La tierra agrícola atrae a grandes fortunas, pero los datos de Estados Unidos muestran que la mayoría de las compras las hacen agricultores, que los grandes fondos poseen cerca de 0,5% y que el activo rindió muy poco en 2025 y en lo que va de 2026.
Un post viral de Instagram, de una cuenta de finanzas, afirma que los ricos compran tierra agrícola en silencio mientras el resto persigue ganancias rápidas en internet. La publicación reconoce que los retornos dependen de la ubicación, la productividad, el mercado, los costos de mantención y la regulación. Los datos de Estados Unidos, el mercado con más información pública, permiten revisar cuánto hay de cierto.
Quién compra realmente
En Iowa, la encuesta de valor de la tierra de la Universidad Estatal de Iowa de 2025 muestra que el 68% de las ventas fue a agricultores que ya operaban, el 4% a agricultores nuevos y el 26% a inversionistas (14% locales y 12% de otros lugares). Más de la mitad de las ventas (55%) fueron de herencias.
En todo el país, el censo de propiedad de 2024 del USDA mostró que se arrendaron 347,8 millones de acres (unos 141 millones de hectáreas), de los cuales el 79% pertenece a propietarios que no trabajan la tierra. Esos propietarios cobraron US$34.100 millones en arriendos, y la tierra y los edificios arrendados valen US$1,7 billones, un 47% más que hace una década.
Los grandes fondos pesan poco. Según un análisis de 2026 del Consejo de Gobiernos Estatales (CSG Midwest), las tenencias de los siete mayores inversionistas institucionales de EE. UU. valían unos US$16.200 millones, cerca de 0,5% de los US$3,4 billones que vale la tierra agrícola del país, aunque crecieron más de 800% entre 2008 y 2023. Las grandes fortunas son visibles pero también minoritarias: Bill Gates, el mayor propietario privado de tierra agrícola del país, tiene cerca de 250.000 acres (unas 100.000 hectáreas), según The Land Report. Los inversionistas extranjeros poseen el 3,6% de la tierra agrícola privada.
Cuánto ha rendido la tierra agrícola en 2026
La tierra de cultivo llegó a un récord de US$6.020 por acre (unos US$14.900 por hectárea) en 2026, un alza de 3,3%. Pero el índice de retornos NCREIF, que mide propiedades de nivel institucional, tuvo en 2024 su primer retorno anual negativo (-1,0%) y en 2025 apenas subió 0,2%. En el segundo trimestre de 2026, la tierra de cultivos extensivos del índice subió solo 0,62% interanual. El promedio de largo plazo ronda el 10% anual desde 1991 en cultivos anuales.
En Iowa, el valor promedio subió 0,7% en 2025, a US$11.549 por acre (unos US$28.500 por hectárea), pero descontando la inflación bajó 1,8%. Según un análisis de la Universidad de Kentucky, el valor real de la tierra estadounidense cayó cerca del 40% de los años de su serie histórica, por lo que la idea de una protección automática contra la inflación no se cumple siempre. Los arriendos rinden entre 2% y 3% del valor de la tierra.
Lo que el post no destaca
La liquidez es la principal limitación. Según el censo de propiedad del USDA, solo el 5% de la tierra agrícola (43 millones de acres, unos 17 millones de hectáreas) cambiaría de manos en los próximos cinco años. Además, el ingreso agrícola neto de 2026 caería 2,6% en términos reales, según el USDA, y los pagos del gobierno suben 66,5%, lo que significa que parte de la rentabilidad del campo depende de ayudas públicas.
Y quien no es millonario
Hay formas más pequeñas de entrar. Gladstone Land, un fondo inmobiliario que cotiza en bolsa, tenía 144 predios y 98.688 acres (unas 39.900 hectáreas) en abril de 2026, y paga un dividendo mensual. Existen también plataformas de inversión fraccionada. Estos vehículos tienen sus propios riesgos y se mueven distinto que la tierra propiamente tal.
En Latinoamérica
En la región, los datos disponibles apuntan a un ciclo más selectivo. En Brasil, el precio de la tierra subió 113% entre julio de 2019 y julio de 2024, y hoy el mercado entró en una fase selectiva, con márgenes ajustados y crédito caro. En Uruguay, el precio promedio de 2025 fue de US$4.850 por hectárea. Las reglas para extranjeros también cambian, como la derogación de los límites en Argentina el 29 de septiembre de 2026.
Entonces, ¿es cierto?
Es cierto en parte. La tierra agrícola es un activo escaso y de largo plazo que algunos inversionistas y grandes fortunas compran. Pero la mayoría de las compras las hacen los propios agricultores, los grandes fondos son una fracción pequeña del mercado y el retorno reciente fue modesto. Como dice el propio post, el resultado depende de la ubicación, la productividad y el mercado.
Fuentes: Universidad Estatal de Iowa (Land Value Survey 2025), USDA (NASS, TOTAL Survey 2024, ERS, Land Values 2026), CSG Midwest, The Land Report, AgIS Capital (NCREIF), Universidad de Kentucky, Farm Progress, FarmTogether, Gladstone Land (SEC), Scot Consultoria, Incra, Farmland Uruguay, Vanguardia.
por Juan Lagos
