En su primera Cuenta Pública, el Presidente declaró al sector agrícola “estratégico para el desarrollo nacional” y comprometió inversiones en riego, acceso a mercados y gestión forestal. La violencia en la Macrozona Sur también fue parte del diagnóstico.

El lunes 1 de junio, en el Salón de Honor del Congreso Nacional en Valparaíso, José Antonio Kast pronunció su primera Cuenta Pública ante el país, con un discurso que se extendió por dos horas y 24 minutos. Aunque la seguridad dominó la jornada, el mandatario incluyó al sector agrícola de forma explícita en su relato, calificándolo como uno de los pilares estratégicos del desarrollo nacional. Fue la primera vez, desde que asumió el 11 de marzo, que Kast destinó un bloque específico del discurso presidencial más importante del año para abordar el mundo rural.

José Antonio Kast y el sector agrícola: un pilar estratégico del desarrollo

En la sección dedicada a la reactivación económica, Kast afirmó que durante sus primeros 82 días de gobierno impulsó “inversiones históricas en riego y seguridad hídrica, apoyando la agricultura familiar campesina, ampliando el acceso de nuestros productos a mercados internacionales y promoviendo la incorporación de tecnología e innovación en los procesos productivos”.

La declaración fue recibida con aprobación por parte del sector. Juan Pablo Matte, representante gremial, valoró que el propio Presidente reconociera la importancia del agro en el discurso más visto del año. “Nos fortalece poder recibir y escuchar de boca del propio Presidente la importancia que le da a nuestro sector agrícola”, señaló. Y fue enfático en el tema del agua: “Sin agua no se hace agricultura y no hay alimentos”.

Los cuatro ejes que José Antonio Kast comprometió para el agro

Los compromisos del Presidente para el sector quedaron agrupados en cuatro líneas de acción concretas.

Riego y seguridad hídrica. Kast comprometió inversiones en infraestructura de riego y gestión del recurso hídrico, reconociendo que el agua es una variable crítica para la competitividad del agro chileno. No entregó montos ni plazos específicos para estas obras.

Agricultura familiar campesina. Se anunció apoyo a este segmento, aunque tampoco se detallaron instrumentos concretos ni financiamiento asociado.

Acceso a mercados internacionales. El Presidente se comprometió a ampliar la presencia de los productos agrícolas chilenos en mercados externos, en línea con la política de apertura comercial que ha impulsado su gobierno desde el inicio de la administración.

Gestión forestal y prevención de incendios. Kast anunció que se avanzará en la gestión forestal, la prevención de incendios y la protección de los recursos naturales, con el objetivo de asegurar “un agro más competitivo, moderno y preparado para los desafíos del futuro”. Este punto adquiere especial relevancia para las regiones de Ñuble y Biobío, que aún cargan con las secuelas de los grandes incendios forestales de los últimos años.

La Macrozona Sur: violencia rural en el centro del diagnóstico

Un apartado relevante para el sector agropecuario del sur del país fue el dedicado a la Macrozona Sur. Kast declaró con tono firme que “La Araucanía no será más refugio de terroristas ni prófugos de la justicia. A quien quema, roba o asesina, le caerá todo el peso de la ley”.

El mandatario informó que en menos de 80 días de gobierno ya se desplegaron operativos en zonas que anteriormente se consideraban inaccesibles para las fuerzas de orden. Anunció además la creación de una Fuerza de Tarea especializada para la violencia en la Macrozona Sur, coordinada bajo el Ministerio de Seguridad Pública.

En materia de política indígena —directamente vinculada al conflicto territorial que afecta a productores de La Araucanía, Los Ríos y Biobío—, Kast fue crítico con la gestión anterior. Señaló que diseñarán una “política indígena coherente”, ya que la política de tierras aplicada hasta ahora “ha demostrado ser ineficiente y desconectada de las necesidades reales de las comunidades”.

Para el sector agrícola del sur, estas declaraciones representan una señal política relevante. La violencia rural ha sido durante años una de las principales barreras al desarrollo productivo de la zona, afectando la cosecha, la inversión y la permanencia de las familias en el campo.

Transferencia tecnológica con implicancias para el agro

En el ámbito de la innovación, la Cuenta Pública incluyó el impulso al proyecto de Ley de Transferencia de Tecnología y Conocimiento, una iniciativa que, si bien no apunta exclusivamente al agro, tiene implicancias directas para la adopción de tecnología en el sector agroindustrial y para la vinculación entre centros de investigación y productores.

El contexto fiscal que rodea los compromisos de Kast para la agricultura

Los anuncios de José Antonio Kast para el sector agrícola se insertan en un escenario fiscal complejo. El propio mandatario reconoció que el déficit estructural cerró 2025 en 3,7% del PIB, más del doble de la meta comprometida por el gobierno anterior, y que Chile acumula 40 meses consecutivos con el desempleo sobre el 8%. En ese marco, fijó como meta llevar al país a crecer al 4% y recuperar 300 mil empleos al 2030.

Para el agro, ese contexto importa: la inversión en riego y en infraestructura rural depende directamente de la holgura del presupuesto fiscal, y varios de los compromisos anunciados aún no tienen cifras asociadas.

Lo que la Cuenta Pública no mencionó

En el mundo agrícola, el discurso dejó algunos temas fuera. No hubo mención al precio de los insumos —fertilizantes en particular—, ni a la situación hídrica del norte y centro del país, donde la sequía es estructural. Tampoco se abordó la política de exportaciones frutícolas ni el rol del SAG en la apertura sanitaria de nuevos mercados, un proceso que el sector monitorea de cerca. La agricultura de precisión y la digitalización del campo quedaron subsumidas en el anuncio genérico de innovación tecnológica.