carne ya cuentan con acceso consolidado a ese mercado: Estados Unidos, por ejemplo, obtuvo acceso para su carne de vacuno a Marruecos en 2018, en el marco de su tratado de libre comercio bilateral. La suspensión total de aranceles hasta fin de año nivela ahora la cancha para el resto de los exportadores, incluidos los países sudamericanos, en un mercado que hasta ahora tenía barreras arancelarias más altas para el ingreso de carne ya faenada.
Una ventana con fecha de vencimiento
La medida marroquí tiene un horizonte claro: rige hasta el 31 de diciembre de 2026, por lo que la oportunidad comercial que se abre para los exportadores de carne del Mercosur y otras regiones es, por ahora, acotada en el tiempo. Para los países exportadores de carne roja de la región, el desafío inmediato será qué tan rápido pueden aprovechar esta ventana antes de que el gobierno marroquí decida, hacia fin de año, si extiende la medida o retoma su esquema arancelario habitual.
Fuentes: Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil (MAPA), Canal Rural, BeefPoint, Todo El Campo, Rádio EBC, Diplomacia Business, Revista FrigoNews, USDA, CNBC, Axios, AgriNews, The Fence Post.
por Juan Lagos
