El conflicto bélico que enfrenta a Irán con fuerzas occidentales está reordenando el mercado mundial de los pistachos, y el principal beneficiado, al menos por ahora, es un actor que lleva décadas disputándole el liderazgo a Teherán: los productores de California.
Una rivalidad de casi medio siglo
Irán fue durante buena parte del siglo XX el mayor productor mundial de pistachos, con exportaciones masivas hacia distintos mercados, incluido Estados Unidos. Ese liderazgo comenzó a erosionarse en 1986, cuando Washington impuso un arancel del 241% a los pistachos iranianos, una medida que cerró de forma efectiva el mercado estadounidense para Irán y le dio a los productores de California el espacio para construir desde cero una industria propia.
Cuatro décadas después, el resultado de esa protección es contundente: California hoy provee más del 60% de los pistachos del mundo, en un mercado global valorado en cerca de US$5.600 millones y que se proyecta podría superar los US$7.000 millones hacia 2030. La participación de Irán en la oferta mundial, en tanto, cayó de un 50% a apenas 18% en las últimas dos décadas.
La guerra reabre la brecha
El estallido del conflicto bélico entre Irán e Israel y las restricciones de navegación en el estrecho de Ormuz volvieron a inclinar la balanza a favor de los productores californianos. Con menos rutas disponibles para llegar a sus clientes en Europa y Asia, la capacidad de Irán para colocar su producción en el mercado internacional se ha visto limitada de forma significativa, según coincidieron distintos productores del Valle de San Joaquín consultados por medios estadounidenses.
El resultado se refleja directamente en los precios. Según reportó Bloomberg, el valor de los pistachos alcanzó su nivel más alto en ocho años a raíz del conflicto, mientras que el precio mayorista de los pistachos con cáscara subió 20% en 18 meses, hasta cerca de US$4,57 la libra. Otros reportes de la industria citan alzas de más del 50% en los precios globales del producto.
Para agricultores como Joe Coelho, cuya familia trabaja la tierra cerca de Riverdale, en el Valle de San Joaquín, desde hace cuatro generaciones, el momento ha sido especialmente favorable. Su familia dejó atrás la producción lechera en 2021 para plantar pistachos, un cultivo que se adapta bien al clima seco de la zona y que en mayo de este año alcanzó precios récord en el mercado.
Un beneficio con matices
El escenario, sin embargo, no es parejo para toda la agricultura de la región. Mientras los productores de pistachos capturan mayor demanda internacional, los productores de almendras del mismo Valle de San Joaquín enfrentan un panorama más incierto: la subida de los precios de los combustibles y la inestabilidad generada por el conflicto han encarecido el transporte y generado dudas sobre la disposición de los consumidores a seguir comprando productos considerados de mayor valor, como las almendras californianas.
Con California proyectando una producción que podría superar los dos mil millones de libras de pistachos hacia 2031 pese a los desafíos hídricos del estado, el conflicto en Irán parece, por ahora, haber acelerado una tendencia que ya venía consolidándose desde hace años: el desplazamiento definitivo del liderazgo pistachero mundial hacia el sur de Estados Unidos.
Fuentes: The Economist, Bloomberg, GV Wire, YourCentralValley.com, AgWest Farm Credit, Business Insider.
por Juan Lagos
