Fundada por el japonés Hiroki Koga y por Brendan Somerville, Oishii cultiva frutillas premium en granjas verticales de Nueva Jersey, con abejas que polinizan, robots que cosechan y cero pesticidas. Mientras buena parte del sector se enfrió, la empresa cerró en mayo de 2026 una ronda de US$150 millones y se prepara para vender en Japón antes de que termine el año.
La mayoría de las granjas verticales se concentró en lechugas y hierbas, cultivos fáciles de controlar pero con poco margen de precio. Oishii (que significa “delicioso” en japonés) tomó el camino contrario: cultivar frutillas en ambientes totalmente controlados. Fundada en 2017 por Hiroki Koga y Brendan Somerville, la empresa tiene su sede en Jersey City, Nueva Jersey, y combina capital, ingeniería y técnicas agrícolas japonesas con operación en Estados Unidos.
Por qué las frutillas son un desafío
Koga ha reconocido que, al elegir frutillas, sabían que tomaban uno de los caminos más difíciles de la agricultura bajo techo. A diferencia de una lechuga, la frutilla es un cultivo que florece y exige precisión en cada etapa: polinización, cosecha, frescura y vida útil. Según la empresa, sus granjas replican las condiciones ideales de Japón con sensores que controlan temperatura, humedad, CO2, viento y luz.
Abejas dentro de la granja
El mayor diferenciador de Oishii es la polinización natural con abejas en interiores. Koga sostiene que fueron los primeros en lograr que cultivos con flor se polinicen con abejas en una granja vertical, gracias a un método propio que hace que los insectos perciban que están en un ambiente seguro. Según el ejecutivo, la tasa de polinización supera el 90%, frente a 60% a 70% en la agricultura tradicional. Son cifras entregadas por la propia empresa.
Hoy Oishii avanza en este desarrollo con su nuevo Centro de Innovación Abierta en Hamura, Tokio, donde busca hacer que el sistema sea más consistente y repetible en nuevas granjas, variedades y volúmenes.
Robots que cosechan y miden
Dentro de las granjas, las abejas conviven con operarios y robots. En 2024, Koga hablaba de unos 50 robots que trabajan junto a las abejas y los agricultores, y de un sistema de racks móviles que permite que todos operen en el mismo espacio. Según la empresa, los robots y sensores analizan 60.000 millones de datos al año y ayudan a cosechar la fruta en su punto de madurez.
En marzo de 2025, Oishii adquirió la propiedad intelectual, los activos y el equipo de ingeniería de Tortuga AgTech, una empresa de robótica de cosecha con sede en Colorado que había levantado US$55 millones desde 2016. En marzo de 2026 sumó una alianza estratégica con MISUMI Group, proveedor de componentes de automatización.
Las granjas y la expansión
La empresa opera varias instalaciones en Nueva Jersey. La de Kearny, la primera, se enfoca hoy en propagar plantas para las demás, y la de Jersey City cultiva las variedades más exclusivas. La más grande es Amatelas Farm, de 237.500 pies cuadrados (unos 22.000 metros cuadrados), que funciona principalmente con energía solar de un campo contiguo de 50 acres (unas 20 hectáreas) y fue diseñada para producir 20 veces más frutillas.
Oishii vende sus variedades Omakase, Koyo y Nikko. La Omakase, lanzada en 2018, llegó a ser conocida como una de las frutillas más caras del mundo, mientras que hoy la empresa ofrece formatos más accesibles, con precios de entre US$5 y US$15. En diciembre de 2023 también lanzó el tomate Rubī en Whole Foods, aunque hoy su foco declarado son las frutillas.
La ronda Serie C de US$150 millones, liderada por SPARX Asset Management y con participación de Nomura Real Estate Development, MISUMI y Mizuho Bank, apunta a aumentar la capacidad productiva, integrar más robótica y desarrollar nuevos formatos. La empresa ya distribuye en 18 estados de Estados Unidos y abrió su primer mercado internacional en Toronto. En Japón, las ventas comenzarían antes de que termine 2026.
Un sector que se enfrió
La apuesta de Oishii contrasta con la de muchas granjas verticales que fracasaron al concentrarse en cultivos de bajo margen y altos costos. Su modelo se basa en un producto premium, en automatización profunda y en una expansión más acotada. Aun así, los resultados económicos de la empresa no son públicos, y cultivar frutillas con abejas y robots bajo techo sigue siendo un modelo que debe demostrar rentabilidad a mayor escala.
Fuentes: Oishii, The Robot Report, The Packer, Fruitnet, AgTechNavigator, PR Newswire (vía Blue Book Services), Forbes, Crunchbase News, AgFunderNews, CEA Ag World, Progressive Grocer.
por Andrés Rios
