Lo que se anunció como una medida de protección al productor estadounidense derivó en escasez, inflación y precios históricos en los supermercados de EE.UU. El tomate es el ejemplo más documentado, pero el fenómeno abarca frutas, verduras y toda la cadena de frescos. El campo mexicano, entre tanto, decidió sembrar menos.


Cuando Donald Trump anunció aranceles al agro mexicano, la lógica política era sencilla: encarecer las importaciones, proteger al productor local y recuperar mercado interno. Lo que no estaba en el cálculo era la reacción en cadena que desencadenaría del otro lado de la frontera. Hoy, meses después de aplicadas las medidas, los datos confirman que los primeros perjudicados no fueron los agricultores de Sinaloa ni los exportadores de Sonora. Fueron los consumidores estadounidenses.

Los aranceles que Estados Unidos impuso a productos agroalimentarios mexicanos han terminado por perjudicar principalmente a los consumidores estadounidenses, advirtió Jorge Esteve, presidente del Consejo Nacional Agropecuario de México (CNA). Su diagnóstico fue directo: “Se están dando un balazo en el pie, porque en estas cosas, los primeros afectados son ellos.” La JornadaLa Jornada

La dependencia que no se puede ignorar

Para entender el alcance del problema hay que mirar primero los números de la relación comercial. México provee el 70% de las verduras y el 52% de las frutas que importa Estados Unidos, y abastece el 23% del total de alimentos que ese país compra en el exterior. En 2024, las importaciones agrícolas desde México sumaron US$46.000 millones, incluyendo US$9.000 millones en frutas frescas y US$8.300 millones en verduras, según el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA). La JornadaInfobae

Esa dependencia tiene una explicación estructural. Entre los años 2000 y 2021, el valor de las exportaciones hortícolas de México hacia EE.UU. se cuadruplicó, impulsado por menores costos laborales —en algunos casos equivalentes a un quinto de la remuneración de trabajadores agrícolas estadounidenses— y una estacionalidad más favorable, que permite producir durante todo el año. NBC News

Esteve lo resumió así: México funciona como el huerto de Norteamérica, mientras Estados Unidos aporta granos y proteínas. “Romper ese esquema con medidas arancelarias encarece la canasta básica del consumidor americano sin fortalecer su producción interna.” La Jornada

El tomate, el caso más claro

El ejemplo más documentado del efecto no calculado de los aranceles es el jitomate. En julio de 2025, el gobierno de Estados Unidos aplicó un arancel de 17% al jitomate mexicano, argumentando competencia desleal. Trump justificó la decisión señalando que buscaba proteger a los agricultores estadounidenses, particularmente a los productores de Florida, quienes presionaron para que se aplicara la medida. Dinero en ImagenEl Mañana de Nuevo Laredo

Al principio, los productores mexicanos absorbieron el costo para no perder mercado. Aunque al inicio los productores mexicanos absorbieron el costo del arancel y evitaron trasladarlo de inmediato al mercado estadounidense, el ajuste productivo terminó afectando a ambos países. La consecuencia llegó con el siguiente ciclo agrícola. El Mañana de Nuevo Laredo

Esteve Recolons explicó que los aranceles eliminaron los incentivos productivos en México: al perder rentabilidad, los agricultores simplemente dejaron de sembrar. El representante del sector fue gráfico: “Con lo que pasó el año pasado, la gente dejó de sembrar. Decían: ‘yo siembro 10 hectáreas, ahora voy a sembrar solo dos’.” El FinancieroEl Financiero

De acuerdo con el CNA, parte de la infraestructura productiva migró hacia otros cultivos. “Hay muchos invernaderos que cambiaron de cultivo, pero hoy falta tomate”, señaló el organismo. Hortidaily

El resultado no tardó en reflejarse en precios. Luego de la cuota compensatoria de 17% que Washington aplicó a las exportaciones mexicanas de tomate, la siembra en México cayó 20% y los precios en el mercado estadounidense se dispararon hasta 100% respecto al año anterior. El presidente del CNA lo describió de manera contundente: “Cuando no era negocio sembrar tomate, los productores mexicanos se fueron a otros cultivos, pero hoy está mucho más caro: llegó a 8 dólares la caja y hoy está cerca de 50 dólares.” La JornadaDiario El Independiente

Un productor mexicano había advertido antes de que ocurriera: “Los americanos van a tener que pagar el costo adicional del tomate mexicano. En el invierno se quedarían las hamburguesas sin tomate, porque 7 de cada 10 tomates frescos que se consumen en Estados Unidos vienen de México. No hay manera de que los agricultores de Florida puedan sustituir la importación.” Vanguardia MX

Un fenómeno que se extiende a toda la cadena de frescos

El tomate no fue el único afectado. Los aranceles generales del 25% aplicados a México alcanzaron una canasta mucho más amplia. Según datos de la Universidad de California en Davis, México es el principal proveedor extranjero de tomates, aguacates, frambuesas, pimientos morrones y fresas para el mercado estadounidense. NBC News

Los economistas señalan que el mayor impacto en los costos se concentra en los alimentos que dependen en gran medida de la mano de obra inmigrante para su producción en EE.UU., como frutas y verduras, o en aquellos cultivados casi exclusivamente fuera del país y sujetos a aranceles elevados. Los precios del café subieron alrededor de 21% respecto al año previo, uno de los incrementos más pronunciados en años recientes. ABC17NEWSCNN

Las proyecciones académicas son elocuentes. Según el Laboratorio de Presupuesto de la Universidad de Yale, si los aranceles se mantienen en los niveles actuales, los precios de los alimentos aumentarán un 3,4% a corto plazo y se mantendrán un 2,5% más altos a largo plazo. El mismo laboratorio señaló que la tasa arancelaria efectiva promedio en EE.UU. se disparó a su nivel más alto desde 1935. La Fundación Tributaria estima que los hogares absorberán más de US$800 en costos adicionales durante el próximo año, mientras que Yale proyecta hasta US$1.245 dólares menos de ingreso disponible anual por familia. ABC17NEWSTive

La paradoja: el arancel que Trump tuvo que retirar

La presión sobre los precios llegó a ser tan evidente que la propia administración debió reaccionar. Trump firmó un decreto para reducir significativamente los aranceles sobre productos como café, carne de res, tomates, mangos, aguacates, piñas, té y cocos, reconociendo que estas tarifas habían generado presiones inflacionarias adicionales en productos con oferta nacional casi inexistente o insuficiente. La medida fue reconocida como un giro significativo respecto a la política arancelaria anunciada pocos meses antes. VOZ

La paradoja es que, aun con arancel vigente sobre el tomate, el producto siguió exportándose en grandes volúmenes porque el precio en EE.UU. era suficientemente alto para absorber el gravamen. La presidenta mexicana reconoció que el tomate “se está exportando muchísimo” hacia EE.UU., lo que también presionó los precios internos en México, sumado a una plaga en Sinaloa, el mayor estado productor del país. La Jornada

El largo plazo: México mira hacia Europa

En tres décadas de libre comercio, el sector agroalimentario mexicano pasó de exportar menos de US$4.000 millones a casi US$55.000 millones, un crecimiento de más de 1.100% liderado por productos de alto valor agregado. Ese crecimiento se construyó sobre la base de la integración con el mercado estadounidense. La inestabilidad arancelaria obliga ahora a buscar alternativas. La Jornada

El presidente del CNA destacó que el acuerdo comercial con la Unión Europea, bloque de 450 millones de consumidores que importa 750 mil millones de dólares en alimentos al año, abre una oportunidad que el sector apenas empieza a explorar. México ocupa el lugar 30 entre los proveedores europeos pese a ser el séptimo exportador agroalimentario del mundo. Ganar 5% de ese mercado equivaldría a un aumento de 80% en las exportaciones mexicanas. La Jornada

La lección que deja el episodio es más amplia que el precio del tomate. En un sistema alimentario globalizado e integrado, los aranceles agrícolas no operan en el vacío: alteran decisiones de siembra, desplazan cultivos, contraen oferta y, eventualmente, retornan al consumidor en forma de inflación. Esta vez, el que pagó la cuenta fue el que los impuso.

Fuentes: La Jornada, El Financiero México, El Imparcial, Diario El Independiente, El Mañana de Nuevo Laredo, HortiDaily, CNN en Español, Vanguardia, Infobae, NBC News, Laboratorio de Presupuesto de la Universidad de Yale, Consejo Nacional Agropecuario de México (CNA) y USDA.