Chile se convirtió la semana pasada en el primer país de América Latina en alcanzar un acuerdo comercial con Filipinas, tras concluir las negociaciones de un Acuerdo de Asociación Económica Integral (CEPA) que la propia Cancillería describió como una oportunidad concreta para los productos agrícolas y alimentarios chilenos en uno de los mercados más dinámicos del Sudeste Asiático.

Un acuerdo cerrado en plena gira asiática

El canciller Francisco Pérez Mackenna anunció el viernes 24 de julio el cierre de las negociaciones del CEPA con Filipinas, tras más de un año de conversaciones entre ambos países. El anuncio se concretó durante una gira del canciller por el Sudeste Asiático, en el marco de la conmemoración de los 50 años del Tratado de Amistad y Cooperación en la región, donde Pérez Mackenna se reunió con la ministra de Comercio filipina, Cristina Roque, y con la ministra de Relaciones Exteriores de ese país, Theresa Lázaro. Con este acuerdo, Filipinas se suma a la red de tratados que Chile ya mantiene en el Sudeste Asiático con Tailandia, Singapur, Vietnam, Brunéi, Malasia e Indonesia, transformándose en el tratado comercial número 37 de Chile a nivel mundial.

Por qué Chile y Filipinas se necesitan mutuamente

Desde la Cancillería explicaron que Filipinas es una de las economías más dinámicas de la región: cuenta con más de 110 millones de habitantes, una población joven y un mercado que crece a tasas superiores al 4% anual, sostenido por una estrategia de apertura comercial, reducción del déficit fiscal y atracción de inversión extranjera que el país impulsa desde la década de 1980. Filipinas es hoy el sexto mayor importador de productos chilenos dentro de la ASEAN, detrás de Singapur, Vietnam, Tailandia, Malasia e Indonesia. Su pertenencia tanto a la ASEAN como al RCEP (Asociación Económica Integral Regional) la convierte, según la propia Cancillería, en una nueva plataforma de acceso a las cadenas de valor del Sudeste Asiático.

La subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, destacó el significado del hito: “Chile se convertirá en el primer país latinoamericano en tener un acuerdo comercial con Filipinas, lo que refleja el interés de ambos países para promover una mayor integración entre Asia y América Latina”.

El detalle arancelario

Con el CEPA ya cerrado, Chile obtendrá tratamiento preferencial en más de 10.467 líneas arancelarias para exportar a Filipinas, lo que equivale a cerca del 90% del valor de las exportaciones chilenas actuales a ese mercado. En sentido inverso, Filipinas contará con preferencias en alrededor de 8.632 líneas arancelarias, que cubren el 99% del valor de las importaciones que Chile realiza hoy desde ese país. El acuerdo incluye además un marco de reglas para comercio de servicios e inversiones, buscando otorgar mayor certeza jurídica a inversionistas y prestadores de servicios de ambos países.

El agro, en el centro de la apuesta

El propio canciller fue explícito sobre dónde ve Chile la mayor oportunidad de este acuerdo: “Filipinas es un relevante importador de productos agrícolas y alimentarios, sectores en los que la oferta exportadora chilena tiene gran potencial de crecimiento”, señaló Pérez Mackenna, enmarcando la suscripción del CEPA como un paso más en la estrategia de diversificación de la canasta exportadora chilena y de sus mercados de destino.

Un anuncio que llega justo después de un golpe arancelario

El momento del anuncio no pasó inadvertido: según consignó La Tercera, la noticia del acuerdo con Filipinas se conoció justo un día después de que Estados Unidos confirmara un arancel adicional de 12,5% a las exportaciones chilenas, que afecta directamente a productos como el salmón, la fruta y el vino. En el mismo viaje, el canciller también impulsó negociaciones de inversión con Indonesia y el inicio de conversaciones para un eventual tratado de libre comercio con Bangladesh, en lo que el propio Pérez Mackenna describió como una estrategia para que “el Sudeste Asiático mire a Chile y nos abra sus puertas”.

Lo que viene

Con las negociaciones ya concluidas, el CEPA entre Chile y Filipinas debe avanzar ahora hacia su firma formal y su posterior ratificación en ambos países antes de entrar en vigencia. Para la industria agroalimentaria chilena, el acuerdo se suma a una estrategia de diversificación de mercados que —anunciada la misma semana en que Estados Unidos endureció sus condiciones arancelarias— busca abrir nuevas puertas en una región de más de 700 millones de habitantes y con un ritmo de crecimiento económico que Chile buscará capitalizar en los próximos años.

por José Rios