En el Reino Unido, el mayor supermercado del país, Tesco, y otras empresas de la cadena alimentaria apoyan a startups agrícolas con inversión y pruebas de sus tecnologías, junto con fondos públicos e inversionistas privados. Según Agri-TechE, esta mezcla permite a las startups generar ingresos antes y depender menos del capital de riesgo y de las subvenciones.
El financiamiento de startups agrícolas en el Reino Unido está ensayando una fórmula distinta a la del capital de riesgo tradicional. Según la doctora Belinda Clarke, directora de Agri-TechE, organización británica que conecta a agricultores, investigadores, emprendedores e inversionistas, la combinación de dinero público, capital privado y compromiso de los grandes actores de la cadena alimentaria ofrece una salida a uno de los problemas históricos del sector: las startups necesitan mucho capital mucho antes de demostrar ingresos.
Un mercado con poco capital de riesgo
El contexto es exigente. El informe 2026 de AgFunder muestra que el sector agroalimentario recaudó US$16.200 millones en 2025, un 3% menos que el año anterior y con un 12% menos de operaciones. Las startups que trabajan en el campo y la producción, llamadas “upstream”, captaron US$9.000 millones, un 7% más, y la deuda alcanzó el 18,2% del total, su mayor participación en una década. Desde 2021, el financiamiento total del sector cayó cerca de 70%.
El Reino Unido sostiene su posición. Sus empresas recaudaron US$685 millones en 111 operaciones en 2025, lo que lo ubica quinto en el ranking mundial, detrás de Estados Unidos, India, China y los Países Bajos. “No hay que endulzarlo, es un entorno de inversión difícil”, reconoció Clarke.
El modelo mixto
Clarke, que participó el 17 de septiembre en el evento anual de financiamiento de Agri-TechE en el NIAB de Cambridge, destacó la creciente diversidad de fuentes. Allí se reunieron emprendedores con organismos públicos como ARIA, la agencia británica de investigación avanzada, e Innovate UK, además de inversionistas ángeles y fondos de capital de riesgo.
En el frente público, Clarke afirmó que nunca hubo tanto apoyo para el agtech. El Farming Innovation Programme, que Defra ejecuta junto a Innovate UK, tendrá £123 millones (unos US$162 millones) en 2026/27, tras un refuerzo de £53 millones (unos US$70 millones) anunciado en junio, y forma parte del compromiso de invertir al menos £200 millones (unos US$264 millones) en innovación agrícola hasta 2030. Una de sus líneas, Investor Partnerships, ofrece hasta £5 millones (unos US$6,6 millones) en subvenciones para atraer capital privado a empresas con tecnología cercana al uso comercial.
Cómo los supermercados apoyan a las startups agrícolas
La novedad más reciente es Tesco, el mayor supermercado del país, que comprometió £20 millones (unos US$26 millones) como inversionista ancla del Bramble Fund I, el fondo de innovación alimentaria de Henry Dimbleby. El fondo apunta a £100 millones (unos US$132 millones) e invertirá entre £1 y £5 millones (US$1,3 y US$6,6 millones) por empresa. Además del dinero, la alianza crea un consejo conjunto de innovación y permite a las empresas del fondo probar sus tecnologías en la cadena de Tesco, lo que ofrece una vía hacia la escala comercial. Su primera inversión es KluraLabs, que desarrolla envases para alargar la vida útil de frutas y panes.
Tesco también relanzó su Agri-tech Challenge 2026, en su novena edición y con dos niveles según madurez tecnológica. Las tecnologías intermedias reciben mentoría de un proveedor de Tesco, y las listas para el mercado pueden probarse en su cadena de suministro. La ganadora de 2025, ProtonDx, desarrolló un diagnóstico molecular portátil para detectar infecciones en ganado en menos de 30 minutos.
La motivación es práctica. Según Clarke, las tecnologías que mejoran la eficiencia de los predios también ayudan a las empresas de alimentos a reducir emisiones, incluidas las de alcance 3, que son las generadas en su cadena de suministro. Sus criterios son más específicos que los de un programa público, por ejemplo almacenamiento poscosecha, vida útil o emisiones. Por eso su apoyo complementa, y no reemplaza, al financiamiento público: “no les corresponde llegar a todos”, dijo Clarke.
También hay actores industriales. La empresa de fertilizantes Mosaic invirtió £400.000 (unos US$530.000) en la ronda semilla de SugaROx, spin-out de Rothamsted Research y la Universidad de Oxford, y £2,5 millones (unos US$3,3 millones) en su ronda Serie A de 2026. La startup apunta a lanzar su bioestimulante en el Reino Unido entre 2027 y 2028.
Qué cambia para las startups
Para Clarke, esta mezcla permite a las startups demostrar ingresos antes y dejar de depender de las subvenciones. En un escenario favorable a 12 meses, una empresa habría pasado de la prueba de concepto a integrarse en una cadena de suministro que le genera ingresos reales, con una combinación de apoyo público y privado para escalar y exportar.
También ve un cambio de enfoque hacia la integración de tecnologías, con un criterio de “evolución, no revolución”. Un ejemplo son los robots, que podrían comenzar con tareas simples y pesadas, como mover productos en un invernadero, y dejar a los trabajadores calificados las tareas de más valor.
Las dudas que quedan
El modelo aún tiene límites. Para el gobierno, Clarke plantea el dilema de repartir fondos entre muchas ideas o concentrarlos en prioridades estratégicas como suelos o agua, y propone un punto medio que no deje fuera la investigación más arriesgada. Y la apuesta de Tesco en Bramble enfrenta un obstáculo de mercado: según la Food Foundation, la brecha de precio entre alimentos saludables y menos saludables es la mayor en más de una década.
Por ahora, el apoyo de los supermercados a las startups agrícolas es un modelo en construcción, cuyos resultados todavía deben medirse.
Fuentes: AgTechNavigator (AgNavigator), Agri-TechE, AgFunder, Global AgInvesting, Defra, FarmingUK, New AG International, Farmers Guide.
por José Rios
