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Con el desafío de producir más alimentos utilizando menos recursos naturales, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) inauguró esta semana en Roma la primera Conferencia Mundial sobre Agricultura Inteligente, un encuentro que reúne a autoridades, investigadores, empresas tecnológicas, productores y representantes de organismos internacionales para debatir el futuro de la producción agrícola.

Durante tres jornadas, que finalizan este viernes, los participantes analizaron cómo herramientas como la inteligencia artificial, la agricultura de precisión, los sensores, los drones, las imágenes satelitales y el análisis masivo de datos pueden contribuir a transformar los sistemas agroalimentarios, haciéndolos más eficientes, resilientes y sostenibles.

El evento se desarrolla bajo la consigna “Aprovechando los datos y la tecnología para sistemas agroalimentarios sostenibles”, reflejando el creciente consenso de que la digitalización será uno de los principales motores del desarrollo agrícola durante las próximas décadas.

La FAO plantea que la agricultura inteligente no consiste únicamente en incorporar nuevas tecnologías al campo, sino en utilizarlas estratégicamente para optimizar el uso del agua, fertilizantes, energía y otros insumos, reducir el impacto ambiental y fortalecer la capacidad de adaptación frente a fenómenos climáticos extremos.

Entre los principales temas de la conferencia destacan la gobernanza de los datos agrícolas, la inclusión digital de pequeños productores, el desarrollo de capacidades técnicas, el acceso a innovación para la agricultura familiar y el impulso a ecosistemas de emprendimiento AgTech.

Uno de los objetivos del encuentro es generar acuerdos que permitan acelerar la adopción de estas tecnologías en distintas regiones del mundo, promoviendo alianzas entre gobiernos, centros de investigación, empresas privadas y organizaciones de productores.

La conferencia también pone énfasis en reducir la brecha tecnológica entre países desarrollados y economías emergentes, reconociendo que la transformación digital debe ser accesible para agricultores de todos los tamaños si se quiere avanzar hacia una agricultura más competitiva y sostenible.

Para países con una fuerte vocación exportadora como Chile, las conclusiones del encuentro representan una oportunidad para fortalecer la innovación en el sector agrícola y consolidar el uso de tecnologías que permitan mejorar la productividad, optimizar el uso de los recursos naturales y responder a las crecientes exigencias de los mercados internacionales.

Cómo estamos en Chile

En Chile, la incorporación de tecnologías digitales al agro ha avanzado de manera sostenida, impulsada por la necesidad de enfrentar la escasez de agua, los efectos del cambio climático y la búsqueda de una mayor eficiencia productiva.

Hoy es cada vez más común el uso de sistemas de riego inteligente, estaciones meteorológicas, sensores de humedad, imágenes satelitales y drones para apoyar la toma de decisiones en los predios agrícolas.

La fruticultura lidera gran parte de esta transformación, integrando herramientas que permiten monitorear el estado de los cultivos, optimizar el uso de los recursos y anticipar problemas sanitarios.

A ello se suma el crecimiento del ecosistema AgTech nacional, con empresas y centros de investigación que desarrollan soluciones tecnológicas para mejorar la competitividad y sostenibilidad del sector.

Para Chile, el desafío no solo pasa por seguir incorporando nuevas tecnologías, sino también por ampliar su acceso entre pequeños y medianos productores y fortalecer la capacitación y la conectividad digital en las zonas rurales.

Fuentes: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Fundación para la Innovación Agraria (FIA), Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), ODEPA (Oficina de Estudios y Políticas Agrarias)