El biofiltro de plantas creado en Chile por Aníbal Montalva y Miguel Ángel Fernández reduce más del 90 % del material particulado del humo de la leña y fue finalista del Premio al Inventor Europeo 2026.
Un biofiltro de plantas puede hacer que el humo de una chimenea a leña casi desaparezca. Lo lograron el ingeniero agrónomo Aníbal Montalva y el arquitecto Miguel Ángel Fernández, dos amigos chilenos que partieron con muros verdes para jardines y terminaron con una tecnología patentada en Chile, Estados Unidos y Europa.
Cómo nació la idea en Temuco
La historia comenzó hace más de diez años, cuando ambos volvieron de Temuco, en La Araucanía, con la ropa impregnada de olor a humo. Entre 2012 y 2013 trabajaban en jardinería y muros vegetales, y de ahí surgió la pregunta: ¿puede un muro de plantas limpiar el humo de la leña?
Temuco es una de las ciudades con el aire más contaminado de Chile. La causa principal es la leña que se usa en cocinas y calefactores, y desde 2005 la zona de Temuco y Padre Las Casas está declarada saturada por contaminación. En el centro-sur del país, además, cerca del 72 % de las viviendas depende de la leña, según datos del Ministerio de Energía.
Los inventores no querían quitarle la leña a nadie. Su idea era resolver el problema antes de que se prohibiera la calefacción a leña y las familias quedaran sin cómo abrigarse. Hoy la tecnología la comercializa la empresa Filtro Vivo, y ambos socios dirigen también la firma de jardinería Hidrosy.
Cómo funciona el biofiltro de plantas
El sistema aspira el humo de la chimenea con un motor y lo lleva a una estructura vertical con vegetación y un sustrato especialmente diseñado. Antes de llegar a las plantas, el humo se enfría para no dañarlas. Luego pasa por las raíces, donde las partículas quedan atrapadas en las fibras y las plantas absorben los contaminantes como nutrientes.
Según la Oficina Europea de Patentes (EPO), el sistema reduce en más de 90 % el material particulado y los olores. Una medición de un laboratorio independiente, reconocido por el Ministerio de Salud, registró además una baja de 98,45 % en los olores.
El primer prototipo tenía un aspecto aparatoso y se instaló en una casa a modo de prueba. Esperaban filtrar entre 40 % y 50 %, pero en los seis primeros filtros instalados superaron el 90 %.
Hoy el biofiltro funciona en casas, colegios y hospitales, y permite seguir calefaccionando con leña. El producto tiene un precio de 3.480.000 pesos más IVA, según un reportaje de mayo de 2026.
Finalistas en Europa, pero sin el premio
La EPO anunció el 12 de mayo de 2026 a los doce finalistas del Premio al Inventor Europeo, y Montalva y Fernández quedaron entre los tres de la categoría de países no miembros de la organización. La ceremonia se realizó el 2 de julio en Berlín. Ese día, la categoría y el Premio Popular fueron para los inventores chinos Yu Haijun y Xie Yinghao, por una tecnología de reciclaje inteligente de baterías.
Los chilenos no se llevaron el galardón, pero su invento ya había llegado a una vitrina internacional. Para postular a esta categoría hay que tener al menos una patente europea concedida, un requisito que la tecnología chilena cumple.
El humo de la leña en América Latina
El problema excede a Temuco. En Chile, el Ministerio del Medio Ambiente señala a la leña como la principal fuente de material particulado fino del país, con cerca de 87 %. El informe mundial de IQAir de 2024 ubicó entre las ciudades más contaminadas a Coyhaique, Pitrufquén, Nacimiento, Victoria, Osorno y Padre Las Casas.
Una de las salidas ha sido cambiar las estufas a leña por pellets, que según la Comisión Nacional de Energía generan entre tres y seis veces menos humo. Sin embargo, la investigadora Margarita Jans, de la Universidad Diego Portales, advierte que ese esfuerzo todavía es insuficiente. Otra empresa chilena, Blummo, ofrece un filtro electrostático que ioniza las partículas del humo y las adhiere a las paredes del ducto.
En la región, unos 78 millones de personas, el 12 % de la población, usan leña para cocinar o calefaccionar, según la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE). México concentra cerca de 3,3 millones de hogares que cocinan con leña, y Centroamérica registra el mayor consumo residencial por habitante. En Perú, un proyecto con apoyo de Suiza instalará 60.000 cocinas mejoradas en hogares rurales para reducir el humo dentro de las viviendas.
En esos casos el problema es sobre todo el humo en espacios cerrados, y las soluciones son otras, como las estufas mejoradas o el gas. El biofiltro apunta a la calefacción a leña, habitual en el sur de Chile.
La historia de los dos chilenos muestra que una solución puede nacer de oficios cercanos al campo, como la jardinería y la agronomía. Para los productores y las familias rurales que calefaccionan con leña, el desafío es mantener un combustible accesible sin pagar el costo en salud. El biofiltro de plantas no resuelve ese desafío de un día para otro, pero demuestra que mirar a la naturaleza también es una forma de innovar.
Oficina Europea de Patentes, BioBioChile, El Dínamo, Pauta, El Mostrador, IQAir, OLADE, Mexico Business News, El Peruano, Radio Universidad de Chile, Noticias Ambientales y Environment News Network
por Juan Lagos
