El fenómeno Niño Costero 2026 continúa generando preocupación en Perú, uno de los principales productores y exportadores de arándanos del mundo. Las autoridades meteorológicas han extendido la alerta climática hasta noviembre debido al riesgo de lluvias intensas y anomalías en la temperatura del océano frente a las costas del país.

Este escenario climático podría afectar zonas productoras de berries en la costa peruana, donde se concentra gran parte de la producción destinada a la exportación.


Riesgos para la producción de arándanos

El Niño Costero 2026 se caracteriza por el calentamiento anómalo del mar en el Pacífico oriental, lo que genera precipitaciones intensas en zonas costeras de Perú y Ecuador.

Para la industria del arándano, las lluvias excesivas pueden provocar distintos problemas productivos, entre ellos:

  • aumento de enfermedades fungosas en las plantas
  • problemas de calidad en la fruta
  • dificultades logísticas en cosecha y transporte
  • retrasos en exportaciones

Perú se ha consolidado en los últimos años como el principal exportador mundial de arándanos, por lo que cualquier alteración climática en su producción puede influir en el mercado global de berries.


Impacto en el mercado internacional

Si las condiciones climáticas afectan la producción peruana, el Niño Costero 2026 podría tener repercusiones en la oferta global de arándanos.

Los analistas del sector señalan que una menor disponibilidad de fruta podría generar variaciones en los precios internacionales, especialmente en mercados como Estados Unidos, Europa y Asia.

Este tipo de eventos climáticos también suele abrir oportunidades para otros países exportadores, entre ellos Chile, México o Marruecos.


Agricultura cada vez más expuesta al clima

El caso del Niño Costero 2026 refleja cómo los fenómenos climáticos extremos se han convertido en uno de los principales desafíos para la agricultura moderna.

El aumento de la variabilidad climática obliga a productores y exportadores a fortalecer estrategias de adaptación, mejorar la gestión hídrica y desarrollar sistemas de monitoreo climático más avanzados.

Para una industria altamente globalizada como la de los berries, el clima se ha transformado en un factor clave para la estabilidad de los mercados.