Airbnb y American Farmland Trust lanzaron Farm to Stay, un fondo de US$250.000 para que productores de Estados Unidos creen o amplíen alojamientos y experiencias en sus campos. Las postulaciones abren a fines de noviembre. La iniciativa muestra hacia dónde va una tendencia que en Chile y Latinoamérica lleva más de dos décadas.
La semana pasada, Airbnb y American Farmland Trust (AFT), una organización sin fines de lucro que trabaja para mantener a los agricultores en sus tierras, anunciaron el programa Farm to Stay. Su objetivo es que los agricultores y ganaderos de Estados Unidos generen ingresos adicionales con el agroturismo: recibir visitantes para que se alojen, aprendan y vivan experiencias en predios que siguen produciendo.
En qué consiste el programa
Airbnb pone el dinero y AFT administra las postulaciones, la revisión y la entrega de los premios. Estos son los datos clave:
- Fondo total: US$250.000.
- Monto por productor: entre US$5.000 y US$10.000.
- Postulaciones: AFT aceptará cerca de 350, revisadas por orden de llegada, a través de un portal en línea que se habilitará a fines de noviembre de 2026.
- Charlas informativas: AFT y Airbnb harán dos seminarios web, el 14 de octubre y el 13 de noviembre.
- Usos permitidos: acondicionar la propiedad para recibir huéspedes que pernocten o lanzar experiencias como cosecha de manzanas, degustaciones de vino, cenas con productos del propio campo y talleres.
Como cada premio va de US$5.000 a US$10.000, con un cálculo simple el fondo alcanzaría para entre 25 y 50 productores, frente a unas 350 postulaciones que se recibirán. Los requisitos completos se darán a conocer antes de que abra el proceso.
Por qué Airbnb apuesta por el campo
La compañía respalda el programa con un informe propio. Según Airbnb, el anfitrión típico de una granja ganó cerca de US$8.000 en 2025, y las granjas de Estados Unidos en la plataforma ingresaron casi US$120 millones, con cerca de 10.000 alojamientos. Además, sostiene que las búsquedas de “farm stay” en Google casi se cuadruplicaron entre 2016 y comienzos de 2026.
El contexto que subraya es duro: según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos que cita la empresa, el ingreso agrícola mediano de los hogares de pequeñas granjas fue negativo en 2024, de casi US$2.800. Las cifras de Airbnb son de la propia plataforma, y no equivalen a utilidad ni son comparables uno a uno con el ingreso agrícola.
Como referencia independiente, el Censo Agropecuario 2022 del USDA registró US$1.260 millones en ingresos por servicios de agroturismo, un 12,4% más que en 2017 tras ajustar por inflación. Un análisis del Centro Regional del Noreste para el Desarrollo Rural encontró que cerca de 28.600 explotaciones, un 1,5% del total, declararon esos ingresos, con un promedio de unos US$44.000 brutos por explotación.
Para Ashley Brucker, de la línea de subvenciones directas a agricultores de AFT, el fondo busca dar a las comunidades agrícolas un punto de apoyo en un sector en crecimiento que aporte estabilidad a una industria bajo presión. Jordi Torres Mallol, director regional de Airbnb para las Américas, planteó que un aporte así puede ayudar a que una familia se mantenga en su tierra durante una mala temporada. Ruth Pepler, dueña de una granja con hospedaje en Arkansas y presidenta fundadora de la asociación de agroturismo de ese estado, destacó que durante años el agroturismo quedó “fuera de la caja” de las subvenciones agrícolas y celebró verlo financiado.
¿Y en Chile y Latinoamérica?
El programa es solo para productores de Estados Unidos, pero el modelo tiene una versión local con historia. En Chile, el Programa de Turismo Rural de INDAP busca potenciar el turismo como actividad complementaria a la agricultura. Según INDAP, los primeros emprendimientos nacieron en Chiloé hace más de dos décadas y hoy incluyen camping, hospedajes rurales, cabañas, tours guiados, granjas educativas y labores de campo.
Según un documento de la Subsecretaría de Turismo, en 2022 INDAP tenía 1.740 usuarios inscritos en su sistema de registro de turismo rural. De ellos, cerca de 300 microempresas estaban registradas en el Servicio Nacional de Turismo (Sernatur). Según ese documento, el 68,4% se concentraba entre las regiones de Ñuble y Aysén y el 63,2% era liderado por mujeres. INDAP clasifica los emprendimientos en niveles técnicos, y la formalización tributaria, la patente comercial, las autorizaciones sanitarias y el registro en Sernatur marcan el paso a etapas más consolidadas.
Lo que se puede aprender, con cautela
La lección es que muchas de las experiencias que financia Farm to Stay (cosechar, degustar, cocinar, enseñar) requieren más ideas y organización que grandes obras. También muestra un modelo de fondos pequeños para preparar la propiedad y arrancar.
Con todo, el agroturismo no es una fórmula universal. Un estudio de la CEPAL sobre el turismo rural en Chile advertía que no es una panacea, y los datos del censo estadounidense muestran que sigue siendo una actividad minoritaria entre las explotaciones. El interés de los viajeros por conocer de dónde viene su comida está creciendo, y la pregunta es cuántos campos de la región están listos para aprovecharlo.
Fuentes: American Farmland Trust, Airbnb Newsroom, USDA Economic Research Service, USDA NASS, Centro Regional del Noreste para el Desarrollo Rural (Penn State), AGDAILY, Arkansas Democrat-Gazette, Vermont Business Magazine, WCBD, Western Ag Network, INDAP, ChileAtiende, Subsecretaría de Turismo de Chile, CEPAL.
por José Rios
