Expertos advierten que el regreso de un fenómeno de El Niño de alta intensidad podría complicar la próxima temporada de cerezas y arándanos en Chile. Lluvias tardías, granizos, enfermedades y problemas de floración amenazan a una industria que genera miles de millones de dólares en exportaciones.
Chile enfrenta una nueva amenaza climática para una de sus industrias más exitosas. El posible desarrollo de un fenómeno de El Niño de alta intensidad durante los próximos meses podría generar condiciones complejas para la producción de cerezas y arándanos, dos de las frutas más importantes para las exportaciones nacionales.
La preocupación surge luego de que especialistas en climatología advirtieran sobre un escenario marcado por lluvias intensas, granizos, altas temperaturas y una fuerte variabilidad climática durante el invierno y la primavera, precisamente en etapas críticas para el desarrollo de los huertos.
Las cerezas enfrentan el mayor riesgo
Según expertos del sector agrícola, los cerezos aparecen entre los cultivos más vulnerables frente a un evento de El Niño.
Las lluvias durante la floración y la etapa de cuaja pueden afectar directamente la calidad de la fruta. Además, existe un mayor riesgo de partiduras, caída de fruta y problemas sanitarios derivados del aumento de humedad.
A esto se suma la posibilidad de precipitaciones acompañadas de granizo durante la primavera, fenómeno que puede provocar daños importantes en huertos ubicados en las principales zonas productoras del país.
Los arándanos presentan una mayor tolerancia a las lluvias. Sin embargo, tampoco están exentos de riesgos asociados a enfermedades y alteraciones en los ciclos productivos.
O’Higgins y Maule concentran la preocupación
Las regiones de O’Higgins y Maule aparecen entre las más expuestas a los efectos del fenómeno.
Ambas zonas concentran una parte importante de la producción nacional de cerezas y arándanos. Cualquier evento climático extremo durante la temporada podría afectar volúmenes de cosecha, calidad exportable y resultados económicos para productores y exportadores.
Los especialistas señalan que los eventos recientes de El Niño han mostrado un desplazamiento hacia el sur del país. Esto ha aumentado la vulnerabilidad de regiones donde se ubican algunos de los principales polos frutícolas de Chile.
Un riesgo para una industria récord
La preocupación va más allá de los huertos.
Las cerezas se han convertido en uno de los principales productos de exportación agrícola de Chile. Durante las últimas temporadas, la industria ha alcanzado cifras históricas gracias a la fuerte demanda de mercados asiáticos, especialmente China.
El sector frutícola representa uno de los pilares de las exportaciones agroalimentarias chilenas y genera miles de empleos directos e indirectos en distintas regiones del país.
Por ello, cualquier reducción en la producción o deterioro en la calidad de la fruta podría tener efectos sobre toda la cadena exportadora.
El impacto podría extenderse a otros sectores
El posible regreso de un “Súper Niño” también genera preocupación en otras actividades económicas.
Diversos análisis advierten que lluvias extremas, inundaciones y alteraciones climáticas podrían afectar infraestructura, logística, energía y minería, sectores clave para la economía chilena.
En agricultura, además de las frutas de exportación, existe preocupación por posibles daños en sistemas de riego, caminos rurales y cultivos sensibles a cambios bruscos de temperatura y humedad.
Las autoridades y organismos técnicos ya comenzaron a reforzar acciones preventivas para enfrentar un escenario que podría extenderse incluso hasta comienzos de 2027.
Productores se preparan para una temporada desafiante
Frente a este panorama, los expertos recomiendan adoptar medidas preventivas desde el inicio de la temporada.
Entre las principales acciones figuran reforzar la protección contra lluvias, monitorear el desarrollo de enfermedades, ajustar labores de poda y fortalecer estrategias para evitar daños por partidura en cerezas.
También aconsejan mantener un seguimiento constante de las condiciones climáticas y evitar decisiones productivas anticipadas en un escenario marcado por la incertidumbre.
Cambio climático aumenta la incertidumbre
Los especialistas coinciden en que fenómenos como El Niño están ocurriendo en un contexto de cambio climático que incrementa la frecuencia y la intensidad de eventos extremos.
Esto obliga a la agricultura chilena a fortalecer su capacidad de adaptación mediante nuevas tecnologías, infraestructura resiliente y sistemas de gestión de riesgos más avanzados.
Mientras el fenómeno comienza a desarrollarse en el Pacífico, el sector exportador observa con atención las próximas semanas. La temporada 2026-2027 podría transformarse en una de las más desafiantes para la industria frutícola chilena, justo cuando las cerezas y los arándanos consolidan su posición entre los productos agrícolas más valiosos del país.
