En Suecia, comprar verduras frescas ya no significa que hayan viajado cientos de kilómetros antes de llegar a la góndola. La startup SweGreen, con base en Estocolmo, instaló sistemas de cultivo hidropónico directamente dentro de supermercados de Suecia y Alemania, permitiendo que los propios clientes vean crecer y cosechar sus verduras a metros de donde las compran.
Cultivar sin tierra, dentro del mismo local
El sistema de SweGreen funciona en base a hidroponía, una técnica de agricultura sin suelo donde las plantas crecen en tacos de lana de roca, alimentadas por un flujo continuo de agua enriquecida con nutrientes, dentro de un ambiente estéril y controlado que elimina por completo la necesidad de pesticidas. El ahorro de agua es considerable: según la propia compañía, producir un kilo de lechuga mediante este método requiere apenas un litro de agua, frente a los 250 litros que exige el cultivo tradicional en tierra, una reducción de hasta 99%.
Las instalaciones varían en tamaño según el espacio disponible en cada tienda: una plataforma pequeña, de solo 12 metros cuadrados, puede producir hasta 118 unidades de cultivo al día, mientras que una instalación más grande, de 45 metros cuadrados, alcanza las 300 unidades diarias. Según la empresa, cada plataforma de cultivo puede producir el equivalente a lo que rendirían hasta tres hectáreas de tierra agrícola tradicional.
La inteligencia artificial que decide qué sembrar cada día
Uno de los elementos distintivos del sistema es su componente de inteligencia artificial. Según explicó Sepehr Mousavi, director de innovación de SweGreen, la empresa desarrolló una herramienta de IA que entrega una verdadera “receta de cultivo” al personal de cada tienda, generando una lista diaria de tareas que asegura tener disponibles exactamente los productos que se necesitan ese día, según la demanda estacional, las preferencias de los clientes y los ciclos de crecimiento de cada especie vegetal. “Durante los festivales de verano, en Suecia lo único que se vende es eneldo, y luego, para el festival de mitad de verano, será menta, por ejemplo”, ejemplificó Mousavi sobre cómo la demanda cambia drásticamente según la época del año.
Hoy, las instalaciones de SweGreen cultivan cerca de 100 especies distintas, principalmente hierbas y hortalizas de hoja como perejil, eneldo, menta y lechuga, con planes de expandirse hacia frutillas, microgreens y otras especies frutales.
Un modelo de negocio que ya convenció a las grandes cadenas
SweGreen, activa desde 2019, ya opera en más de 25 ubicaciones entre Suecia y Alemania, en alianza con cadenas de retail de peso como ICA y Coop, dos de los principales actores del mercado nórdico. El modelo de negocio funciona bajo un esquema de arriendo, generando ingresos recurrentes para la propia compañía a partir de cada instalación en tienda. En marzo de este año, la empresa levantó 20 millones de coronas suecas (cerca de US$2 millones) para acelerar su crecimiento, consolidando además a Bo-Wilhelm Horndahl como accionista mayoritario, con 54% de la propiedad. SweGreen ya fue reconocida como la empresa sueca mejor posicionada dentro del ranking global FoodTech 500 de 2025, y ganó el premio IKANO Sustainability Award en 2023.
Más allá del supermercado
La compañía ya proyecta expandir su modelo más allá del retail alimentario, con instalaciones en restaurantes, hoteles, universidades y edificios corporativos. Según ha explicado la propia empresa, el objetivo de fondo es ofrecer producción de alimentos verdaderamente hiperlocal, reduciendo tanto las emisiones asociadas al transporte de larga distancia como el desperdicio de alimentos, al mismo tiempo que mejora el sabor y la vida útil de los productos frescos.
Un modelo que redefine qué significa “de la huerta a la mesa”
El caso de SweGreen conecta con una tendencia más amplia de agricultura vertical y hidropónica que ya cubrimos en esta sección, pero con un giro particular: en lugar de construir instalaciones de cultivo separadas para luego distribuir el producto a los puntos de venta, la propuesta elimina directamente la distancia entre producción y consumo, llevando literalmente el cultivo hasta el pasillo del supermercado. Para un modelo alimentario global que depende cada vez más de largas cadenas de transporte, el caso sueco plantea una pregunta simple pero disruptiva: ¿por qué trasladar la comida hasta el consumidor, cuando se puede cultivar directamente donde él la compra?
Fuentes: SweGreen, Euronews (vía Illuminem e Inquirer.net), The Cool Down, Interesting Engineering, iGrowNews, IRSteel, Impact Lab.
por Juan Lagos
