23 viñas de Colchagua avanzan en gestión hídrica y certificación sostenible para enfrentar la escasez de agua y el cambio climático

Un total de 23 viñas del Valle de Colchagua fueron reconocidas por sus avances en medición y reducción de la huella hídrica. La iniciativa busca fortalecer la sostenibilidad de una de las zonas vitivinícolas más importantes de Chile frente al avance del cambio climático.

La industria del vino enfrenta uno de los mayores desafíos de su historia: la escasez de agua. En un país que acumula más de una década de sequía y que figura entre las naciones con mayor estrés hídrico del mundo, el uso eficiente del recurso se ha convertido en una prioridad para sectores productivos clave.

En ese contexto, 23 viñas del Valle de Colchagua fueron reconocidas durante la Vendimia 2026 por sus avances en gestión hídrica, luego de participar durante dos años en el proyecto Huella ColchAGUA, una iniciativa que busca medir, gestionar y reducir el consumo de agua dentro de la actividad vitivinícola.

La industria del vino se adapta al cambio climático

El Valle de Colchagua es una de las zonas vitivinícolas más importantes de Chile y también una de las más expuestas a los efectos de la disminución de precipitaciones y las altas temperaturas.

Por ello, las 23 viñas participantes realizaron por primera vez mediciones sistemáticas de su huella de agua utilizando herramientas basadas en la norma internacional ISO 14046, estándar utilizado para evaluar el impacto hídrico de productos y actividades productivas.

El proceso permitió identificar oportunidades de mejora y establecer planes concretos para optimizar el uso del recurso hídrico en viñedos y procesos productivos.

Certificación para una producción más sostenible

Uno de los resultados más relevantes del proyecto es que las viñas iniciaron el proceso para obtener el Nivel 1 del Certificado Azul, instrumento impulsado en Chile para promover la gestión sostenible del agua en las empresas.

La certificación exige que las organizaciones midan su huella hídrica, evalúen riesgos asociados al recurso y desarrollen acciones concretas para reducir impactos y mejorar la eficiencia.

Según los impulsores de la iniciativa, el objetivo no es solo disminuir el consumo de agua dentro de cada empresa, sino también avanzar hacia una gestión coordinada a nivel territorial que permita enfrentar de mejor forma los efectos del cambio climático.

Más de $115 millones para innovación hídrica

Como parte del programa, 14 pequeñas y medianas viñas recibieron más de $115 millones para financiar proyectos de transferencia tecnológica orientados a mejorar la eficiencia en el uso del agua.

Los recursos permitirán implementar soluciones que ayuden a avanzar desde la medición hacia la reducción efectiva de la huella hídrica, incorporando nuevas tecnologías y mejores prácticas productivas.

La iniciativa también contempla acciones colaborativas entre empresas, organismos públicos y actores locales para desarrollar estrategias comunes de conservación y gestión del recurso.

Una hoja de ruta para el futuro del vino chileno

Además de las acciones individuales, el proyecto permitió elaborar un Plan Asociativo de Gestión Hídrica para el Valle de Colchagua.

La hoja de ruta considera nueve metas estratégicas destinadas a reducir consumos, mejorar la eficiencia y promover nuevas fuentes de abastecimiento, buscando asegurar la sustentabilidad de una actividad que genera miles de empleos y es uno de los principales motores económicos de la Región de O’Higgins.

Expertos coinciden en que la disponibilidad de agua será uno de los factores más determinantes para el futuro de la vitivinicultura chilena. En ese escenario, iniciativas como Huella ColchAGUA buscan demostrar que la competitividad internacional del vino chileno dependerá cada vez más de su capacidad para producir de manera sostenible y adaptarse a un clima cada vez más exigente.