Las exportaciones agroindustriales de frutas y hortalizas chilenas sumaron US$1.407 millones durante el primer semestre de 2026, con los productos congelados y los frutos secos como los grandes protagonistas del crecimiento. Detrás de las cifras hay una historia de reconversión productiva: el renacer de la frambuesa en el sur del país y el boom sostenido de la avellana están abriendo una ventana real para nuevos productores, justo cuando competidores históricos como Polonia, Serbia y México atraviesan su propia crisis.
El semestre, en números
Según el informe de Chilealimentos correspondiente al primer semestre de 2026, las exportaciones de frutas y hortalizas agroindustriales alcanzaron US$1.407 millones entre enero y junio, un alza de 3% respecto a los US$1.366 millones del mismo período de 2025, con un volumen total de 494.787 toneladas. El crecimiento estuvo impulsado principalmente por tres categorías —congelados, frutos secos y pulpas— que en conjunto superaron los US$1.000 millones y representaron el 71% del valor total exportado en el período. Estados Unidos, Italia y Alemania concentraron el 36% de los envíos totales.
El segmento de frutas y hortalizas congeladas fue el de mayor expansión, con exportaciones por US$470 millones, un aumento de 13% respecto al primer semestre de 2025. Dentro de esa categoría, la frambuesa congelada protagonizó el salto más notable, con un crecimiento de 62%, seguida por las cerezas congeladas. En frambuesas, Estados Unidos, Canadá y Alemania concentraron más de la mitad de los envíos, mientras Australia, Holanda y Reino Unido destacaron entre los mercados de mayor crecimiento. En cerezas congeladas, Estados Unidos se mantuvo como principal destino, junto a Canadá, China, Alemania y Reino Unido.
Los frutos secos también tuvieron un semestre positivo, con exportaciones por US$351 millones, un alza de 8% respecto al año anterior. Las avellanas consolidaron su liderazgo dentro de este grupo, con ventas por US$193 millones, un crecimiento de 33% en valor y 16% en volumen, hasta alcanzar cerca de 19 mil toneladas exportadas. Italia se mantuvo como el principal mercado, mientras China, Francia, Polonia, Australia y Brasil aumentaron significativamente sus compras.
El presidente de Chilealimentos, Juan Manuel Mira, resumió el momento del sector: “existe una demanda internacional creciente por alimentos con mayor valor agregado, mientras que la diversificación de mercados fortalece la competitividad y resiliencia del sector”.
La frambuesa, el cultivo que está resucitando en el sur
Detrás del salto de 62% en frambuesa congelada hay un cambio productivo de fondo. Según Antonio Domínguez, presidente de la Asociación Internacional de Frambuesas, Chile fue un actor relevante en la industria durante los años 90, llegando a posicionarse entre los principales productores mundiales, antes de perder terreno frente a competidores emergentes. Hoy el escenario competitivo cambió: México, que irrumpió con fuerza en las últimas décadas, produce principalmente para el mercado fresco y sus frambuesas congeladas suelen ser de menor calidad; China, que inicialmente se percibía como una amenaza, hoy enfrenta altos costos de producción y limitaciones climáticas, abriendo una oportunidad inesperada para Chile como proveedor de ese mismo mercado; y Polonia y Serbia, históricamente grandes productores con volúmenes que superaban las 100 mil toneladas, atraviesan una crisis estructural, climática y de mano de obra que redujo su producción a menos de la mitad.
El propio Domínguez fue optimista sobre la demanda futura: “la demanda sigue creciendo. Es un producto saludable, valorado por los consumidores”, señaló, agregando que se están abriendo nuevos mercados potenciales como China e India.
Dónde está la oportunidad para nuevos productores
El renacer de la frambuesa se está dando, específicamente, en el sur de Chile, en regiones como Los Ríos y Los Lagos, más frías y con mejor disponibilidad de agua que la zona central donde tradicionalmente se cultivaba. Según cifras del sector viverístico citadas por Agromillora Sur, en los últimos cuatro años ya se plantaron más de 180 hectáreas en la zona sur, con proyectos en desarrollo que podrían sumar otras 300 hectáreas en los próximos cinco años. El desplazamiento hacia el sur no es casual: la zona presenta menor incidencia de la Drosophila suzukii, una plaga que ataca a este y otros berries desde su detección en Chile en 2017.
El otro factor detrás de esta oportunidad es la reconversión productiva: la disminución de hectáreas plantadas de arándano en los últimos años llevó a varios productores a buscar cultivos alternativos que pudieran aprovechar las mismas líneas de proceso industrial ya instaladas, encontrando en la frambuesa una opción con similitudes productivas relevantes. Para nuevos productores que evalúan sumarse al sector, la combinación de mercados históricos debilitados, demanda internacional sostenida y una industria procesadora ya establecida en el sur del país configura una ventana de entrada que no se había visto en años.
Lo que viene
Con los congelados y los frutos secos consolidados como los motores del crecimiento agroindustrial chileno durante el primer semestre, el desafío para el sector será sostener ese impulso mientras compite por capturar la demanda que dejan libre productores golpeados en Europa del Este y América del Norte. Para quienes recién evalúan entrar al negocio, la lectura de fondo es clara: la oportunidad hoy está menos en los cultivos tradicionales de exportación en fresco y más en la agroindustria de valor agregado, donde Chile ya demostró que puede competir de igual a igual con jugadores históricamente más grandes.
por Juan Lagos
