Cada vez más creadores de contenido están cambiando las cámaras del lifestyle o el humor por tractores, cosechas y la vida diaria del campo, y logrando audiencias que superan largamente las decenas de miles de seguidores. Repasamos a cuatro de ellos, de distintos países de habla hispana, que muestran que el amor por el campo también se puede contar —y viralizar— en redes sociales.
Milagros Mac Donell (Argentina), la del pistacho que nadie veía venir
Con apenas 24 años, Milagros Mac Donell (@milimac1) se convirtió en una de las caras jóvenes más reconocibles del boom del pistacho argentino. Desde la finca familiar “La Cristina”, en Maipú, Mendoza —la misma tierra que su padre compró a los 24 años, y donde su familia cultiva tradicionalmente vides y olivares—, Milagros decidió apostar por un cultivo que todavía nadie tomaba en serio en el país: plantó sus primeras 150 plantas de pistacho y lanzó su propia marca, Nushka. Mientras espera su primera cosecha propia, construyó una comunidad mostrando en redes su día a día en el campo, el envasado y las entregas, algo que en un principio la hacía sentir vergüenza frente a cámara, pero que terminó por acercarle clientes de todo el país.
Franco Speranza (Argentina), el influencer que arrancó arriba de un tractor
De Bell Ville, Córdoba, Franco Speranza (@franco_speranza) es hoy uno de los agroinfluencers más grandes de Argentina, con más de 220.000 seguidores en Instagram. Empezó mostrando simplemente su trabajo diario como productor agropecuario —dónde vive, qué hace— y de a poco fue profesionalizando el contenido, hasta convertirse en un referente para la juventud rural. Su fama traspasó fronteras: fue premiado con la medalla de plata en un concurso internacional de jóvenes agroinfluencers organizado por DLG Holding, compitiendo contra creadores de Alemania, Suiza y Reino Unido. Actualmente estudia agronomía en la ciudad de Córdoba, y sigue trabajando en el campo, algo que aprendió desde chico: a los 14 años ya manejaba solo un tractor.
Paula de Prado (España), la olivarera de Córdoba
En la otra Córdoba, la española, Paula de Prado (@pauladprado) muestra en redes su trabajo como olivarera en la Finca Peña-Omar, con más de 36.000 seguidores en Instagram y cerca de 67.000 en TikTok. Bajo la consigna “agricultura con tradición y raíces”, su contenido retrata el trabajo diario en el olivar español, acercando a una audiencia mucho más urbana los procesos detrás de un producto tan cotidiano como el aceite de oliva.
Pancho Loewen, AgroMenon (México), la voz de la comunidad menonita del campo
Desde Chihuahua, Pancho Loewen, conocido en redes como AgroMenon, se convirtió en una de las voces más seguidas del agro mexicano, con más de 175.000 seguidores en conjunto entre sus distintas plataformas. Menonita de nacimiento, comparte contenido sobre tecnología agrícola, prácticas de cultivo y la vida cotidiana de una de las comunidades agrícolas más tradicionales de México, buscando inspirar a la nueva generación del campo. Su trabajo ya lo llevó a ser reconocido entre los 300 Líderes más Influyentes de México, y a participar como conferencista en foros agrícolas para jóvenes emprendedores del sector.
Un mismo amor, contado de maneras distintas
Lo que comparten estos cuatro creadores, más allá de la distancia geográfica, es la misma apuesta: mostrar el campo tal como es, sin filtros de por medio, y demostrar que la vida rural también puede construir comunidad, generar negocio y conectar generaciones a través de una pantalla.
Por qué esto nos importa en Diario Agrícola
Durante años, la conversación pública sobre el agro estuvo casi reservada a quienes ya trabajaban en él. Historias como las de Milagros, Franco, Paula y Pancho muestran otra posibilidad: que el campo también puede contarse en primera persona, con humor, cercanía y autenticidad, y llegar a audiencias que jamás habían pisado un huerto o una finca. Eso derriba prejuicios, acerca a las nuevas generaciones a un sector que necesita relevo, y le da voz directa a quienes todos los días producen los alimentos que llegan a nuestra mesa.
En Diario Agrícola creemos que comunicar el campo —sus desafíos, sus historias y también su lado más humano— es tan importante como cubrir sus cifras y sus mercados. Por eso valoramos y queremos seguir dando espacio a quienes, desde las redes sociales o desde el periodismo, se dedican a mostrarle al mundo lo que realmente significa vivir y trabajar la tierra.
por Juan Lagos
