El propionato de cromo es un compuesto que aporta cromo, un mineral, al alimento de los animales. La autoridad sanitaria de Estados Unidos lo autorizó el 14 de octubre de 2026 para gallinas ponedoras y pollos reproductores, mientras que en pollos de engorde ya estaba permitido desde 2016. La evidencia sobre su efecto se concentra en aves bajo calor.

El propionato de cromo es un compuesto que se fabrica para aportar cromo, un mineral esencial, al alimento de los animales. El 14 de octubre de 2026, la FDA, la agencia sanitaria de Estados Unidos, amplió su uso a las gallinas ponedoras, las que producen huevos, y a los pollos reproductores, los que dan origen a los pollitos de carne. La medida responde a una solicitud de la empresa Kemin Industries y rige desde ese día. Los pollos de engorde, criados para carne, no son una novedad: el aditivo está permitido para ellos desde 2016.

Qué aprobó la FDA sobre el propionato de cromo

La agencia concluyó que los datos establecen la seguridad y la utilidad del propionato de cromo como fuente de cromo en el alimento de gallinas ponedoras y pollos reproductores. La norma fija un máximo de 0,2 miligramos de cromo por kilo de alimento para pollos de engorde, gallinas ponedoras, pollos reproductores y pavos en crecimiento. Eso equivale a 0,2 gramos por tonelada. Además, el cromo de todas las fuentes suplementarias juntas no puede superar ese nivel.

El aditivo ya tenía autorización para cerdos desde 2000, para vacunos desde 2009, para pollos de engorde desde 2016, para caballos desde 2020 y para pavos desde 2024. Según Kemin, fue el primer mineral traza aprobado para dietas de pollos de engorde en más de 40 años. El producto debe cumplir especificaciones, como menos de 2 partes por millón de cromo hexavalente.

El texto de la FDA solo habla de seguridad, utilidad como fuente de cromo e impacto ambiental. No menciona estrés, bienestar animal, crecimiento ni cuántas aves caben en un galpón. La petición se presentó el 7 de febrero de 2026, y hay plazo hasta el 13 de noviembre para presentar objeciones.

Qué hace el aditivo, según los estudios

El cromo participa en la acción de la insulina. Según Kemin, su producto ayuda a estabilizar los receptores de insulina, mejora el uso de la glucosa y reduce el cortisol, una hormona ligada al estrés. En ensayos de la propia empresa, las reproductoras alimentadas con propionato de cromo pusieron más huevos durante 84 días, sin un efecto significativo en la fertilidad ni en la eclosión, y las gallinas ponedoras mantuvieron la calidad del huevo y la sobrevivencia durante 112 días.

La evidencia independiente se concentra en pollos de engorde bajo calor. Un metaanálisis de 2023 reunió 53 observaciones de 22 experimentos y estimó que la dosis óptima para la ganancia de peso bajo estrés por calor es de 0,687 miligramos por kilo, sea cual sea la fuente de cromo. Otros trabajos hallaron efectos inconsistentes: algunos estudios no encontraron mejoras en el crecimiento. Esa dosis óptima, además, es mayor que el tope de 0,2 que fijó la FDA.

Sobre la densidad de aves, no hay estudios que muestren que el aditivo permita criar más animales en menos espacio. En cerdos, un ensayo de Kansas State University de 2016, con 256 animales, concluyó que el propionato de cromo no mejoró el rendimiento cuando los animales tenían poco espacio.

El estrés por calor, el problema de fondo

El estrés por calor es uno de los mayores desafíos de la avicultura: afecta la inmunidad, el intestino y la eficiencia de las aves. Controlar la temperatura y la humedad en los galpones lo reduce, pero un trabajo de 2026 en la revista Archives Animal Breeding advierte que esas medidas son costosas y encarecen la producción. Por eso la nutrición aparece como complemento.

La discusión de fondo es si un aditivo corrige un problema de manejo o solo lo compensa. Los datos citados muestran un efecto medido sobre todo en condiciones de calor, no que el aditivo reemplace el control del ambiente.

Qué pasa fuera de Estados Unidos

En la Unión Europea, incluida España, el producto de Kemin no estaba autorizado cuando la EFSA lo evaluó, en 2021 y en 2024. La agencia europea concluyó que es seguro para pollos de engorde en hasta 0,4 miligramos de cromo por kilo de alimento, aunque no pudo establecer un margen de seguridad, y que podría ser eficaz.

En América Latina, el calor es el motivo principal de los estudios. En Colombia, un ensayo de la Universidad de Sucre con 45 pollos Ross 308 encontró que un producto de cromo orgánico redujo el cortisol, aunque no de forma significativa. Otro trabajo en el Caribe colombiano, donde las temperaturas llegan a 34-38 grados de día, reportó menor mortalidad en aves suplementadas, según uno de sus autores. En Costa Rica y Cuba también hay trabajos sobre cromo en pollos con estrés por calor. Cada país regula estos aditivos por separado.

La aprobación amplía las herramientas nutricionales para las aves en Estados Unidos, pero no cambia por sí sola cómo se crían. El propionato de cromo muestra efectos más claros bajo calor, y queda abierta la pregunta sobre dónde termina el cuidado de los animales y dónde empieza la compensación de las condiciones en que se crían.

Registro Federal de Estados Unidos, Kemin, Feed Strategy, Feedstuffs, AviNews, WATTAgNet, EFSA, Tropical Animal Science Journal, Kansas State University, Archives Animal Breeding, Universidad de Sucre, Engormix y Universidad de Costa Rica

por José Rios