El nuevo Consejo Directivo de la Fundación para la Innovación Agraria será liderado por el ministro Jaime Campos y tendrá entre sus integrantes a tres exministros de Agricultura. La señal apunta a fortalecer el rol de la innovación frente a los desafíos productivos, climáticos y tecnológicos del agro chileno.
La agricultura chilena enfrenta un momento donde innovar dejó de ser una opción. Cambio climático, presión hídrica, mayores costos, crisis en cultivos tradicionales, nuevas exigencias de los mercados y necesidad de incorporar tecnología están obligando al sector a tomar decisiones más rápidas y estratégicas.
En ese contexto, la Fundación para la Innovación Agraria, FIA, conformó su nuevo Consejo Directivo, instancia que tendrá la misión de definir las líneas generales de trabajo y orientar la gestión de la institución en concordancia con los ejes del Ministerio de Agricultura. La sesión fue encabezada por el ministro Jaime Campos y marca el inicio de una nueva etapa para uno de los organismos clave en el impulso de proyectos innovadores para el sector silvoagropecuario y la cadena agroalimentaria.
La nueva directiva estará presidida por el ministro Campos y contará con Carlos Mladinic como vicepresidente. También la integran los exministros de Agricultura Carlos Furche y María Emilia Undurraga; el subsecretario de Agricultura, Francesco Venezian; la subdirectora nacional subrogante de INDAP, Antonella Pecchenino; el director de CIREN, Álvaro Eyzaguirre; la directora subrogante de ODEPA, Daniela Acuña; y el ingeniero agrónomo Cristian Gwinner.
Una señal política para la innovación en el agro
La conformación del nuevo Consejo Directivo no es un cambio administrativo menor. FIA es un organismo dependiente del Ministerio de Agricultura y su consejo es la máxima instancia de conducción de la fundación. Según sus estatutos, está compuesto por nueve integrantes y es presidido por el ministro o ministra de Agricultura.
El hecho de que la nueva conducción incluya a tres exministros de Agricultura instala una señal política relevante. La innovación agrícola aparece como un tema que requiere experiencia, mirada de largo plazo y coordinación entre servicios públicos, academia, productores y empresas.
Tras la reunión, el ministro Jaime Campos destacó que FIA debe impulsar la innovación y orientar la investigación para anticiparse a los nuevos escenarios que enfrentará la agricultura chilena. También subrayó que la presencia de exautoridades y representantes de ODEPA, INDAP y CIREN permitirá definir áreas de trabajo frente a los desafíos del sector.
Por qué importa FIA en este momento
La discusión llega en un escenario especialmente exigente para el agro. La sequía, el uso eficiente del agua, la adaptación al cambio climático, la incorporación de tecnología, la productividad y la sostenibilidad ya no son temas de futuro. Son problemas presentes en los campos, en las agroindustrias y en las decisiones de inversión.
En ese mapa, FIA cumple un rol particular: apoyar, articular y difundir procesos de innovación para el sector silvoagropecuario y la cadena agroalimentaria. Su trabajo puede incidir en proyectos vinculados a nuevas tecnologías, modelos productivos, agregación de valor, desarrollo territorial, agricultura sostenible y adopción de soluciones por parte de productores.
Por eso, la nueva directiva llega en un momento donde el sector necesita algo más que diagnósticos. Necesita herramientas prácticas, pilotos escalables, financiamiento bien orientado y una conexión más fuerte entre investigación, productores y mercado.
Innovar para responder a crisis productivas
La agricultura chilena ha enfrentado en las últimas semanas señales de alerta importantes. Una de ellas es la crisis de la remolacha, tras la decisión de Iansa de no contratar producción para la temporada 2026-2027. Ese caso puso sobre la mesa la vulnerabilidad de algunas cadenas tradicionales y la urgencia de pensar alternativas productivas con apoyo técnico, territorial y comercial.
Aunque la nueva directiva de FIA no se relaciona directamente con esa crisis, el contexto ayuda a entender por qué la innovación es tan importante. Cuando un cultivo pierde viabilidad, cuando cambian las condiciones de mercado o cuando una agroindustria modifica su modelo, los productores necesitan opciones reales para reconvertirse, diversificar o incorporar nuevas tecnologías.
Ahí organismos como FIA pueden ser relevantes. No para resolver por sí solos los problemas del agro, sino para activar soluciones, conectar capacidades y apoyar proyectos que permitan enfrentar los cambios con más información y menos improvisación.
Tecnología, datos y sostenibilidad
La nueva etapa de FIA también debería mirar con fuerza hacia la digitalización del agro. Sensores, inteligencia artificial, monitoreo climático, agricultura de precisión, trazabilidad, bioinsumos, sistemas de alerta temprana y plataformas de información ya son parte de la conversación productiva.
Sin embargo, muchas de estas tecnologías todavía están lejos de los pequeños y medianos agricultores. La brecha no siempre está en la existencia de soluciones, sino en su adopción. Falta capacitación, acompañamiento, modelos de negocio adecuados y evidencia práctica de que esas herramientas realmente funcionan en condiciones locales.
En esa línea, el nuevo director ejecutivo de FIA, Andrés Gálmez, puede tener un rol relevante. Fue designado en abril por el Ministerio de Agricultura y es ingeniero agrónomo, con experiencia en investigación, gestión académica y trabajo dentro del sector silvoagropecuario. Además, ya había ejercido roles dentro de FIA como coordinador de programas y proyectos, y representante regional en las regiones Metropolitana y de Valparaíso.
El desafío de conectar innovación con territorio
Uno de los grandes retos para FIA será llevar la innovación más allá de los grandes centros de investigación o de las empresas con más recursos. La agricultura chilena es diversa. No enfrenta los mismos problemas una productora hortícola del norte, un fruticultor del Maule, un ganadero del sur o una cooperativa campesina de zonas rezagadas.
Por eso, la innovación debe tener enfoque territorial. No basta con financiar buenas ideas. Es necesario que esas soluciones respondan a problemas reales, puedan ser adoptadas por los productores y generen impacto medible en productividad, sostenibilidad o acceso a mercados.
La presencia de INDAP, ODEPA y CIREN en el Consejo Directivo puede ayudar en esa tarea. INDAP conecta con la agricultura familiar campesina; ODEPA aporta análisis sectorial y datos para la política pública; y CIREN entrega información territorial y de recursos naturales. Esa combinación puede ser valiosa si se traduce en proyectos bien focalizados y con continuidad.
Una agricultura que necesita anticiparse
El ministro Campos planteó que FIA debe anticiparse a los nuevos escenarios de la agricultura chilena. Esa palabra es clave. El sector ya no puede reaccionar tarde frente a sequías, plagas, restricciones de mercado, cambios regulatorios o nuevas exigencias ambientales.
La innovación debe ayudar a mirar antes, no después. Eso implica fortalecer sistemas de información, impulsar vigilancia tecnológica, apoyar investigación aplicada y promover soluciones que lleguen efectivamente al campo.
También supone entender que el agro chileno compite en mercados exigentes. Los compradores internacionales miran cada vez más la huella ambiental, la trazabilidad, el uso del agua, la inocuidad, el bienestar laboral y la capacidad de adaptación climática. Innovar será cada vez más necesario para sostener competitividad.
Una nueva etapa con altas expectativas
La conformación del nuevo Consejo Directivo de FIA abre una etapa de expectativas para el sector. La presencia de autoridades actuales, exministros y representantes de servicios estratégicos puede darle mayor peso político y técnico a la innovación agrícola.
Pero el desafío estará en los resultados. El agro necesita que la innovación se traduzca en soluciones concretas, no solo en declaraciones. Se requieren proyectos que escalen, tecnologías que lleguen a productores, información útil para tomar decisiones y programas que acompañen las transformaciones productivas.
La nueva conducción tiene una oportunidad importante: convertir a FIA en una plataforma más activa para enfrentar los grandes cambios del sector. Si logra articular ciencia, tecnología, productores, empresas y territorio, la innovación puede dejar de ser una palabra aspiracional y transformarse en una herramienta real para la agricultura chilena.
