La educación pública de la Región de Aysén atraviesa un proceso de renovación pedagógica poco común en Chile. La Fundación Nativos y el Servicio Local de Educación Pública (SLEP) de Aysén consolidaron un convenio de colaboración para implementar la metodología Experiencias Nativas en establecimientos públicos de la región, una iniciativa que lleva diez años de desarrollo y que hoy exhibe resultados concretos en convivencia escolar, desarrollo socioemocional y calidad de los aprendizajes, a través de la inmersión directa de los estudiantes con su entorno natural.

Un modelo pedagógico basado en los oficios básicos

Frente a la crisis del modelo escolar tradicional, marcado por la estandarización y la fragmentación del conocimiento, Experiencias Nativas propone un enfoque distinto, basado en quehaceres prácticos y directos: cocinar, refugiarse, explorar y convivir. La metodología busca reivindicar saberes vivos que, según sus creadores, sostuvieron a la humanidad desde sus orígenes, y que hoy complementan el currículum escolar formal en lugar de reemplazarlo.

El proyecto, en ejecución desde 2015, ya se implementa en cuatro establecimientos públicos de la región: las escuelas Baquedano y Valle Simpson, y los liceos Josefina Aguirre y Ricardo Navarrete. Su seguimiento se realiza a través del Sistema de Evaluación de Experiencias Nativas (SEEN), cuyos resultados muestran mejoras significativas en la autonomía de los estudiantes, un sentido ecológico más desarrollado y una convivencia escolar más ética, habilidades que hoy son especialmente relevantes frente a los desafíos de salud mental y clima escolar que enfrenta el sistema educativo chileno.

La Fundación Nativos proyecta, en los próximos cinco años, consolidar una política regional de Experiencias Nativas, con el objetivo de escalar esta metodología como aporte concreto frente a la crisis educativa que arrastra Chile desde hace varios años.

Un movimiento que también se replica en el mundo

La apuesta de Aysén no está sola. En distintos países, la educación al aire libre y basada en el entorno natural ha ganado terreno como respuesta a los mismos síntomas: sedentarismo, fragmentación del aprendizaje y desconexión con el medio ambiente. El movimiento internacional más consolidado en esta línea es el de las escuelas de bosque (forest schools), nacido en Dinamarca en 1952 con la primera experiencia formal creada por la educadora Ella Flautau, y hoy extendido a países como Suecia, Noruega, el Reino Unido, Canadá y distintas naciones de Asia.

Estudios internacionales sobre este tipo de metodologías han documentado mejoras en el desarrollo cognitivo, la atención, el lenguaje y las habilidades sociales de los estudiantes, además de una reducción de los índices de obesidad infantil y de síntomas asociados al déficit atencional, hallazgos que coinciden en buena medida con los resultados que reporta el sistema SEEN en Aysén.

En la propia región, esta línea de trabajo convive con otras iniciativas de educación ambiental en desarrollo, como el primer arboretum escolar de la zona, impulsado por la Fundación Reforestemos junto al Liceo San Felipe Benicio, que busca convertir la vegetación nativa de la Patagonia en una herramienta viva de aprendizaje para la comunidad educativa.

Experiencias como esta apuntan a algo más profundo que una innovación pedagógica aislada. En un país donde la migración del campo a la ciudad ha sido la norma durante décadas, y donde las nuevas generaciones crecen cada vez más lejos de la tierra, del oficio manual y del ritmo de las estaciones, iniciativas como Experiencias Nativas representan una forma concreta de revertir esa desconexión desde la sala de clases. No se trata de romantizar la vida rural ni de idealizar el pasado, sino de reconocer que ciertos saberes prácticos —cultivar, cocinar, orientarse, convivir con otros en su entorno— siguen siendo una base sólida para formar personas más autónomas y con mayor arraigo. Si la evidencia que hoy exhibe Aysén se sostiene en el tiempo, vale la pena que otras regiones agrícolas del país, con realidades similares de dispersión geográfica y desconexión urbana, evalúen si una metodología como esta también tiene algo que ofrecerles.

Fuentes: Fundación Nativos, Servicio Local de Educación Pública (SLEP) de Aysén, Fundación Reforestemos, The Wild Schooler, Teach Away.

por Juan Lagos