En 2005, un empresario sueco-británico decidió hacer algo que años más tarde se convertiría en meme de internet, comprar un pedazo de la Amazonía para protegerla. Johan Eliasch, entonces director ejecutivo de la marca de artículos deportivos Head, adquirió una compañía maderera brasileña con derechos sobre unas 400.000 acres (cerca de 162.000 hectáreas) de selva amazónica, y de inmediato cerró sus operaciones. El hecho fue reportado originalmente por The Wall Street Journal, y desde entonces ha sido documentado por múltiples medios internacionales.

La compra que sorprendió incluso a Brasil

Eliasch compró Gethal Amazonas, una empresa que incluía una planta de contrachapado (madera laminada) y los títulos sobre ese extenso territorio de selva, ubicado al norte del río Madeira, por una cifra que él nunca reveló públicamente, aunque distintos reportes de la época la ubicaron cerca de las 8 millones de libras esterlinas (unos US$11 a 14 millones). A diferencia de lo que suele mostrarse en publicaciones virales, no se trató de una compra directa de “selva protegida”, sino de la adquisición de una empresa maderera activa, que Eliasch decidió desmantelar en lugar de seguir operando.

“Cerré la operación forestal y despedí a mil personas”, reconoció el propio Eliasch tiempo después sobre la decisión, un dato que en su momento generó controversia en Brasil por el impacto laboral inmediato en la zona.

Un conflicto territorial que rara vez se menciona

Existe además un antecedente más serio, y con menor nivel de confirmación, que casi nunca aparece en las versiones virales de esta historia: según recoge la propia biografía de Eliasch en Wikipedia —aunque sin una fuente primaria claramente citada—, la adquisición de estas tierras generó un conflicto con el pueblo indígena Munduruku, que reclama ese territorio como propio. No pudimos confirmar este punto con una fuente periodística independiente y verificable, por lo que lo presentamos como una alegación pendiente de mayor verificación, no como un hecho establecido, pero es un antecedente que cualquier lectura seria de esta historia debería tener presente.

De empresario a asesor climático, con críticas incluidas

El involucramiento de Eliasch con la conservación amazónica no terminó con esa compra. En 2007, el entonces primer ministro británico Gordon Brown lo nombró su representante especial para la deforestación y la energía limpia, encargo que derivó en el llamado “Informe Eliasch” sobre financiamiento de la protección de selvas tropicales. Esa etapa no estuvo exenta de críticas: la revista satírica británica Private Eye reportó en 2008 una comparecencia de Eliasch ante un comité parlamentario ambiental en la que, según el medio, mostró escaso interés en la discusión, cuestionando públicamente si su rol tenía sustancia real o era, en sus palabras, poco más que “un viaje de ego”.

En paralelo, en 2006 cofundó junto al político británico Frank Field la organización Cool Earth, dedicada a financiar directamente a comunidades indígenas para la protección de selvas amenazadas en países como Brasil, Perú, la República Democrática del Congo y Papúa Nueva Guinea. Según cifras de la propia organización, hacia 2024 había ayudado a proteger más de 2,1 millones de acres de selva y 380 millones de árboles, con un 99% de bosque intacto en las zonas donde opera.

Una historia real, pero que exige lectura crítica

La compra de 2005 es, en su núcleo, un hecho real y verificable: Eliasch efectivamente adquirió esas tierras y cerró la operación maderera. Pero la versión que circula hoy en redes sociales —la de un “héroe ambiental” sin matices— simplifica una historia bastante más compleja, que incluye la pérdida de empleo de mil trabajadores, un posible conflicto territorial indígena sin resolver del todo en las fuentes disponibles, y un historial posterior como asesor climático gubernamental que no todos evaluaron de forma positiva. Ninguno de esos matices invalida el hecho central de la compra y el cierre de la operación forestal, pero sí exigen leer esta historia con más profundidad que la que permite un post viral de cinco segundos.

Fuentes: The Wall Street Journal (vía Snopes),Private Eye (vía RED-Monitor), The Earth & I, Cool Earth.

por Juan Lagos