Las visas para jóvenes extranjeros en Australia pasarán a un sorteo con cupos más bajos para el segundo y el tercer año, y los productores advierten que podría faltar quien coseche, mientras el Gobierno defiende la medida como parte de su plan para reducir la migración.

Un productor de papas de Tasmania cosecha unas 25.000 toneladas al año y, según relató, 90% de quienes las recogen son jóvenes extranjeros con visa de vacaciones y trabajo. Su advertencia es que los recortes al programa dejarán toneladas de tubérculos sin cosechar. El caso resume el debate abierto por las visas para jóvenes extranjeros en Australia, un sistema que aporta una parte importante de la mano de obra agrícola del país y que el Gobierno decidió restringir para bajar la migración.

El 17 de septiembre de 2026, el ministro del Interior, Tony Burke, anunció un sorteo para los jóvenes que quieran quedarse un segundo o un tercer año con la visa Working Holiday Maker. Hasta ahora, para extender su estadía debían acreditar 88 días de trabajo en zonas rurales o remotas, en el caso del segundo año, y seis meses para el tercero. Con el nuevo esquema, quienes cumplan ese requisito igualmente deberán entrar a un sorteo, con 45.000 cupos para el segundo año, frente a los 57.000 que calificaron el año financiero pasado, y 5.000 para el tercero, frente a 31.000.

El Gobierno laborista enmarca la medida en su meta de reducir la migración neta, que fue de 292.100 personas en los 12 meses a marzo de 2026, hasta 245.000 en 2026-27 y 225.000 por año después. Burke defendió incluir a estos jóvenes en el cálculo por su aporte al saldo migratorio, aseguró que las medidas estaban elaboradas desde febrero y que no responden al clima político, y describió la migración como una fortaleza para el país, aunque con presiones sobre la vivienda. Los cambios rigen por decisión ministerial, sin una ley, luego de que fracasaran las negociaciones con la Coalición. Los británicos quedan fuera del sorteo por el tratado de libre comercio entre Australia y el Reino Unido.

Además, el Ejecutivo se comprometió a estabilizar en tres meses el plazo de procesamiento de las visas, después de semanas en que las solicitudes tardaron mucho más que los pocos días habituales. Ante las críticas del agro, el Gobierno apunta al programa PALM, de movilidad laboral con países del Pacífico, que Burke llamó la visa principal para la agricultura, y el ministro Pat Conroy confió en que postulantes de ese esquema ocuparán el lugar de estos jóvenes.

Las visas para jóvenes extranjeros en Australia y el reclamo del agro

La Federación Nacional de Agricultores (NFF) sostiene que estos jóvenes ocupan cerca de uno de cada siete empleos agrícolas del país y que pueden aportar hasta 80% de la mano de obra en la cosecha de productos frescos durante la temporada alta. Su presidente, Hamish McIntyre, afirmó que el sector no recibió las propuestas antes del anuncio y rechazó que el Gobierno haya logrado el equilibrio correcto, como dijo el primer ministro Anthony Albanese. Este respondió que hubo consulta adecuada y que el Ejecutivo intentó legislar medidas más fuertes, pero no tuvo apoyo en el Senado.

En Tasmania, Fruit Growers Tasmania estima que los jóvenes extranjeros de segundo y tercer año representan alrededor de una quinta parte de la mano de obra de la fruticultura, y su director ejecutivo, Peter Cornish, advirtió que las cosechas de manzanas y cerezas son breves y requieren mucha gente durante poco tiempo.

Tras semanas de demoras, el Gobierno y la NFF acordaron una vía rápida para tramitar visas de trabajadores que ya tengan contrato en una finca específica y que se necesiten dentro de tres meses. La federación valoró la cooperación, pero la calificó de alivio de corto plazo y pidió volver al procesamiento habitual. El vocero agrícola de la oposición, Darren Chester, lo calificó como un reconocimiento de que el Gobierno manejó mal el tema, y su colega Sam Birrell dijo que se trata de un parche y que ahora los agricultores deben demostrar por qué necesitan más trabajadores.

La Coalición opositora prometió eliminar el sorteo y los cupos, crear una visa agrícola específica y reducir la migración neta a 100.000 personas por año. Su plan incluye cobrar 500 dólares australianos a los jóvenes que no hagan trabajo regional, monto que se perdonaría a quienes sí lo hagan, aunque su propia proyección prevé una caída de unos 23.700 jóvenes con esta visa hacia 2031-32, desde 225.600 en 2025-26. Una encuesta difundida el 7 de octubre indicó que incluso los votantes de One Nation, partido que propone recortar la migración, rechazan por 61% a 28% los recortes a estas visas.

Un debate que se repite en otros países

La discusión no se limita a Australia. En España, la campaña de frutos rojos de Huelva depende de la contratación en origen: en 2026 el contingente de Marruecos asciende a 17.000 personas y, con trabajadores de Sudamérica, las contrataciones llegan a 21.000, según elDiario.es, en un sector cuya exportación alcanzó 2.114 millones de euros en 2025. En México, el programa de trabajadores agrícolas temporales con Canadá, vigente desde 1974, recibió en 2023 a unos 26.000 trabajadores agrícolas mexicanos, con estadías de hasta ocho meses. En Chile, se estima un déficit de 300.000 puestos de cosecha para la temporada 2026-2027, y el Gobierno de José Antonio Kast buscaría agilizar los permisos de trabajadores extranjeros, mientras la Sociedad Nacional de Agricultura sostiene que, sin inmigrantes, el país no puede cosechar.

Con la cosecha del verano austral a la vuelta de la esquina, el destino de las visas para jóvenes extranjeros en Australia se juega entre dos metas que chocan: bajar la migración y asegurar quién recoge los alimentos. Como los cambios rigen por decisión ministerial, sus plazos y alcances todavía pueden ajustarse, y el agro seguirá atento a cuántos jóvenes llegarán a las fincas.

ABC News, InDaily, The Canberra Times, Vialto Partners, Work Visa Lawyers, Beef Central, FreshPlaza, Farm Online, News24, Darren Chester, elDiario.es, El Salto, Canadá en México, El Desconcierto y Diario Financiero

por Juan Lagos