Mientras la mayoría de los profesionales alcanza su mejor momento económico entre los 40 y los 50 años, los futbolistas de élite suelen retirarse antes de los 35. Frente a ese horizonte más corto, varias de las máximas figuras del deporte argentino ya encontraron un destino común para parte de su fortuna: el campo.
Dybala y su estancia de 700 hectáreas
Paulo Dybala, delantero de la Roma y ex Instituto de Córdoba, es propietario desde 2019 de La Selva, una estancia de 700 hectáreas en el norte de la provincia de Córdoba, dedicada tanto a la producción agroganadera como al turismo rural. La inversión combina, en un mismo predio, un negocio productivo tradicional con una segunda línea de ingresos ligada al turismo, un modelo cada vez más replicado entre los grandes patrimonios del agro.
Lautaro Martínez y el viñedo histórico de Mendoza
El capitán del Inter de Milán y de la Selección argentina, Lautaro Martínez, compró junto a su esposa, la modelo Agustina Gandolfo, un viñedo histórico de 1929 en Las Compuertas, Luján de Cuyo, Mendoza. En ese predio, la pareja creó la bodega Cittanina, que hoy elabora vinos con proyección de exportación, sumándose a una larga lista de futbolistas de élite que encontraron en las bodegas y los viñedos uno de los destinos favoritos para invertir su patrimonio.
Ponzio y la vuelta a la administración del campo familiar
Leonardo Ponzio, exjugador y excapitán de River Plate, se retiró del fútbol profesional en 2022 y desde entonces se dedica a administrar un campo familiar ubicado en la localidad de Las Rosas, en la provincia de Santa Fe, un caso que ilustra un patrón distinto al de sus colegas: no se trata de una inversión nueva, sino del regreso a una actividad productiva familiar preexistente tras el retiro deportivo.
Por qué el campo se volvió un destino tan popular entre los famosos argentinos
Juan Ignacio Ponelli, fundador y CEO de la firma Agrofides —dedicada al desarrollo de proyectos ligados al pistacho— explica el fenómeno con una lógica financiera concreta: “la elección hoy se vuelca hacia activos tangibles y estratégicos: el campo, la tierra, la agroindustria, el vino y los inmuebles, porque son vehículos de inversión que no solo conservan su valor real frente a los vaivenes económicos, sino que además pueden generar un flujo de caja constante”. Según describe el propio informe de Agrofides, cada vez más futbolistas recurren a asesoría profesional especializada para transformar las ganancias obtenidas durante su carrera deportiva en patrimonio de largo plazo, en un contexto donde el pico de ingresos de un deportista de élite dura, en promedio, mucho menos que el de otras profesiones.
Un patrón que también alcanza a los grandes empresarios
La apuesta por la tierra no es exclusiva del mundo del deporte. Entre los grandes empresarios argentinos, Eduardo Elsztain, quien lidera IRSA Inversiones desde 1991 y preside además el Banco Hipotecario y Cresud, el brazo agropecuario de su grupo, amplió en 2024 su cartera de campos con la adquisición de 1.250 hectáreas en La Pampa por US$4,5 millones, confirmando que la tierra sigue siendo, también para las grandes fortunas corporativas, uno de los activos preferidos para resguardar y hacer crecer el patrimonio.
Lo que viene
Con el Mundial 2026 ya elevando las expectativas de ingresos de varias de las figuras de la Selección argentina, analistas del sector prevén que la tendencia entre los famosos argentinos seguirá firme: cada vez más futbolistas ya no concentran todo su patrimonio en inmuebles urbanos o inversiones puramente financieras, sino que destinan una porción creciente de sus ganancias al campo y a proyectos productivos ligados al agro, un negocio que combina el prestigio de tener una estancia propia con el objetivo, mucho más práctico, de asegurar un ingreso estable una vez que termine la carrera deportiva.
por Juan Lagos
