En una granja de 418 acres (unos 169 hectáreas) en la zona rural de Vermont, adolescentes de familias adineradas pagan cerca de US$40.000 por un semestre en el que lavan platos, ordeñan animales, cortan leña y entregan su teléfono celular. La Mountain School combina clases exigentes con trabajo agrícola real, y para algunos padres y postulantes se ha convertido en un camino poco convencional hacia las universidades más selectivas de Estados Unidos.
En Vershire, un pueblo rural de Vermont, un grupo de estudiantes de tercer año de secundaria (juniors, en el sistema estadounidense) paga cerca de US$40.000 por un semestre en la Mountain School, un programa residencial ligado al Milton Academy que combina un currículo académico exigente con el trabajo diario en una granja en funcionamiento.
Un semestre sin celular y con las manos en la tierra
El programa se desarrolla en un campus de 418 acres (unos 169 hectáreas), donde los estudiantes rotan entre distintas tareas: la granja, la cocina, el bosque y el mantenimiento del campus. Tres veces al día, grupos de alumnos lavan, friegan y guardan la vajilla. También son responsables del llamado “trabajo comunitario”: limpiar salas de clases, preparar verduras y revisar los sistemas de riego.
Además cosechan maíz, arrean ovejas, cuidan vacas y cortan leña. Los estudiantes entregan sus teléfonos celulares al llegar y tienen acceso restringido a internet durante el semestre. La escuela cobra US$39.750 por período, lo que en la práctica equivale a unos US$80.000 al año si se cursaran dos semestres completos. Cerca de 30% de los estudiantes recibe algún tipo de ayuda financiera, y por cada semestre asisten aproximadamente 45 alumnos, en su mayoría estudiantes de alto rendimiento provenientes de distintas partes del país.
Chocar con tareas que nunca habían hecho
Buena parte de los estudiantes proviene de hogares acomodados, donde las tareas domésticas no formaban parte de su rutina habitual. Alex Myers, director de la escuela, contó que ha visto a adolescentes intentar barrer sin dejar que la escoba toque el suelo, al punto de tener que intervenir para corregirlos.
Para Myers, el programa le transmite a las oficinas de admisión universitaria algo específico: que el estudiante está dispuesto a tomar un riesgo para aprender más sobre sí mismo. Es un mensaje que resuena en un ambiente de admisiones universitarias cada vez más competitivo, donde algunos estudiantes y exalumnos ven en la Mountain School una especie de camino poco convencional hacia universidades selectivas como Harvard. La escuela, de hecho, ayudó a establecer en la década de 1980 el modelo de “semestre afuera” (semester-away) para estudiantes de secundaria, hoy replicado por otros programas similares en Estados Unidos.
“No lo pienso como tareas domésticas”
Para las familias, el objetivo declarado no es solo disciplina o esfuerzo físico. Sarah Rosenberg-Scott, madre de una estudiante, dijo que le gusta la idea de que su hija limpie baños y haga tareas del campo, y espera que ese hábito continúe cuando vuelva a casa. Según ella, espera que su hija tenga más conciencia de todo el trabajo invisible que sostiene la vida cotidiana de cualquier persona.
Thomas Whitney, padre de una estudiante actual y también exalumno de la escuela, fue más allá: “no lo pienso como tareas domésticas”, dijo, sugiriendo que el valor del programa va más allá del trabajo físico en sí mismo. Su hija, Estela, se encarga de alimentar a los cerdos y llenar sus bebederos como parte de su rotación diaria en la granja.
Un modelo con historia, hoy bajo el foco público
El programa combina cursos como cálculo avanzado (AP Calculus) con ciencias ambientales y trabajo manual creativo, dentro de una currícula que se toma en serio tanto lo académico como lo agrícola. La propia escuela resume su filosofía de forma directa: el trabajo diario en la granja no es solo una tarea doméstica, sino la base de su comunidad y de su aprendizaje.
El reportaje original, publicado por el Wall Street Journal a mediados de septiembre de 2026, generó una ola de reacciones en redes sociales y programas de conversación en Estados Unidos, desde comentarios que celebran la idea de que los adolescentes vuelvan a hacer tareas manuales y desconectarse de la tecnología, hasta cuestionamientos sobre si vale la pena pagar una cifra tan alta por algo que, en teoría, podría hacerse gratis en cualquier casa.
Fuentes: The Wall Street Journal (Roshan Fernandez), Entrepreneur, NBC Palm Springs, MSN, Vision Times, Vermont Daily Chronicle, Streamlinefeed, FYMOUS News.
por José Rios
