Kilimo, nacida en Córdoba, Argentina, convierte el agua de riego que ahorran los productores en créditos que compran grandes empresas, y con ese dinero paga a los agricultores. El modelo de pagar a agricultores por ahorrar agua ya opera en América y avanza hacia Estados Unidos y Asia.

En buena parte del mundo, el agua de riego es barata o directamente gratis, y el agricultor que gasta menos no recibe nada a cambio. En gran parte de Estados Unidos, además, quien no usa el agua asignada la pierde, según explicó Jairo Trad, fundador de Kilimo, en un caso publicado por Microsoft. Una startup nacida en Córdoba propone dar vuelta esa lógica y pagar a agricultores por ahorrar agua. Su modelo, que ella misma compara con el de los créditos de carbono, convierte el agua que un productor deja de usar en un activo que compran grandes empresas.

Cómo funciona pagar a agricultores por ahorrar agua

Kilimo nació en 2014 en Córdoba, fundada por Jairo Trad, Juan Carlos Abdala, Tatiana Malvasio y Rodrigo Tissera, como una plataforma de riego que combina datos satelitales, meteorológicos y de campo para recomendar a los productores cuándo y cuánto regar, sin instalar sensores en el predio. El software funcionaba, pero el negocio no escalaba: la mayoría de los agricultores no sentía suficiente presión para pagar por ahorrar un recurso barato.

Trad lo explica como un desbalance de riesgo. El productor que riega de menos puede perder cosecha, mientras que regar de más casi no le cuesta. Para las empresas, en cambio, la escasez es una amenaza: una planta embotelladora de 200 millones de dólares sin agua es plata en riesgo, según dijo a TechCrunch. Con esa lógica, Kilimo pasó a funcionar como una herramienta de gestión de riesgo hídrico.

La salida fue dar vuelta el esquema. Empresas con compromisos de agua neutral contratan a Kilimo para que se ahorre un volumen de agua en la cuenca donde operan, porque ese ahorro tiene que hacerse cerca de sus plantas para que tenga sentido. Los agricultores de la zona usan el software durante el ciclo de cultivo y, al final, Kilimo valida cuánta agua ahorraron y les paga. Los primeros contratos fueron con Google y Microsoft, en marzo de 2022, y duran entre cinco y siete años. Según Trad, el pago puede ser en dinero o en infraestructura, como un sistema de riego nuevo, y la compañía también financia la conversión de riego por inundación a goteo y prácticas de agricultura regenerativa.

Los números de Kilimo

En 2024, la empresa cerró una ronda Serie A de 7,5 millones de dólares liderada por Emerald Technology Ventures y, según sus propias cifras de ese año, llegaba a más de 2.000 agricultores en siete países, con 72.000 millones de litros de agua ahorrados con su plataforma. Su Academia de Riego había capacitado a más de 120.000 agricultores en tres años. En entrevistas, la compañía informó contratos por 12 millones de dólares, equivalentes a 30 millones de metros cúbicos de ahorro comprometidos.

Un análisis de The Yield Lab Latam, fondo que invirtió en la startup, indica que monitorea más de 220.000 hectáreas, con más de 40 tipos de cultivo, y que sus programas de ahorro verificado suman más de 8 millones de metros cúbicos. Entre los compradores figuran Google, Amazon, Coca-Cola, PepsiCo y Procter & Gamble, según Perfil, además de Microsoft e Intel. Del lado de los productores, el mismo análisis menciona a Driscoll’s, Camposol y Virú.

De Latinoamérica a California y Asia

Kilimo opera en Argentina, Chile, México y Perú, y comenzó su expansión a Brasil. En Estados Unidos, su primer hito fue un proyecto con Microsoft en el Valle Central de California, junto a Netafim North America, para ayudar a cuatro productores a modernizar su riego y reducir el uso de agua hasta 50 %. Ese trabajo se apoyó en la experiencia previa con Microsoft en Chile y México. Este año, según Trad, la empresa creció con fuerza en el país del norte, y el plan es consolidarlo y avanzar en Asia.

La startup ya había recibido en 2023 el Desafío Global de Agua Dulce del Foro Económico Mundial, con 190.000 dólares de apoyo, y este año se alzó con el Premio Perfil Córdoba en la categoría Inteligencia digital y social. Trad resumió el modelo con una frase: “Le pagamos a la gente para que ahorre agua”. Además, se define como el mayor proveedor de este tipo de créditos del mundo.

La agricultura concentra cerca de 70 % del agua dulce que usa la humanidad, y por eso el foco está en el riego. El modelo de pagar a agricultores por ahorrar agua depende de que haya empresas dispuestas a financiarlo y de que el ahorro se mida con rigor, y sus cifras son en su mayoría autodeclaradas. Aun así, abre una puerta distinta para regantes de países tan diversos como Argentina, Chile, México y Estados Unidos: ya no se trata solo de gastar menos, sino de que ese ahorro tenga comprador.

Perfil, Valor Agregado, La Voz, AgFunder News, TechCrunch, AgFeed, Bloomberg Línea, Forbes Argentina, Microsoft, The Yield Lab Latam, Glocal, La Nación, Dealroom y Descubre.vc.

por José Rios