La propuesta del gobierno de José Antonio Kast de reducir el impuesto corporativo se ha instalado como uno de los ejes centrales de su agenda económica. Sin embargo, la medida no solo busca reactivar la inversión, sino que también ha abierto un intenso debate sobre su impacto en la recaudación fiscal y la distribución del crecimiento.
El Ejecutivo plantea una rebaja gradual del impuesto de primera categoría desde el 27% actual hasta el 23%, como parte del denominado “Plan de Reconstrucción Nacional”.
Una apuesta por la reactivación económica
Desde el gobierno, la reducción del impuesto corporativo se presenta como una herramienta clave para estimular la inversión privada.
El ministro de Hacienda ha señalado que el objetivo es atraer capitales y acelerar proyectos de inversión, en un contexto marcado por bajo dinamismo económico.
Además, la medida se implementaría de forma gradual, con el fin de evitar un impacto inmediato en las cuentas fiscales.
La lógica es clara: menos impuestos → mayor inversión → más crecimiento
Costos fiscales y advertencias de expertos
Sin embargo, la propuesta ha generado cuestionamientos desde distintos sectores.
Uno de los principales puntos de preocupación es el efecto en la recaudación fiscal. Según estimaciones, cada punto porcentual de rebaja del impuesto corporativo implica una caída de ingresos equivalente a cerca de 0,13% del PIB.
Además, informes recientes advierten que el impacto de esta reducción podría concentrarse en los segmentos de mayores ingresos. De hecho, se estima que hasta un 80% del beneficio de la rebaja podría favorecer al 1% con mayor poder adquisitivo.
Esto ha instalado un debate sobre el equilibrio entre crecimiento económico y equidad tributaria.
Entre crecimiento e incertidumbre fiscal
La discusión también se da en un contexto fiscal exigente.
El gobierno ha planteado un ajuste del gasto público cercano a los US$6.000 millones, con el objetivo de compensar la menor recaudación y mantener el equilibrio fiscal.
Sin embargo, analistas advierten que combinar rebajas tributarias con recortes de gasto podría generar tensiones, especialmente en áreas sociales y en un escenario económico aún incierto.
Una señal al mercado y a la inversión
Más allá del debate técnico, la propuesta envía una señal clara a los mercados: Chile busca posicionarse como un país atractivo para la inversión.
En comparación internacional, la reducción del impuesto corporativo apunta a acercarse o incluso situarse por debajo de los estándares promedio de la OCDE, en un intento por mejorar la competitividad del país.
Impacto indirecto: señales para sectores productivos
Aunque la medida es de carácter general, sus efectos podrían sentirse en distintos sectores productivos.
Una eventual reactivación de la inversión podría traducirse en:
- Mayor desarrollo de proyectos productivos
- Mejores condiciones para financiamiento
- Dinamismo en sectores exportadores
En ese contexto, industrias como la agrícola podrían beneficiarse indirectamente, especialmente si la medida logra incentivar inversión en infraestructura, tecnología y expansión productiva.
La rebaja del impuesto corporativo propuesta por el gobierno de Kast abre un debate clave para el futuro económico del país: Puede impulsar la inversión y el crecimiento pero también plantea desafíos fiscales relevantes y genera dudas sobre su impacto distributivo.
En ese escenario, el éxito de la medida dependerá no solo de su implementación,
sino de su capacidad para equilibrar crecimiento económico con sostenibilidad fiscal.
