El precio de la tierra agrícola cae en el Reino Unido, se estanca en el centro de Estados Unidos y avanza a un ritmo mucho menor en Canadá, Australia y Europa. Costos más altos, márgenes ajustados y tasas elevadas frenan a los compradores.

El precio de la tierra agrícola dejó de subir con la fuerza de los últimos años. En el Reino Unido ya baja, en el centro de Estados Unidos se estancó y en varias potencias agrícolas crece mucho menos. No se trata de un desplome mundial, porque la escasez de campos en venta sostiene los valores. Sin embargo, esta pérdida de fuerza se repite en regiones con realidades muy distintas.

Reino Unido, donde la tierra ya cae

En el tercer trimestre de 2026, la consultora Carter Jonas registró una baja de 1,1% en la tierra de cultivo de Inglaterra y Gales, hasta 9.361 libras por acre (23.130 por hectárea). Los pastizales cayeron 0,7%, a 7.694 libras por acre (19.010 por hectárea). Knight Frank midió 8.497 libras por acre (20.995 por hectárea) en el segundo trimestre, 4,1% menos que un año antes y su peor desempeño anual desde 2017. Savills calculó una baja de 1,4% en Gran Bretaña en el primer semestre.

Las consultoras apuntan a los costos de producción más altos y a la incertidumbre sobre los apoyos agrícolas y los impuestos. Carter Jonas agrega que miles de agricultores quedaron fuera del programa de incentivos SFI, lo que presiona su flujo de caja. Aun así, el mercado se mueve poco: en el tercer trimestre solo salieron a la venta 22.800 acres (9.230 hectáreas), 16% menos que el promedio de cinco años. Los agricultores fueron 62% de los compradores en Inglaterra en los primeros nueve meses, la mayor proporción en más de una década.

No todas las mediciones coinciden. Strutt & Parker informó que la tierra de cultivo promedió 10.600 libras por acre (26.190 por hectárea) en ese período, 200 libras más que un año antes.

Estados Unidos y Canadá, alzas cada vez menores

El USDA informó en julio que la tierra de cultivo alcanzó un récord de 6.020 dólares por acre (14.880 por hectárea), 3,3% más que en 2025. Es el menor aumento anual desde que comenzó el ciclo alcista, en 2021. El arriendo promedio, en cambio, bajó 0,6%, a 160 dólares por acre. En el distrito de la Reserva Federal de Chicago, que abarca Iowa y partes de Illinois, Indiana, Wisconsin y Michigan, los valores quedaron planos en el segundo trimestre y, descontada la inflación, cayeron 3,7%, la mayor baja real anual desde 2016. Prestamistas de la zona dicen que la demanda de paneles solares y centros de datos ayuda a sostener los precios.

En Canadá, Farm Credit Canada informó que la tierra de cultivo subió 3,8% en el primer semestre de 2026, muy lejos del 9,3% de todo 2025. Atribuyó la desaceleración a los márgenes ajustados y a la incertidumbre comercial.

Australia, Europa y Brasil, con ritmos distintos

En Australia, Rabobank calculó que el precio mediano subió apenas 0,4% en 2025 y proyecta cerca de 2% para 2026, con una baja de 1% en los campos de cultivo. Bendigo Bank, con otra metodología, registró un récord de 10.516 dólares australianos por hectárea (+2,8%), pero con una caída de 20,6% en Tasmania.

En Francia, la tierra agrícola libre llegó a un récord de 6.460 euros por hectárea en 2025, con un alza de solo 0,9%, inferior a la inflación. Subió 4,2% en zonas de grandes cultivos y bajó 1% en zonas ganaderas. En Irlanda, el valor subió 5,3% en el primer semestre de 2026, a 13.528 euros por acre (33.430 por hectárea). Eurostat informó que los precios que reciben los agricultores de la Unión Europea cayeron 5,8% anual en el segundo trimestre, mientras los insumos subieron 4,7%.

En Brasil, la consultora Scot informó un promedio de 40.147 reales por hectárea en septiembre. SLC Agrícola valoró sus tierras solo 1% más en 2026, frente a un alza de 14% en 2023. Según corredores citados por el diario O Popular, los precios cayeron hasta 50% en algunas zonas, con menos negocios cerrados.

El precio de la tierra agrícola en Argentina, Uruguay, Chile y España

En Argentina, la Bolsa de Comercio de Rosario informó que la tierra agrícola de la zona núcleo promedió 17.900 dólares por hectárea entre enero y julio de 2026, un récord nominal que supera el de 2012. Ajustada por inflación, sin embargo, todavía está 28,5% bajo ese pico. En Uruguay, el Ministerio de Ganadería registró en 2025 unas 1.718 compraventas, con 259.000 hectáreas vendidas a un promedio de 4.178 dólares por hectárea.

En Chile, Colliers estima que entre 2015 y 2026 los terrenos agrícolas subieron hasta 140% en Biobío, Los Ríos y Los Lagos. En España, el Ministerio de Agricultura calculó un promedio de 10.367 euros por hectárea en 2025, apenas 1,2% más que en 2024, cuando el alza fue de 2,8%.

Qué hay detrás de este cambio

Detrás hay una mezcla de factores. El Banco Mundial proyectó para 2026 un alza de 31% en los fertilizantes y de 24% en la energía, por interrupciones de suministro en Medio Oriente, mientras los precios agrícolas bajarían 6%. Eso aprieta los márgenes de los productores. A eso se suman tasas todavía altas: en el distrito de Chicago, los préstamos para comprar tierra rondan 6,8%. Brasil, con una Selic de 13,75%, es el caso más extremo.

Por ahora, el precio de la tierra agrícola sigue en niveles históricamente altos en casi todos los mercados, y la escasez de ofertas evita caídas bruscas. Lo que cambió es el ritmo: cuando producir cuesta más y lo que se cosecha vale menos, la tierra deja de ser el activo que siempre sube.

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por José Rios