En el corazón del Valle de Salinas, California, una incubadora poco convencional instaló a startups de robótica agrícola directamente dentro de un campo comercial en funcionamiento. Reservoir Farms nació para resolver un problema muy concreto: la brecha entre la tecnología que promete transformar la agricultura y la que realmente llega a probarse en condiciones reales.
En marzo de 2026, en Salinas, California, se inauguró un tipo de incubadora que no existía en ningún otro lugar del mundo: una donde las startups de tecnología agrícola no trabajan en un laboratorio ni en una oficina, sino directamente sobre tierra cultivada, dentro de una granja comercial real. El proyecto se llama Reservoir Farms, y su presentación oficial la definió como el “pueblo olímpico del agtech“.
Por qué nació Reservoir
Detrás del proyecto está Danny Bernstein, su fundador y CEO, quien pasó décadas en el mundo tecnológico de Silicon Valley antes de volcarse a la agricultura. Según explicó en el lanzamiento, la pregunta que originó todo era casi obvia: “¿por qué nunca se había construido una incubadora de startups dentro de una granja? Es una idea bastante básica”. Su respuesta fue igual de directa: porque es difícil, y es difícil por todas las alianzas que se necesitan para lograrlo.
El diagnóstico de fondo que impulsa a Reservoir es un problema estructural de la agricultura de cultivos especializados (specialty crops, como frutas, verduras, frutos secos y viveros) en Estados Unidos: según datos del Servicio de Investigación Económica del USDA, la mano de obra representa cerca del 40% de los gastos totales en efectivo de este tipo de explotaciones, casi tres veces el promedio de todas las granjas de Estados Unidos (alrededor de 13% a 15%) y muy por encima del 4% que gastan en labor las explotaciones de maíz o soya, mucho más mecanizadas.
A eso se suma una tendencia de largo plazo: California, el mayor productor agrícola del país, perdió más de un millón de acres de tierra de cultivo y unas 7.000 explotaciones agrícolas solo entre 2012 y 2017, según el Censo de Agricultura del USDA, en el marco de una contracción sostenida del número de granjas medianas en todo el país.
Cómo funciona: startups dentro de un campo comercial
El modelo de Reservoir combina dos piezas. Por un lado, Reservoir Farms, campos de trabajo real que funcionan como incubadoras “vivas” donde las startups pueden desarrollar, probar y validar científicamente su tecnología directamente en cultivos de producción comercial, con acceso a formación de mano de obra y eventos junto a productores reales. Por otro, Reservoir VC, un fondo de capital de riesgo que invierte en startups en etapa pre-semilla enfocadas en robótica, sistemas autónomos, herramientas de precisión e inteligencia artificial aplicada a cultivos especializados.
La primera sede, Reservoir Farms – Salinas, ocupa 40 acres (unas 16 hectáreas) de tierra cultivable en pleno Valle de Salinas, conocido como el “cuenco de ensaladas del mundo” por producir más del 70% de la lechuga de Estados Unidos, además de cantidades significativas de fresas, brócoli y otras verduras, con un valor de cosecha anual cercano a los US$5.000 millones en la región. El sitio comenzó a construirse en agosto de 2025 y abrió oficialmente en marzo de 2026, con una primera cohorte de 12 startups, enfocadas principalmente en cosechadoras robóticas de fresas, brócoli, lechuga iceberg y lechuga romana.
Según Chase Duflock, una de las personas involucradas en el proyecto, cerca de dos tercios de las horas de trabajo en cultivos especializados se destinan solo a la cosecha, lo que explica por qué gran parte del esfuerzo de las startups apunta específicamente a esa etapa. El propio Duflock estimó que las empresas de robótica agrícola suelen necesitar entre US$50 millones y US$100 millones para llegar a la comercialización, y que el modelo de Reservoir busca reducir ese costo aproximadamente a la mitad, además de ahorrar cerca de dos años de desarrollo, al permitir que las startups empiecen a probar sus tecnologías de inmediato en condiciones reales de cultivo.
Quiénes respaldan el proyecto
Reservoir construyó su ecosistema con socios de peso en la cadena agrícola de California: John Deere, Driscoll’s, Netafim, Nutrien, Taylor Farms, Tanimura & Antle, Naturipe Berry Growers, el Hartnell College, Western Growers y la propia ciudad de Salinas. Con Western Growers, la asociación de productores del sector, formalizó además una alianza de varios años que conecta el trabajo del centro con las necesidades reales de los productores de cultivos especializados del oeste de Estados Unidos, incluyendo un sistema de evaluación cuantitativa (“scorecard”) que mide la escalabilidad, la eficacia y la viabilidad financiera de cada startup participante.
Expansión más allá de Salinas
El modelo ya se está replicando. Reservoir anunció la construcción de una segunda sede, Reservoir Farms – Central Valley, en Merced, California, y sus startups también realizaron pruebas piloto durante el invierno boreal en el Centro Agrícola de Yuma, en Arizona, junto a la Universidad de Arizona, probando tecnologías en cultivos de hortalizas de desierto a escala comercial. El sitio web de la organización también lista una futura sede en la región vitivinícola de California (“Wine Country”).
Norm Groot, del Buró Agrícola del Condado de Monterey, resumió con honestidad el desafío que enfrenta este tipo de iniciativas: más allá de si la tecnología funciona, “el mayor desafío siempre va a ser: ¿cómo van a poder pagarla los productores?”.
Un modelo pensado para cerrar una brecha real
Reservoir apuesta a que acercar físicamente a las startups al lugar donde ocurre el trabajo agrícola, en lugar de mantenerlas encerradas en laboratorios o presentaciones de PowerPoint, acelera el desarrollo de tecnología que realmente funcione en condiciones de campo. Para una industria que enfrenta escasez estructural de mano de obra, presión regulatoria creciente y pérdida sostenida de tierras cultivables, la promesa central del proyecto es simple: si la tecnología no se prueba en un campo de verdad, con las limitaciones y exigencias reales de la producción comercial, probablemente nunca llegue a usarse en uno.
Fuentes: Reservoir Co, Western Growers Association, Agri-Pulse, Global Ag Tech Initiative, Monterey County Now (vía AOL), Alvarez, Salinas Californian, USDA-ERS, USDA-NASS, Farm Progress.
por Juan Lagos
