Cada cierto tiempo se viraliza el mismo tipo de video: alguien que llegó de visita a Chile, sin planearlo demasiado, y terminó quedándose. No por trabajo ni por estudios, sino por algo más simple de explicar y más difícil de fabricar: se enamoraron del país. De sus paisajes, de su gente, de su forma de vivir. Repasamos algunas de esas historias.

Timothy Dhalleine: de Francia a Torres del Paine, sin pasaje de vuelta

El caso más conocido es el del fotógrafo francés Timothy Dhalleine. Salió de Francia buscando aventura por Australasia, Sri Lanka y Ecuador, con el sueño de trabajar algún día en un parque nacional africano. En su último año de estudios conoció a una estudiante chilena de intercambio, y esa relación terminó torciendo todos sus planes: la siguió hasta Sri Lanka y ahí decidió acompañarla de vuelta a Chile, sin pasaje de regreso.

Llegó a Torres del Paine en pleno invierno y quedó impactado por lo intactos que se veían los paisajes apenas saliendo de la ciudad. Empezó a trabajar como creador de contenido en EcoCamp Patagonia, un ecolodge de turismo sostenible, y ahí su fotografía dio el salto a un nivel profesional. Hoy, más de una década después, vive en Puerto Natales, está casado y es padre. En redes se hizo viral respondiendo cuál era su dicho chileno favorito: “Somos el mejor país de Chile”. “Llegué hace 11 años desde Francia y me enamoré de la amplitud de los lugares salvajes que hay de norte a sur”, contó. También es un activo defensor de la conservación, enfocado en especies invasoras como el castor y el visón americano, que amenazan los ecosistemas patagónicos.

Sonny Wilson: el políglota indonesio que aprendió español chileno viendo Netflix

Un caso distinto, todavía en desarrollo, es el de Sonny Wilson, abogado indonesio de 26 años que domina siete idiomas. Durante la pandemia, viendo La Casa de Papel en Netflix, descubrió su interés por el español y empezó a estudiarlo por su cuenta. Con el tiempo se topó específicamente con el “español chileno”, una variante que —según cuenta— fue la que realmente lo enganchó con el país. Hoy acumula cientos de miles de seguidores entre Instagram y YouTube gracias a sus cápsulas sobre el idioma. A diferencia de Dhalleine y Pascale, Wilson todavía no se ha instalado en Chile: tiene planeado viajar en septiembre para evaluar si se queda de forma permanente.

Andrea Pascale: la “gringa no gringa” que cambió Texas por Santiago

Desde Texas, la influencer estadounidense Andrea Pascale, conocida en redes como “la gringa no gringa”, decidió radicarse en Chile en la Navidad de 2025. Con raíces chilenas por parte de su madre, Pascale explica su decisión por un contraste muy concreto: tras años trabajando en marketing digital para grandes multinacionales en Estados Unidos, sintió que esa vida no tenía equilibrio y que la sociedad estadounidense había perdido la costumbre de compartir tiempo en comunidad. En Chile encontró lo contrario: más vida social y una idea de comunidad que, según ella, en EE.UU. se fue perdiendo. “Desde el punto de vista de vivir bien, Chile siempre fue la mejor opción”, resume.

Un mismo patrón, distintas rutas

Lo que tienen en común estas historias no es el país de origen ni la edad, sino la forma en que llegaron a la misma conclusión: Chile como un lugar donde vale la pena quedarse. Ya sea por un paisaje que no habían visto en ningún otro lugar del mundo, por un idioma que los enamoró antes que el país mismo, o por una forma de vida más comunitaria que la que dejaron atrás, todos coinciden en algo: eligieron Chile por sobre todas las opciones que ya conocían. Dhalleine y Pascale ya construyeron ahí su casa y su trabajo; Wilson, por su parte, está a punto de dar el mismo paso.


Esta nota inaugura una serie de Diario Agrícola sobre extranjeros que llegaron a Chile y terminaron eligiéndolo como su hogar.