El ganado Wagyu criado en Brasil, con genética de origen japonés, comenzó a ganar terreno en uno de los segmentos más exigentes del mercado chileno: la alta gastronomía. El fenómeno ocurre en un país que importa entre 60% y 70% de la carne bovina que consume, con Brasil como uno de sus principales proveedores históricos.
Un mercado dependiente de la importación, con Brasil como socio clave
Según datos de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa), dependiente del Ministerio de Agricultura de Chile, el país importa entre 60% y 70% de la carne bovina que consume internamente. De esa demanda, cerca del 35% ha sido abastecida históricamente por Brasil, socio estratégico que suministra al mercado chileno principalmente carne de razas cebuinas. Sobre esa base ya consolidada, el Wagyu brasileño empieza ahora a sumarse al portafolio de productos destinados específicamente a hoteles, restaurantes y casinos del segmento premium, un nicho que valora atributos como el marmoleo, la trazabilidad, la seguridad alimentaria y el bienestar animal.
De proveedor de volumen a sinónimo de calidad
César Jara, fundador y director de La Ruta del Ganado —empresa chilena dedicada desde 1995 al corretaje de ganado vivo a nivel nacional, que desde 2015 opera además en la industria directa de la carne bajo su marca Río Beef— describe un cambio de percepción sostenido en la última década sobre la carne brasileña. “Hace diez años, el consumidor chileno veía a Brasil solo como un proveedor de volumen y bajo precio. Hoy, gracias a empresas que priorizan la calidad y la estandarización, Brasil también es sinónimo de Wagyu, Angus y Nelore de calidad de exportación para distintos nichos de mercado”, señala el empresario.
Por qué Guidara Meat & Co.
Tras evaluar proveedores en distintos países de América Latina, Jara seleccionó a la empresa brasileña Guidara Meat & Co. como socio para este segmento, destacando su genética y su manejo productivo. “Son pioneros en la búsqueda de la excelencia con calidad certificada. Trabajan con Wagyu F1 y puro, criado a pasto con confinamiento estratégico y trazabilidad total, algo poco común en América del Sur”, explica. La decisión se sostuvo en pruebas rigurosas de cortes, maduración y degustación, donde el producto destacó por la uniformidad del marmoleo y la estandarización entre lotes. “Guidara garantiza calibre, grasa intramuscular y maduración. Para un distribuidor en Chile esto vale oro, pues el chef o cliente final recibe exactamente lo que espera en cada caja. Esto nos da la seguridad de vender con total confianza”, puntualiza Jara.
El desafío técnico de la clasificación “V”
El principal obstáculo para exportar carne a Chile es cumplir con los exigentes estándares de la clasificación “V” de las canales, que exige animales jóvenes —hasta cuatro dientes permanentes— y un acabado específico. En el caso del Wagyu, cuyo ciclo productivo natural es más largo que el de otras razas, alcanzar simultáneamente ese estándar de edad y un alto nivel de marmoleo representa un desafío genético y nutricional considerable. Según la propia empresa, Guidara Meat & Co. fue la primera compañía brasileña en desarrollar un protocolo capaz de cumplir de forma consistente con esos requisitos. Su CEO, Daniel Steinbruch, resume el desafío técnico: “el verdadero diferencial está en producir una materia prima que cumpla con los criterios de clasificación exigidos por Chile y, al mismo tiempo, preserve las características que hacen del Wagyu una de las carnes más valoradas del mundo”.
Lo que viene para el segmento premium
Para Steinbruch, este logro no solo marca un hito para la ganadería brasileña dentro del mercado chileno, sino que abre una puerta hacia otros mercados con exigencias similares. Jara, por su parte, proyecta que el crecimiento del segmento premium en Chile seguirá firme: “el consumidor viaja más y busca nuevas experiencias gastronómicas. Creemos que 2026 será un año clave para la educación del consumidor sobre cortes, maduración y categorías premium de carne bovina”, concluye.
por Juan Lagos
