Ingeniera agrónoma y creadora de contenido, Carla Orellana se ha convertido en una voz conocida para los agricultores del norte de Chile. Desde Arica, combina su trabajo comercial y técnico en el agro con una labor de divulgación que ya llega a audiencias de todo Chile y Latinoamérica. En esta conversación con Diario Agrícola cuenta cómo llegó a la agronomía, por qué empezó a compartir contenido agrícola en redes, y qué ha significado mostrarle al resto del país la agricultura del norte.
¿Cómo llegaste a la agronomía y qué camino profesional has seguido?
Llegué de casualidad. Siempre quise estudiar algo del área de la salud, pero por cosas de la vida no postulé a tiempo, y las opciones que me quedaron fueron Antropología o Agronomía. Como siempre me había ido bien en biología y ciencias, entré pensando en convalidar el primer año y después cambiarme. Nunca pasó: me fue muy bien y terminé enamorándome de la carrera. Al salir estuve muy poco tiempo sin trabajar en el rubro —de hecho, trabajé unos meses en una compañía telefónica— hasta que llegó mi primer pega como agrónoma: vendedora técnica en Europlant, una plantinera transnacional. Ahí empezó toda mi cercanía con el área laboral.
Desde entonces siempre he estado ligada al área comercial, con apoyo técnico y posventa. Hoy soy zonal de una empresa y represento toda la zona norte de Chile y el sur de Perú. Soy de Arica, nacida y criada acá, así que mi carrera terminó enfocada naturalmente en esta zona. Además de lo comercial, siempre me ha gustado el tema de enseñar: han surgido charlas, capacitaciones, y creo que de ahí nace también el tema de las redes sociales.
¿Cómo nace tu contenido en redes sociales y qué buscas transmitir con él?
Hace unos diez años me hice Facebook como herramienta de apoyo para mi trabajo, porque la mayoría de los agricultores acá en Arica lo usaba mucho. Empecé subiendo lo que vendía, y de a poco fui sumando tips agrícolas: en el campo existe muchísimo conocimiento práctico, adquirido por generaciones, que tiene un valor enorme, pero también hay bastante información técnica que no baja hasta los agricultores. Esa conexión se me da fácil, así que fui subiendo contenido mezclando tips con promoción de productos. Hace unos cuatro años me hice Instagram, y hace muy poco TikTok, porque me di cuenta de que los agricultores de acá se estaban pasando de Facebook a esa plataforma.
La recepción ha sido muy bonita: no solo agricultores, sino gente que no tiene nada que ver con el rubro me dice que aprende viendo mis videos. El otro día leía el comentario de una mamá que me contaba que ve mis videos junto a su hija de quince años. Hace poco un chico de una radio local me presentó como “divulgadora agrícola“, y encuentro que calza perfecto con lo que hago: creo que hace falta ese nexo entre las nuevas investigaciones y avances tecnológicos, y los agricultores que no siempre están al tanto de ellos.
¿Qué ha significado mostrarle al resto de Chile y Latinoamérica la agricultura de Arica?
Me llegan comentarios de todo Chile, y también de Colombia, Venezuela, Perú y México. Ahí se dan intercambios bien entretenidos: en México cultivan un tomate parecido al que nosotros llamamos saladette, y le dicen jitomate. Esas conversaciones entre agriculturas distintas son un aporte que no esperaba, y de repente hasta me invitan a “hacer una gira” mostrando cómo se cultiva en otros países.
Incluso a los mismos ariqueños les ha servido para conocer mejor su propia agricultura: mostré una vez un video sobre la hacienda Lombardo, y varios comentaron que conocían el nombre de toda la vida, pero no tenían idea del trabajo agrícola que hay detrás. Yo estoy enfocada principalmente en tomate, pimiento y pepino, con el clima y el suelo de Arica como principal desafío técnico —tenemos algo de escasez hídrica y condiciones de salinidad y sodicidad en el suelo—, pero también como nuestra principal ventaja.
También me ha servido para mostrar Arica y su clima, que es la gran ventaja que tenemos acá: nos permite cultivar cosas que en el resto de Chile ni se imaginan, como la papaya, con productoras como la señora Alejandra Acevedo, que espero poder entrevistar pronto para mostrar sus variedades. Un ejemplo reciente: mientras buena parte de Chile enfrentaba un fin de semana de lluvias complicado, acá en Arica se vivía un Mundial de Surf, un Mundial de Parapente y la gente disfrutando de las playas al aire libre, con el clima de siempre. Grabé un video cosechando girasoles con polera, y la gente comentaba sorprendida el contraste. Creo que mostrar eso, lo potente que es nuestro clima y lo poco que a veces le sacamos provecho, es tan valioso como mostrar la técnica agrícola misma.
¿Qué proyecciones tienes para tu contenido de aquí en adelante?
La verdad es que no tengo grandes proyecciones armadas, más que seguir enseñando y mostrando. Trato de grabar mi trabajo tal cual, sin prepararlo ni editarlo demasiado, porque así me sale natural y orgánico, y creo que por eso ha funcionado. Voy a ir avanzando día a día; no sé bien cómo va a terminar esto, pero sé que vamos bien.
Desde Diario Agrícola creemos que historias como la de Carla muestran una cara del agro chileno que muchas veces queda fuera del radar: la agricultura del extremo norte, con su propio clima, sus propios cultivos y sus propias voces divulgando lo que ahí se hace. Seguiremos mostrando a los distintos actores —de norte a sur, grandes y pequeños, tradicionales y digitales— que hacen de esta industria algo tan potente y diverso para Chile y Latinoamérica.
por Cristián Valenzuela
