Neocrop Technologies, nacida en Valdivia, cerró una ronda semilla con fondos de Chile, Argentina y Estados Unidos. Con ese capital busca llevar a la fase comercial su trigo alto en fibra, editado genéticamente, y ampliar su presencia en el Cono Sur y Brasil.

El trigo alto en fibra de la startup chilena Neocrop Technologies acaba de recibir un empujón de capital. La empresa, con base en Valdivia, cerró una ronda semilla de US$ 2,75 millones con inversionistas de Chile, Argentina y Estados Unidos. Según se informó el 4 de octubre, el dinero servirá para llevar ese cereal a la fase comercial, avanzar con otros proyectos de su cartera y expandirse por el Cono Sur.

Quiénes pusieron el dinero

La ronda la lidera Zentynel, un fondo de biotecnología con base en Estados Unidos. Se sumó CITES, fondo argentino especializado en tecnologías de base científica (deep tech), en su primera inversión en una startup chilena y la primera en etapa semilla de su nuevo fondo, CITES II, orientado a Latinoamérica y el Caribe. Su socio José María Rodríguez habló de transformar “ciencia disruptiva en negocios globales”.

También participaron Südlich Capital, un fondo del sur de Chile que acompaña a la empresa desde la etapa pre-semilla y que hizo una inversión de seguimiento; Grupo Inder y Carozzi Ventures, el brazo de inversión de la alimentaria chilena Carozzi. En febrero, el medio DF había informado una ronda de US$ 2 millones con Zentynel, Südlich, Inder y Carozzi Ventures, sin CITES entre los nombres.

De un laboratorio en Valdivia a una ronda internacional

Neocrop se fundó en 2020 en Valdivia y empezó a operar en 2021. La crearon la bioquímica Francisca Castillo, el ingeniero agrícola Daniel Norero y el ingeniero civil informático Sebastián Castillo. En diciembre de 2023 levantó US$ 350.000 en una ronda pre-semilla liderada por Südlich, además de US$ 480.000 en fondos públicos obtenidos ese año.

Su plataforma combina tres herramientas: edición genética, un software con inteligencia artificial que predice genes candidatos y el speed breeding, una técnica que acelera el crecimiento de las plantas con iluminación extendida en cámaras controladas. La meta declarada es reducir de entre 12 y 15 años a entre 4 y 5 el tiempo que toma desarrollar una variedad nueva.

Cómo es el trigo alto en fibra de Neocrop

Se trata de un trigo editado genéticamente con un contenido de fibra entre cinco y diez veces superior al del trigo convencional, según la información publicada. No es transgénico: ajusta el ADN de la propia planta, sin introducir genes externos. En julio de 2025, el SAG confirmó que las líneas no se clasifican como organismos genéticamente modificados, lo que permite cultivarlas en campo sin las exigencias de un transgénico. Fue presentado como el primer trigo editado de las Américas en recibir esa definición.

Hoy el trigo cuenta con aprobación de autoridades de Chile y Argentina y tuvo ensayos de campo en Chile durante la temporada 2025/26. Se desarrolla junto con Campex Baer, semillera chilena, y Buck Semillas, de Argentina. Según se informó, el sabor, la textura y la calidad de la harina blanca no cambian. DF reportó en febrero que la empresa planeaba pilotos comerciales con molinos y empresas de alimentos, entre ellas Grupo Bimbo, para fines de este año.

Un camino que ya recorrieron otros países

La idea de un trigo con más fibra no es nueva. En Australia, la agencia científica CSIRO, junto con la francesa Limagrain y la entidad australiana GRDC, desarrolló desde 2006 un trigo de alta amilosa con más de 20 % de almidón resistente, un tipo de fibra, frente a menos de 1 % del trigo común. Lo hizo por mejoramiento convencional, no por edición génica. Un reporte de 2017 contaba que la estadounidense Bay State Milling había contratado agricultores de Idaho, Oregón y Washington para cultivar unas 400 hectáreas y vender la harina bajo la marca HealthSense.

La diferencia que propone Neocrop es la herramienta: llegar a un resultado parecido con edición génica, en menos tiempo y con un trigo que el SAG chileno no clasifica como transgénico.

Hacia dónde apunta la empresa

Con CITES, la compañía busca consolidar su foco en el Cono Sur y luego expandirse al resto del continente. En febrero, DF reportó que apuntaba a sumar clientes en Brasil en la segunda mitad de este año y a entrar a Norteamérica en 2028 mediante un modelo de alianzas.

También cambia su forma de vender. La idea es pasar de trabajar con semilleras a trabajar con empresas de consumo masivo, mediante codesarrollo, licenciamiento e integración comercial. El objetivo, según las notas, es mejorar la nutrición desde la genética, sin depender de que las personas cambien sus hábitos de consumo.

Además del trigo, la cartera incluye un trigo tolerante a la sequía, un lupino resistente a la antracnosis, una avena alta en beta-glucano y trabajo en frutales, como la calidad poscosecha de los arándanos. Esos desarrollos siguen en fase precomercial, con ensayos de campo, registro de variedades y consultas regulatorias en los mercados objetivo. La empresa tiene contratos con Campex Baer y Hortifrut en Chile, y con Buck Semillas en Argentina.

Lo que todavía no está definido

Las notas publicadas sobre la ronda no fijan una fecha de lanzamiento comercial del trigo ni detallan estudios de salud propios del producto. Tampoco precisan qué parte de los US$ 2,75 millones corresponde a cada inversionista. Lo que sí está claro es la dirección: un capital repartido entre fondos de varios países y empresas de alimentos interesadas en probar el cereal en sus procesos.

Una genética pensada para el plato

El caso de Neocrop muestra cómo una empresa nacida en una ciudad del sur de Chile puede pasar de la cámara de crecimiento al molino con socios de varios países. Para los productores y el agro, el trigo alto en fibra es una señal de que la mejora genética empieza a diseñarse pensando en lo que llega al plato, y no solo en cuántos quintales se cosechan por hectárea.

La Nación, Informe Digital, Rosario Finanzas, DF, Seed World, Genetic Literacy Project, Refractor y CSIRO

por Juan Lagos