La agricultura oceánica regenerativa de GreenWave reúne kelp y mariscos en estructuras verticales y ya procesa parte de esa cosecha en bioestimulantes para tierra firme. Los ensayos con Rodale Institute siguen en curso y todavía no demuestran que reemplacen a los fertilizantes de síntesis.

GreenWave, organización sin fines de lucro con sede en Connecticut, constituida en 2014 y fundada por el pescador Bren Smith, promueve la agricultura oceánica regenerativa. Su sistema, el cultivo oceánico 3D, aprovecha toda la columna de agua con líneas horizontales y verticales, redes tipo linterna y jaulas que combinan kelp, mejillones y ostras. Según la organización, funciona sin alimento, fertilizantes ni agua dulce.

Cómo funciona la agricultura oceánica regenerativa

GreenWave capacita y apoya a quienes quieren cultivar en el mar: desde 2017 ha formado a más de 8.500 productores, operadores de viveros y emprendedores, según el Rodale Institute. También maneja un banco de semillas y un vivero de kelp.

El kelp y los mariscos extraen nutrientes del agua. Un estudio revisado por pares de la Universidad de Connecticut estimó que el kelp azucarado (Saccharina latissima) podría remover hasta 180 kilos de nitrógeno por hectárea en la desembocadura del río Bronx, 67 en el oeste del estrecho de Long Island y 38 en el centro, en una granja hipotética. El nutriente sale del agua solo cuando se cosecha la biomasa.

De alga cultivada a bioestimulante

GreenWave procesa kelp de granjas socias de Maine, Rhode Island, Nueva York y Connecticut en una planta piloto cuya capacidad estacional subió de 50.000 libras (unas 23 toneladas) a 250.000 libras (unas 113 toneladas). Con la neozelandesa AgriSea trabaja en replicar con kelp azucarado un método de fermentación que esa empresa usa en otra alga.

El producto es un bioestimulante, que según la organización aporta minerales y aminoácidos, activa los microorganismos del suelo y mejora la resistencia a la sequía.

Un ensayo todavía en marcha

En marzo de 2025, GreenWave y Rodale Institute anunciaron una alianza de tres años para evaluar el bioestimulante en lechuga y pimentón, con un ensayo de campo de dos años y uno de invernadero de un año. Mide salud del suelo, contenido nutricional y resiliencia del cultivo, y los resultados se publicarán en una revista científica al cierre del estudio.

Un bioestimulante no reemplaza a los fertilizantes de síntesis: estimula procesos del suelo y de la planta. GreenWave lo plantea como alternativa a los insumos sintéticos, pero esa sustitución no está demostrada. Un informe de Cleantech Group de mayo de 2026 ubica a los bioestimulantes entre los mercados más prometedores del alga, con productos a US$8–10 por litro y alzas de rendimiento de 20% a 30% que citan algunos fabricantes.

Un sector que todavía busca mercado

El informe de GreenWave de febrero de 2026 cuenta 248 granjas de kelp autorizadas en Estados Unidos y Canadá, sobre 6.256 acres (2.535 hectáreas). Menos de 35% de la superficie autorizada está en uso, y solo 27% de las granjas encuestadas reportó utilidades. Al menos 20 empresas compran kelp para bioestimulantes, pero varias compañías que atrajeron inversión temprana cerraron o se achicaron, y otras acumulan inventario sin vender.

La plataforma Seaweed Source, de GreenWave, reúne a 39 compradores con potencial de compra de unos 5,5 millones de libras (unas 2.495 toneladas) de kelp fresco.

En 2018, la Thomson Reuters Foundation reportó interés de posibles productores en Brasil, Chile, Reino Unido, Trinidad y Sudáfrica por el modelo 3D.

Qué falta para la agricultura oceánica regenerativa

Faltan los resultados revisados por pares del bioestimulante, y que los compradores absorban lo que ya se puede producir. La agricultura oceánica regenerativa muestra que se puede cultivar kelp y mariscos con pocos insumos y limpiar el agua, pero su paso al campo agrícola sigue en etapa de prueba.

Fuentes: GreenWave, Rodale Institute, The Fish Site, Cleantech Group, Marine Ecology Progress Series, Hashilthsa, Thomson Reuters Foundation, GuideStar.

por José Rios