Hay historias que no buscan viralizarse, pero que igual terminan marcando a quien las escucha. Esa es la que la profesora y rostro publicitario Mónica Urzúa decidió compartir en un capítulo del podcast chileno Somos Rentable, publicado el 7 de agosto de este año, donde relató por primera vez en un espacio público el momento que cambió por completo su vida.
De Curicó a las campañas publicitarias
Antes de esta historia, Mónica Urzúa era conocida como una de las jóvenes más destacadas de Curicó: excelente alumna, profesora en uno de los colegios más reconocidos de Chile, y rostro de campañas publicitarias de alcance nacional. A los 29 años, embarazada y feliz junto a su pareja, vivía un momento especial de su vida en San Pedro de Atacama. Todo cambió en cuestión de horas.
Una preeclampsia que derivó en un derrame cerebral
Lo que en un principio parecía un dolor común terminó siendo una preeclampsia grave que derivó en un accidente cerebrovascular (ACV). Mónica cayó en coma mientras, al mismo tiempo, nacía su hija Mila, de forma prematura y con apenas 930 gramos. Al despertar del coma, tuvo que reaprender a hablar y a caminar, enfrentando una afasia —un trastorno del lenguaje que afecta la capacidad de comunicarse— que la acompaña hasta el día de hoy.
Durante ese momento crítico, una red de apoyo se movilizó a su alrededor: su mejor amiga viajó desde Calama para acompañarla mientras estaba en coma, se organizaron campañas de donación de sangre en las que incluso participó el conductor de televisión Pancho Saavedra, y en Curicó, su ciudad natal, la comunidad organizó una paella solidaria. Fue, según ha contado ella misma, en un libro escrito en España sobre las secuelas invisibles del daño cerebral —hipersensibilidad auditiva, frontalización— donde finalmente encontró explicaciones que en Chile no había podido encontrar.
Un nuevo camino, dedicado al mundo emocional de los niños
Hoy, Mónica sigue viviendo en San Pedro de Atacama y dedica su trabajo a lo que ella misma llama “Mundo emocional infantil”, un espacio donde combina astrología infantil, terapia floral (flores de Bach) y psicopedagogía, a través de sesiones online. Como ella misma explica, la astrología infantil no busca predecir el futuro ni cambiar a un niño, sino ser una herramienta para que los padres comprendan mejor la forma de sentir, aprender y relacionarse de sus hijos. “Después del ACV, de la pérdida de mi hija y de muchos desafíos, he intentado transformar el dolor en aprendizaje, acompañamiento y servicio”, ha escrito en sus redes.
Una conversación que sigue abierta
La historia de Mónica ha seguido generando eco después del podcast. Este jueves 20 de agosto, a las 19:00 horas, tiene programado un live junto a Blanca Martínez (@blanmartinezc), bajo el título “La historia de Mónica y Mila”, para conversar sobre el duelo, el amor y cómo se sigue viviendo después de la pérdida de una hija. El encuentro surgió, según contó la propia Mónica, después de que otra madre chilena le enviara uno de sus videos a Blanca.
Por qué una historia así importa
Historias como la de Mónica Urzúa no suelen tener espacio en la conversación pública, más acostumbrada a hablar de éxito, logros y crecimiento. Pero su decisión de compartir públicamente un proceso tan doloroso —una afasia que persiste, un duelo que no se cierra del todo— es en sí misma un acto de valentía, y un recordatorio de que detrás de las personas que reconocemos por su carrera o su imagen pública, casi siempre hay una historia mucho más humana y compleja de lo que se ve a simple vista.
Fuentes: podcast Somos Rentable, episodio “El peor duelo; la muerte de mi hija” (EP 81); Instagram @monica_urzua_t.
por Juan Lagos
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