La industria chilena de la ciruela deshidratada enfrenta en 2026 uno de sus momentos más complejos: los números son buenos —mejores que en gran parte de la última década—, pero el horizonte plantea interrogantes que la euforia del presente no debería ocultar. Chile es el principal productor y exportador del mundo, con presencia en más de 80 mercados y exportaciones que superan los 300 millones de dólares anuales. El desafío ya no es crecer; es hacerlo de forma ordenada, sin destruir el precio que ha hecho rentable al sector.


Chile manda en el mundo, pero el mundo también cambia

La oferta mundial de ciruela seca lleva quince años oscilando en torno a las 210 mil toneladas métricas (TM). Para la temporada 2025/2026, se proyecta una caída a cerca de 191.250 TM —unas 10.000 TM menos que el ciclo anterior—, según las estimaciones presentadas en la 13ª Expo Ciruelas Secas, el principal encuentro sectorial realizado en marzo pasado en el Centro Eventos Monticello, en Mostazal.

Cuatro países concentran aproximadamente el 95% de la producción global: Chile, Estados Unidos, Francia y Argentina. Y la brecha entre Chile y sus competidores no hace más que ensancharse. California cosechó en agosto de 2025 unas 64.000 a 65.000 TM —una caída desde las 75.000 del ciclo previo—, Francia bajó de 40.000 a 38.000 TM, y Argentina continúa su tendencia a la baja por reducción de superficie plantada y adversidad climática: heladas, viento Zonda y granizo la dejaron en torno a las 15.000 TM.

Chile, en cambio, produjo 114.000 TM en 2025 y proyecta un alza de 4 a 5% para 2026. Con las plantaciones actuales, los especialistas estiman que el país podría llegar a 130.000 TM en los próximos años. Las 13.500 hectáreas actuales de ciruelo europeo —variedad D’Agen— podrían expandirse hasta 16.500 hectáreas al año 2030, empujadas en parte por la reconversión de viñas arrancadas en valles como Colchagua.

Esa es la buena noticia. La advertencia viene de inmediato: cada 1.000 hectáreas adicionales representan cerca de 10.000 TM más que el mercado debe absorber. Crecer sin mercado es producir con destino incierto.


Un mercado global que vale US$2.540 millones en 2026

El mercado mundial de ciruelas deshidratadas fue valorado en US$2.420 millones en 2025 y se estima que alcanzará los US$2.540 millones en 2026, con una proyección de llegar a US$3.210 millones hacia 2031, a una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) de 4,79%, según datos de Mordor Intelligence. El crecimiento está impulsado por la creciente demanda de snacks naturales con propiedades funcionales —especialmente aquellos vinculados a la salud digestiva y ósea— y por la expansión del canal e-commerce en mercados emergentes.

Europa concentra el 31% del consumo global, principalmente en aplicaciones de repostería, panadería y lácteos. Asia-Pacífico, en tanto, crecería a una tasa de 6,7% hasta 2031, impulsada por la expansión de China y el potencial indio. El mercado estadounidense, que venía a la baja, retomó una tendencia positiva en 2024 —tercer año consecutivo de crecimiento—, alcanzando los US$264 millones.


Primer semestre 2025: US$110 millones en seis meses

Los datos del Servicio Nacional de Aduanas, reportados por Chileprunes, son elocuentes: solo en el primer semestre de 2025, Chile exportó más de 34.000 TM de ciruela deshidratada, con retornos por US$110 millones. El destino principal fue China, con 10.385 TM equivalentes a US$27,4 millones. Le siguieron México (cerca de 3.000 TM), Polonia y Alemania (ambos con 2.753 TM), y Estados Unidos (2.183 TM), que fue el segundo mercado en valor con retornos de US$14,5 millones —lo que refleja el mayor precio que paga ese mercado respecto al volumen que compra.

En total, la ciruela deshidratada chilena llegó en 2025 a 69 destinos en los cinco continentes. En 2024, las exportaciones totales alcanzaron 88.897 TM por US$255 millones, con China recibiendo 29.798 TM —aproximadamente un tercio del total.


El factor China: el motor más importante y el riesgo más serio

El ascenso de China como destino exportador no tiene precedentes en la historia de esta industria. En 2010, ese país importaba cerca de 5.000 TM de ciruelas secas. En 2024, la cifra llegó a 40.000 TM. Chile abastece el 85% de las importaciones chinas de este producto.

Pero la temporada 2026 muestra una cara diferente. El mercado chino está actuando con notoria cautela. Según Sebastián Aguilera, Export Manager de South 365, los compradores chinos “han avanzado con mucha cautela, principalmente buscando calibres pequeños”, mientras acumulan altos niveles de stock en calibres grandes. Esa prudencia tiene una lógica: compraron fuerte en 2024 y ahora digieren sus inventarios antes de volver a salir al mercado.

La lectura post-INC (International Nut and Dried Fruit Congress), sin embargo, es más optimista: hay expectativas de precios al alza para la segunda mitad de 2026, a medida que los stocks chinos se normalicen. South 365 distribuye hoy sus exportaciones en un 60% hacia Europa, 30% hacia China, y el resto entre México y Centroamérica —un modelo de diversificación que cada vez más actores de la industria buscan replicar.

Hay, además, un riesgo estructural que la industria no puede ignorar: China produce ciruelas frescas y actualmente solo procesa el 20% de su producción bajo formato deshidratado. Si ese porcentaje aumentara significativamente —tal como ocurrió con las nueces—, la demanda de importaciones chilenas podría contraerse de manera relevante.


El negocio da para toda la cadena, pero los precios son la clave

La temporada 2025 cerró con retornos que los propios actores del sector califican como históricamente altos. Frutexsa vendió 10.200 TM de ciruela deshidratada “a buen precio, sobre el promedio histórico y al alza”, con stock país “sano” y bajo al cierre del año. La empresa inauguró además 32 nuevos túneles de secado en su planta de Graneros, una inversión que refleja la confianza del sector en el crecimiento.

El precio de importación promedio a nivel global se ubicó en US$2.993 por tonelada en 2024. Chile logró que el precio pagado por sus ciruelas en China llegara a US$2.199 por tonelada —por encima de otros proveedores—, posicionándose como el origen con mayor valor unitario en ese mercado.

Los precios en 2026 siguen en niveles muy buenos. La menor oferta global proyectada —sumada a las dificultades de California y Francia— genera un escenario favorable para los exportadores chilenos. El riesgo, en todo caso, no está en el corto plazo, sino en la capacidad de sostener esos precios cuando las 16.500 hectáreas proyectadas entren en plena producción.


India: la siguiente frontera

Si China fue la gran conquista de la última década, India es la apuesta estratégica para la próxima. Chileprunes lleva dos años desplegando una campaña de promoción en ese mercado con apoyo de ProChile, y los primeros resultados son alentadores: las importaciones indias de ciruela deshidratada chilena subieron de 1.062 TM en 2023-2024 a 2.431 TM en 2024-2025.

Las cifras son todavía pequeñas, pero el potencial es enorme. India tiene una población mayor a la de China y una cultura de consumo de frutas secas profundamente arraigada. El acceso logístico también mejoró: la ciruela deshidratada chilena tiernizada fue exceptuada del “Plant Quarantine Clearance” por las autoridades indias, lo que simplifica su ingreso como producto procesado.

Los desafíos, sin embargo, son reales: la falta de marcas que identifiquen el origen chileno en el empaque limita la visibilidad del producto, y el presupuesto promocional disponible es acotado para la escala de ese mercado.


Indonesia y los nuevos mercados del sudeste asiático

Un capítulo menos conocido, pero relevante, es la expansión hacia el sudeste asiático. En Indonesia, Chile pasó a ser el segundo proveedor de ciruelas deshidratadas, con exportaciones que crecieron desde US$17.517 en 2022 a US$89.077 en 2024 —un aumento de cerca de 185% en dos años, favorecido por el Acuerdo de Complementación Económica firmado entre ambos países en 2019.

Chipre, Argelia, El Salvador y las Antillas Neerlandesas son otros mercados que registraron sus primeras importaciones de ciruela chilena durante 2025, confirmando la apertura continua de destinos.


Sustentabilidad: la próxima ventaja competitiva

La industria chilena está construyendo lo que podría convertirse en su diferenciador más poderoso de largo plazo: un Estándar de Sustentabilidad para el sector agroindustrial de la ciruela deshidratada, iniciativa única a nivel mundial para este rubro.

El proceso incluye auditorías a plantas deshidratadoras y productores primarios, la negociación de Acuerdos de Producción Limpia (APL) con el Ministerio de Energía, el Ministerio del Medio Ambiente, ProChile, ODEPA y ACHIPIA, entre otros. El objetivo declarado por Pedro Acuña, director ejecutivo de Chileprunes, es tener un sello de sustentabilidad visible y certificado hacia 2027, respaldado por el Estado de Chile.

En paralelo, la inteligencia artificial comienza a ingresar a los huertos. Matías Guzmán, de Neutral Farming, presentó en la Expo de marzo los beneficios de la tecnología en la operación agrícola: respuesta en tiempo real, certificación simplificada y reducción de hasta 30% en insumos mediante recomendaciones precisas de riego y fertilización.


El dilema de fondo: crecer 20% sin destruir el precio

La industria chilena de la ciruela deshidratada se encamina hacia un aumento de oferta cercano al 20% entre 2025 y 2030, según estimaciones del sector. Ese crecimiento es inevitable —las plantas están en los viveros, las conversiones de viña en marcha—, pero su impacto sobre los precios dependerá de cuánto mercado logre construirse en el mismo período.

El razonamiento del mercado, según Sebastián Valdés, es contundente: “Todo se vende; lo que cambia es el precio”. La demanda es elástica respecto a la oferta. Lo que la industria debe evitar es que un volumen 20% mayor se venda a precios 20% menores, anulando los beneficios del crecimiento para productores y exportadores.

La fórmula que el sector ha comenzado a articular combina tres ejes: expansión diversificada hacia mercados de alto potencial —con India como siguiente ola—, diferenciación vía sustentabilidad y marca país, y disciplina productiva para no acelerar la expansión de superficie más allá de lo que los mercados puedan absorber.


Conclusión: una industria madura frente a su próxima prueba

Con más de 600 productores, presencia en 13.000 hectáreas, exportaciones superiores a US$300 millones y presencia en más de 80 mercados, la industria chilena de la ciruela deshidratada ha construido uno de los liderazgos agrícolas más sólidos del país. Es, como señaló Antonio Walker, presidente de la SNA, un sector que ha ganado un lugar estratégico dentro de la fruticultura nacional —la segunda mayor fuente de exportaciones agrícolas de Chile, después del cobre.

Ese liderazgo, sin embargo, no está garantizado. Lo que venga en los próximos cinco años —la decisión de China sobre si produce su propio deshidratado, la velocidad con que India absorba volumen, la capacidad de Europa para pagar más por sostenibilidad certificada, y la disciplina del sector para gestionar la expansión— determinará si esta industria consolida o dilapida lo construido.

El campo está plantado. El mercado, aún por conquistar.


Fuentes: Chileprunes, Servicio Nacional de Aduanas de Chile, Sunsweet Growers, Mordor Intelligence, IndexBox, Fresh Fruit Portal, Mundus Agri, ProChile, Portal Frutícola, Diario Frutícola, EXPO Ciruelas Secas 2026.