La provincia de Petorca, en la Región de Valparaíso, acumula desde 2011 once decretos consecutivos de escasez hídrica. En ese contexto, un proyecto de investigación de tres años, financiado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), se propuso responder una pregunta muy concreta: ¿qué técnicas realmente ayudan a los productores de palta a ahorrar agua, y cuáles solo suenan bien en el papel?
Tres técnicas puestas a prueba en terreno
El estudio, titulado “Estrategias para disminuir los requerimientos de agua de riego en paltos como herramienta para enfrentar la escasez hídrica en la Provincia de Petorca”, evaluó durante tres años tres estrategias distintas para reducir las pérdidas de agua por evaporación, que en algunos cultivos pueden alcanzar hasta un 40% del agua aplicada: el uso de mulch (acolchado) para reducir la evaporación directa del suelo, coberturas de sombreamiento para reducir la evapotranspiración, y riego subterráneo o subsuperficial para reducir la superficie mojada.
Los resultados, presentados en un seminario de cierre ante más de 50 asistentes, fueron reveladores. La técnica ganadora fue el mulch sobre camellón combinado con riego por goteo, que logró un ahorro de hasta 15% de agua, la mejor combinación entre efectividad y viabilidad práctica según el investigador a cargo, Osvaldo Antúnez. El riego subterráneo, en cambio, no tuvo el mismo desempeño: “desaconsejaría el uso de gotero enterrado o subsuperficial porque no fue una técnica” que lograra un ahorro significativo, contrario a lo que indicaba la literatura internacional sobre el tema.
El monitoreo satelital sí está dando resultados, pero a otra escala
Donde la tecnología sí está mostrando resultados más ambiciosos es en el llamado “riego inteligente”, que combina sensores de suelo, sondas de capacitancia, dendrómetros, imágenes satelitales y drones. Según Rodrigo Callejas, académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, esta combinación de tecnologías —enmarcadas en lo que se conoce como Agricultura 4.0— ha permitido ahorros de hasta 40% en el uso de agua de riego, además de reducciones en el consumo de energía eléctrica y fertilizantes, aunque este dato corresponde a la adopción de estas tecnologías a nivel nacional, no específicamente a productores de Petorca.
En la misma provincia también se ha probado una alternativa más radical: paltos cultivados bajo invernadero. Según el investigador Raúl Ferreyra, de INIA La Cruz, las mediciones dentro del invernadero muestran una reducción del consumo de agua de entre 30% y 40%. Sin embargo, el propio investigador es cauto sobre sus alcances: se trata de la primera experiencia de este tipo en palto, catalogada como investigación experimental, con un costo adicional de producción cercano a los US$3.000 anuales por hectárea, y sin certeza aún de que resulte rentable a mayor escala.
Un cultivo que ya es de los más tecnificados del país
Pese a la crisis hídrica de la zona, la palta sigue siendo uno de los cultivos más tecnificados de Chile. Según ha explicado Francisco Contardo, del Comité de Palta Hass, la mejora en eficiencia de riego ha sido tal que, con la misma cantidad de agua que antes regaba una hectárea, hoy es posible trabajar tres. Aun así, la superficie plantada con paltos en Petorca ha caído cerca de 30% en los últimos años, y algunas proyecciones estiman que podría reducirse hasta en 50%, reflejo de que la tecnología, por sí sola, no ha bastado para revertir por completo el impacto de más de una década de sequía prolongada.
La lección detrás de los números
El caso de Petorca deja una enseñanza clara para el resto del país: no toda tecnología de moda funciona igual en cada territorio. El riego subterráneo, promovido internacionalmente como una solución de alta eficiencia, no logró el mismo desempeño en las condiciones específicas de esta provincia, mientras que combinaciones más simples, como el mulch sobre camellón, sí demostraron resultados concretos y replicables. Para los productores que buscan enfrentar la escasez hídrica, la evidencia de Petorca sugiere que la solución no está en adoptar la tecnología más sofisticada, sino en la que efectivamente funciona para cada suelo, clima y cultivo específico.
Fuentes: Fundación para la Innovación Agraria (FIA) / Opia.cl, Palta Hass Chile, Induambiente, El Economía y Negocios.
por Juan Lagos
