El inventor detrás de la aspiradora sin bolsa que revolucionó la limpieza del hogar tiene hoy otro título menos conocido, pero igual de significativo: es el dueño de la explotación agrícola más grande de todo el Reino Unido. Sir James Dyson, fundador de la compañía tecnológica que lleva su nombre, construyó en poco más de una década un imperio agrícola de 36.000 acres (cerca de 14.570 hectáreas), donde aplica la misma obsesión por la ingeniería que lo hizo famoso en el mundo de los electrodomésticos.

De la primera compra a la mayor granja del país

Dyson compró su primer terreno agrícola en 2012, la propiedad Nocton Estate, al sur de la ciudad de Lincoln. Desde entonces, Dyson Farming creció hasta convertirse en la explotación agrícola de mayor tamaño de todo el Reino Unido, con predios distribuidos en los condados de Lincolnshire, Oxfordshire, West Berkshire, Somerset y Gloucestershire. Según cifras de la propia compañía, Dyson ha invertido casi £200 millones en tecnología, equipamiento y desarrollo agrícola, sin contar la compra de los propios terrenos.

Hoy, sus campos producen 40.000 toneladas de trigo, 9.000 toneladas de cebada de primavera, 12.000 toneladas de papas, 29.000 toneladas de remolacha azucarera y 1.250 toneladas de frutillas al año, además de la crianza de 2.000 ovejas y 800 cabezas de ganado bovino.

El invernadero que produce frutillas todo el año

El proyecto más emblemático de Dyson Farming es su invernadero de 26 acres (cerca de 10,5 hectáreas) en Carrington, Lincolnshire, inaugurado en 2021. La estructura, de más de 400 metros de largo, alberga más de un millón de plantas de frutilla que crecen durante todo el año, incluso fuera de la temporada tradicional británica. El impulso detrás del proyecto tiene una lógica muy concreta: Reino Unido importa cerca del 90% de las frutillas que consume en invierno, con un promedio de 2.351 millas recorridas por cada cargamento, un costo ambiental y logístico que Dyson decidió atacar directamente.

En lugar de cultivar en hileras tradicionales, el sistema desarrollado por la compañía —llamado Hybrid Vertical Growing System— organiza las plantas sobre estructuras rotatorias de 5,5 metros de altura, similares a una noria, que aprovechan toda la altura del invernadero. Según la propia empresa, este diseño logró aumentar los rendimientos en un 250% respecto al cultivo tradicional en hileras.

Biodigestores, robots y luz ultravioleta en lugar de químicos

El corazón energético del sistema son los biodigestores de la compañía, que transforman materia biodegradable en biometano, utilizado tanto para alimentar la maquinaria agrícola de la propia explotación como para generar electricidad equivalente al consumo de 10.000 viviendas. El calor residual de ese proceso se reutiliza para secar grano y madera, y para climatizar el invernadero de frutillas, mientras el “digestato” resultante reemplaza cada vez más a los fertilizantes inorgánicos en los campos de cultivo.

Para evitar el uso de agroquímicos, la operación combina drones, sensores que miden en tiempo real las propiedades del suelo y los cultivos, luz ultravioleta para controlar hongos, robots que liberan insectos beneficiosos para el control de plagas, y hasta 16 robots dedicados exclusivamente a la cosecha de frutillas. La compañía también ha sumado alianzas tecnológicas externas, como con la startup israelí LiVA Biotechnology, que desarrolla un adhesivo prebiótico para prolongar la vida útil de la fruta durante el transporte.

“Es una extensión de lo mismo que hago”

Para Dyson, dedicarse a la agricultura no es una excentricidad ajena a su carrera como inventor, sino una continuación natural de ella. “Puede parecer raro que un industrial que fabrica aspiradoras, secadores de pelo y robots esté interesado en la agricultura, pero lo veo como una extensión de eso. Todo esto tiene que ver con maquinaria, mecánica y ciencia mejorando las cosas, es regenerativo y es la forma correcta de cultivar”, ha señalado el propio empresario.

Un modelo que combina escala, tecnología y sustentabilidad

Según reportes de la industria agrícola británica, Dyson Farming se convirtió en una de las primeras explotaciones agrícolas de gran escala del país en alcanzar carbono neutralidad, llegando incluso a capturar más carbono del que produce en algunos años recientes. El caso de Dyson ilustra un fenómeno cada vez más visible a nivel mundial: empresarios tecnológicos que trasladan su capital, su mentalidad de ingeniería y su capacidad de inversión hacia uno de los sectores más antiguos y, al mismo tiempo, más urgentes de transformar frente a los desafíos del cambio climático y la seguridad alimentaria.

Fuentes: Dyson Farming, Sustainability Magazine, The Countryside Forum, Artiverse, Bite Sized Gardening, American Farmland Owner, Refractor, Wikipedia.

por José Rios