Cuando se habla de camiones autónomos, la imagen que viene a la mente suele ser la misma: un camión recorriendo una autopista sin nadie al volante. Esa escena ya es real en varios países, pero es solo la mitad de la historia. La otra mitad —menos conocida, pero mucho más avanzada— ya está ocurriendo hoy mismo en faenas mineras de Chile, Perú y Brasil. Repasamos en qué está esta tecnología, qué tan lejos ha llegado comercialmente y cuándo podría transformar también las rutas sudamericanas.
Lo que ya es realidad en las carreteras de EE.UU.
Estados Unidos es, por ahora, el mercado donde el camión autónomo de carretera está más cerca de ser un negocio real. Empresas como Aurora Innovation y Kodiak AI ya operan rutas comerciales sin conductor en Texas —entre Dallas y Houston, entre otras— transportando carga para clientes como FedEx, Uber Freight, J.B. Hunt y Werner Enterprises. Aurora acumula cerca de 440.000 millas recorridas sin conductor y su fundador, Chris Urmson, proyectó que la flota pasará de un puñado de camiones a más de 200 hacia fines de 2026, y a miles hacia fines de 2027. La compañía además firmó un acuerdo para instalar su tecnología en 500 camiones de la flota de Hirschbach Motor Lines a partir de 2027.
El atractivo económico es directo: según reportó The New York Times, el salario del conductor representa entre 26% y 40% del costo por milla en el transporte de carga, un gasto que la automatización promete reducir drásticamente.
China avanza con otra lógica, y Europa recién ordena el terreno
China está resolviendo el mismo problema desde un ángulo distinto: la escasez de camioneros. Se estima que antes de que termine la década, el país habrá perdido a cerca del 19% de sus conductores en actividad. Como respuesta, compañías como Pony AI están probando convoyes de camiones “1+4” —un camión conducido por un humano guía a otros cuatro que operan de forma completamente autónoma— con la meta de tenerlos operando este mismo 2026. El régimen regulatorio chino, más flexible y con fuerte coordinación entre industria y gobierno, le da a estos proyectos una velocidad de despliegue que Europa todavía no logra igualar.
En Europa, el freno es principalmente normativo: la Unión Europea recién destinó 20 millones de euros para pruebas de vehículos autónomos en 18 países, un paso necesario antes de cualquier despliegue comercial a gran escala, dado que las regulaciones de tránsito siguen siendo distintas entre países miembros.
El tamaño del negocio
El mercado global de camiones autónomos se valoró en cerca de US$43.000 millones en 2025, con proyecciones de crecer hasta unos US$108.000 millones hacia 2034. América del Norte concentra hoy alrededor del 38% de ese mercado, aunque Asia-Pacífico —de la mano de China y Japón— es la región con el crecimiento más acelerado.
La otra cara: Sudamérica ya lidera, pero fuera del camino público
Acá está el giro que sorprende a muchos: mientras el camión autónomo de carretera todavía no llega a Latinoamérica, la región —y Chile en particular— es una potencia mundial en camiones autónomos mineros, que operan en circuitos cerrados y privados, sin necesidad de compartir la vía con otros vehículos ni de resolver los mismos problemas regulatorios que enfrenta el transporte de carga público.
Chile ya tiene 208 camiones autónomos operando en sus faenas mineras, lo que lo ubica en el cuarto lugar del mundo, solo detrás de China, Australia y Canadá. Codelco fue pionera desde 2008 en su División Gabriela Mistral —la primera mina del mundo en operar 100% con camiones sin conductor— y hoy la División El Teniente, la mina subterránea más grande del planeta, mueve una flota autónoma a través de 4.500 kilómetros de túneles, monitoreada de forma remota desde Rancagua. BHP Escondida opera 33 camiones autónomos y Teck proyecta llegar a 28 unidades en Quebrada Blanca 2 durante este 2026.
El resto de la región sigue el mismo camino: Vale, en Brasil, planea quintuplicar su flota autónoma en el Sistema Norte, de 18 a 90 camiones hacia 2028, mientras que en Perú, Anglo American ya opera camiones autónomos en su faena Quellaveco desde 2024, gestionados desde Lima. Argentina, por su parte, proyecta inversiones mineras por más de US$7.500 millones en 2026 que incluyen la incorporación de tecnología autónoma en yacimientos como Josemaría y Taca Taca. La flota minera autónoma mundial creció 84% entre 2024 y 2025, hasta superar las 3.800 unidades, con proyecciones de sobrepasar las 5.000 hacia 2030.
¿Y el camión autónomo de carretera, cuándo llega a Sudamérica?
Ahí el panorama es distinto. A diferencia de la minería —donde los camiones operan en rutas cerradas, sin cruces con el tránsito público ni necesidad de convivir con otros conductores—, el despliegue de camiones autónomos en carreteras abiertas depende, sobre todo, de marcos regulatorios que todavía no existen en la región: quién responde ante un accidente, cómo se certifica la seguridad del sistema, y cómo interactúa un vehículo sin conductor con el resto del tránsito.
Mientras Estados Unidos ya discute en su Congreso una primera ley federal para regular camiones autónomos en carreteras interestatales, en Sudamérica ese debate regulatorio recién está comenzando. La lectura de la industria es que la región seguirá primero la ruta que ya conoce —la minera, en corredores privados— antes de dar el salto al transporte de carga en rutas públicas. Startups chilenas y mexicanas ya prueban también autonomía en minas y puertos, un terreno intermedio que podría servir de puente hacia una futura autorización para operar en carreteras abiertas, algo que la mayoría de los análisis de la industria no espera antes de la próxima década.
por José Rios
