El Centro Regional de Innovación Ayllu Solar desarrollará soluciones tecnológicas para agricultura, riego, servicios comunitarios y desarrollo productivo en las cuatro comunas de la región.

La energía solar comienza a tomar un rol más estratégico en el desarrollo agrícola y territorial del extremo norte. La Universidad de Chile puso en marcha en Arica y Parinacota el Centro Regional de Innovación Ayllu Solar, una iniciativa orientada a transferir tecnologías solares con pertinencia territorial.

El nuevo centro buscará impulsar soluciones aplicadas a agricultura, riego, servicios comunitarios y desarrollo productivo. La iniciativa es liderada por el Centro de Energía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. Además, cuenta con financiamiento del Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo del Gobierno Regional de Arica y Parinacota.

El proyecto contempla una inversión equivalente a $300 millones durante dos años. Su lanzamiento se realizó junto a autoridades, comunidades locales y representantes del mundo público y privado. La jornada comenzó con una tradicional pawa, ceremonia sagrada aymara.

Tecnología solar con foco productivo

El Centro Regional de Innovación Ayllu Solar no será solo un espacio demostrativo. Su objetivo es probar, adaptar y transferir tecnologías que puedan responder a problemas concretos del territorio.

En el terreno cedido por la Seremi de Bienes Nacionales a la Universidad de Chile se instalarán sistemas de desarrollo productivo. Entre ellos destacan soluciones agrivoltaicas y tecnologías de reúso de aguas grises para riego.

Los sistemas agrivoltaicos permiten combinar producción agrícola con generación de energía solar. Esta alternativa puede ser especialmente relevante en zonas áridas, donde el uso eficiente del suelo, el agua y la energía resulta clave para sostener la producción.

El reúso de aguas grises para riego también aparece como una solución de alto interés. En territorios con escasez hídrica, cada fuente alternativa de agua puede marcar una diferencia para agricultores, comunidades y emprendimientos locales.

Soluciones para las cuatro comunas

El proyecto no se concentrará solo en Arica. También contempla el despliegue de soluciones solares en las cuatro comunas de la región.

Entre las tecnologías consideradas se incluyen sistemas termosolares, deshidratadores solares, sistemas aeropónicos para cultivo y acceso a WiFi gratuito. Estas soluciones llegarán incluso a localidades aisladas de General Lagos.

Este punto es clave. En regiones extremas, la innovación no puede medirse solo por su sofisticación técnica. También debe evaluarse por su capacidad de resolver necesidades reales: producir, conservar alimentos, mejorar conectividad y reducir costos energéticos.

En localidades rurales o aisladas, un deshidratador solar puede agregar valor a productos agrícolas. Un sistema aeropónico puede abrir nuevas formas de cultivo. Y el acceso a conectividad puede mejorar educación, comercialización, gestión productiva y calidad de vida.

Arica y Parinacota, un territorio con enorme potencial solar

Arica y Parinacota tiene condiciones privilegiadas para el uso de energía solar. La región cuenta con cielos despejados gran parte del año, altos niveles de radiación, disponibilidad de terrenos planos y una ubicación geográfica estratégica.

Según Ayllu Solar, la región tiene una capacidad de instalación solar estimada en 43.000 MW. Este potencial muestra la magnitud de una oportunidad que va mucho más allá de la generación eléctrica.

La clave está en transformar ese recurso natural en soluciones concretas para la vida diaria. En agricultura, esto puede significar riego más eficiente, menor dependencia de energía convencional, postcosecha con valor agregado y nuevas alternativas de producción en ambientes extremos.

Innovación con pertinencia territorial

Una de las principales fortalezas del modelo Ayllu Solar es su enfoque comunitario. Ayllu significa comunidad en lenguas aimara y quechua, y el proyecto original se basó en la co-construcción con comunidades urbanas y rurales de la región.

Entre 2015 y 2021, Ayllu Solar impulsó iniciativas de desarrollo sustentable con energía solar en Arica y Parinacota. Entre ellas se incluyeron proyectos agrícolas, sistemas fotovoltaicos para riego, procesamiento de productos agrícolas y soluciones para ganadería altoandina.

El nuevo centro recoge esa experiencia y busca darle continuidad. La directora de Innovación de la Universidad de Chile, Anahí Urquiza, destacó que la transferencia tecnológica con pertinencia territorial exige trabajar con las comunidades, identificar necesidades e involucrarlas en la aplicación de las tecnologías.

Agricultura del desierto frente al cambio climático

La agricultura en Arica y Parinacota enfrenta condiciones complejas. La escasez hídrica, la radiación intensa, los altos costos energéticos y la lejanía de algunas localidades obligan a buscar soluciones distintas.

En ese escenario, la energía solar puede convertirse en una herramienta decisiva. No solo permite reducir costos. También puede fortalecer sistemas de riego, apoyar procesos de postcosecha y habilitar nuevas formas de cultivo.

La agricultura del desierto necesita innovación aplicada, pero también conocimiento local. Por eso, la combinación entre ciencia, comunidades y experiencia productiva puede generar soluciones más pertinentes y sostenibles.

Una oportunidad para productores y comunidades

El impacto del Centro Regional de Innovación Ayllu Solar podría ir más allá del mundo agrícola. Sus tecnologías también pueden beneficiar a pymes, emprendimientos rurales, comunidades indígenas y servicios locales.

Desde la Cooperativa Oro Verde de Belén, en Putre, se destacó que estas tecnologías pueden facilitar el desarrollo productivo en localidades alejadas. Herramientas como deshidratadores solares y WiFi gratuito pueden mejorar la producción, la comercialización y el acceso a oportunidades.

Esa mirada es relevante. La innovación solo genera impacto cuando logra llegar a quienes más la necesitan. En zonas rurales, una tecnología sencilla, bien adaptada y acompañada de capacitación puede cambiar la forma en que una comunidad produce y se conecta.

Un modelo que podría escalar a otras regiones

El Centro Regional de Innovación Ayllu Solar también puede convertirse en un laboratorio territorial para otras zonas del país. Si las soluciones funcionan en condiciones extremas, podrían adaptarse a otros territorios con estrés hídrico, altos costos energéticos o dificultades de conectividad.

El desafío será validar las tecnologías, medir sus resultados y asegurar continuidad. La sostenibilidad del centro dependerá de la colaboración entre universidades, comunidades, empresas, gobiernos locales y actores productivos.

La señal es clara. La energía solar ya no debe verse solo como generación eléctrica. En regiones como Arica y Parinacota, puede ser una herramienta para producir alimentos, cuidar el agua, agregar valor y mejorar la calidad de vida.

El futuro del agro en zonas extremas dependerá cada vez más de soluciones integradas. Y en ese camino, Ayllu Solar puede transformarse en un ejemplo concreto de innovación con raíz territorial.