Una herbalista de Nosara, en Costa Rica, asegura que su granja fuera de la red funciona 100 % con energía solar y que cultiva cada vez más de su propia comida, un caso que refleja el interés por la autonomía energética en el campo.

Desde Nosara, en Costa Rica, la herbalista Kathryn Colvig dirige Sacred Farm Apothecary, una granja de plantas medicinales que, según ella, funciona 100 % con energía solar. En una publicación de Instagram de septiembre, Colvig sostiene que vivir fuera de la red le enseñó la responsabilidad de saber de dónde viene lo que se usa, que cultiva cada vez más de su propia comida y de las plantas con las que trabaja, y que la autosuficiencia no solo se trata de la granja, sino de aprender a cuidarse a sí misma y a otros. Su caso sirve de punto de partida para mirar qué hay detrás de una granja fuera de la red y qué dicen los datos sobre la energía solar descentralizada en el campo.

Lo que se sabe de Sacred Farm Apothecary

Colvig se presenta en su perfil de Substack como herbalista y fundadora de la granja, en Nosara, y escribe sobre plantas, estrés, digestión y cómo entender el propio cuerpo. La cuenta de Instagram de la granja cuenta con verificación. Fuera de esas declaraciones hay pocos datos: no se informa la superficie del predio, la potencia del sistema solar, qué cultiva con exactitud ni desde cuándo funciona, y no se encontraron reportajes ni registros independientes que confirmen que el suministro sea 100 % solar. Por eso la afirmación debe leerse como una declaración de la propia productora.

Vivir fuera de la red en un país casi 100 % renovable

El contexto energético de Costa Rica ayuda a entender qué significa desconectarse. Según el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), el país generó 98,6 % de su electricidad con fuentes renovables en 2025, a partir de agua, geotermia, viento, biomasa y sol, un dato verificado por la empresa LSQA. En 2024, en cambio, el porcentaje cayó a 86 %, por debajo del umbral de 90 % que no se reportaba hace años, porque la falta de lluvia redujo los embalses y obligó a encender plantas térmicas que usan combustible tipo búnker. Para 2030, el ICE espera sumar cerca de 600 megavatios de nuevas plantas geotérmicas, solares y eólicas.

En un sistema así, vivir fuera de la red no sirve tanto para evitar combustibles fósiles, que pesan poco en la matriz, sino para ganar autonomía y control sobre el origen de la energía, una lógica que coincide con lo que Colvig describe. Se trata de una lectura de contexto y no de una afirmación de la granja. El episodio de 2024 muestra, además, que incluso una matriz casi totalmente renovable depende del clima.

Qué dicen los datos sobre la energía solar descentralizada en el campo

La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) señaló en 2016 que cerca del 80 % de las personas sin acceso a energía moderna vive en zonas rurales, y que las energías renovables fuera de la red pueden apoyar toda la cadena agroalimentaria, desde el riego hasta el procesamiento y la conservación de alimentos. Sus análisis indican que los costos de generación de la energía solar fotovoltaica instalada en 2021 bajaron 13 % frente al año anterior. La organización Welthungerhilfe, que recoge ese análisis, agrega que unos 1.500 millones de personas dependen de predios de hasta diez hectáreas, pero que la adopción de estas soluciones en las zonas que más las necesitan sigue siendo muy baja y depende de financiamiento con tasas accesibles y plazos largos.

Un artículo de ESI Africa, citado por el medio Yahoo, resume una iniciativa entre noviembre de 2021 y julio de 2023 en la que se instalaron sistemas de riego solar, refrigeración y procesamiento en pequeñas granjas con pago por uso, mediante cuotas mensuales pequeñas. Según esa fuente, el programa benefició a 3,6 millones de personas y ayudó a producir 6,8 millones de toneladas de alimentos. Son cifras de un resumen de prensa y no de un estudio revisado, por lo que conviene tomarlas con cautela.

Otras granjas de hierbas medicinales con paneles solares

En Estados Unidos hay granjas de plantas medicinales que también recurren al sol. Raven Crest Botanicals, en Berne, Nueva York, es una granja pequeña que cultiva más de 100 hierbas medicinales y culinarias con métodos orgánicos, de permacultura y biodinámicos, y las riega con un sistema solar alimentado desde un estanque; su invernadero semienterrado sirve además de secadero de hierbas, según un perfil publicado en Mother Earth News. The Herb Farmacy, una granja orgánica certificada por el USDA, pasó a funcionar con energía solar con una instalación de ReVision Energy, financiada con un subsidio federal del USDA para energía rural (REAP) y un programa de energía agrícola de Massachusetts, según la empresa instaladora. Estos casos muestran que el apoyo financiero pesa en la decisión, algo que la granja de Colvig no detalla.

Lo que revela una granja fuera de la red

El caso de Sacred Farm Apothecary muestra, más que un modelo replicable, una motivación: producir lo que se consume y saber de dónde viene la energía. Su declaración queda a la espera de datos que la sostengan, como la superficie cultivada, la capacidad de generación y de almacenamiento, y la parte de la comida que realmente sale de su propia tierra. En la práctica, una granja fuera de la red suele apoyarse en baterías, en un clima que acompañe y en cuentas que cierren, y esos detalles distinguen una declaración de principios de un sistema probado.

Substack, la cuenta de Instagram de Sacred Farm Apothecary, Instituto Costarricense de Electricidad, Canal Solar, Observador CR, El Mundo de Costa Rica, Agencia Internacional de Energías Renovables, Welthungerhilfe, ESI Africa, Yahoo, Mother Earth News y ReVision Energy.

por José RIos