El inversionista y cofundador de PayPal, Peter Thiel, profundizó su apuesta por la tecnología agrícola a través de Founders Fund, el fondo de capital de riesgo que dirige. Su inversión más reciente y comentada: Halter, una startup neozelandesa que reemplaza los cercos tradicionales por collares solares inteligentes capaces de arrear ganado con solo tocar un botón en una aplicación.
De PayPal a los collares para vacas
Peter Thiel, de 58 años, es una de las figuras más influyentes del capital de riesgo tecnológico global: cofundó PayPal, fue el primer inversionista externo de Facebook, y fundó tanto Palantir Technologies como Founders Fund, el vehículo con el que hoy canaliza buena parte de sus apuestas. En 2026, Founders Fund lideró una ronda de inversión Serie E por US$220 millones en Halter, la startup neozelandesa fundada por Craig Piggott, quien lleva nueve años desarrollando la tecnología. Según trascendió posteriormente, el fondo de Thiel se prepara además para liderar una nueva ronda que valoraría a la compañía en más de US$2.000 millones.
Qué hace exactamente Halter
El producto de Halter son collares inteligentes alimentados por energía solar que permiten monitorear en tiempo real la ubicación, salud y fertilidad de cada animal, además de crear cercos virtuales mediante GPS, señales de audio y vibraciones, todo controlado desde una aplicación móvil. Una publicación que se viralizó en redes describió el producto con una frase que resume bien su promesa: un agricultor “abre una aplicación, toca un botón y 600.000 vacas en tres países comienzan a caminar hacia la estación de ordeño por su cuenta”. Según cifras de la propia compañía, más de un millón de vacas en Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos ya utilizan el sistema, gestionado por más de 2.000 productores, mientras los ganaderos estadounidenses ya ahorraron US$220 millones en costos de cercado gracias a una red de cercas virtuales que se extiende por unas 11.000 millas.
El propio Piggott explicó en una entrevista reciente cuál es, a su juicio, el problema de fondo que resuelve la tecnología: “los cercos son el factor clave que controla dónde pastan los animales y cómo se recupera el terreno”, señaló, agregando que Halter se construyó desde el primer día en torno a un fuerte retorno de inversión financiero para el productor. La compañía ya recaudó cerca de US$400 millones en total, y todavía tiene un amplio margen de crecimiento: según su propio fundador, menos del 10% del mercado neozelandés ha adoptado la tecnología hasta ahora.
Por qué le interesa a un inversionista como Thiel
Para Founders Fund, el atractivo de Halter combina varios elementos que buscan sistemáticamente en sus inversiones: escalabilidad global, márgenes recurrentes y un negocio con alto costo de cambio para el cliente —una vez que un ganadero reemplaza sus cercos tradicionales por la infraestructura de Halter, volver atrás resulta costoso y poco práctico— lo que genera una retención de clientes especialmente alta. La apuesta ocurre, además, en un mercado que crece con fuerza: la agricultura de precisión estaba valuada en unos US$9.500 millones en 2025 y se proyecta que supere los US$17.000 millones hacia 2031, según estimaciones citadas por analistas del sector.
Parte de un patrón más amplio de inversión en agtech
La apuesta por Halter no es un caso aislado dentro del ecosistema que rodea a Thiel: distintos análisis del sector ya señalan al inversionista como una de las figuras globales que más ha impulsado el auge reciente de las agtech, incluyendo en América Latina, donde la inversión de capital de riesgo en biotecnología agrícola creció más de 2.000% en los últimos cinco años, con Brasil y Argentina liderando un ecosistema de entre 600 y 700 startups activas y un financiamiento acumulado superior a los US$7.000 millones desde 2018 en la región. Algunos analistas advierten, en ese contexto, sobre la creciente concentración de la producción agroalimentaria en manos de grandes fondos de capital de riesgo, un debate que trasciende el caso puntual de Halter y que probablemente seguirá creciendo junto con el propio sector.
Lo que viene
Con una nueva ronda en camino que podría multiplicar por diez el valor de Halter en apenas un año, y con el mercado de agricultura de precisión todavía en plena expansión, la apuesta de Peter Thiel por los collares solares para ganado se perfila como uno de los casos más visibles de cómo el capital de riesgo de Silicon Valley está encontrando en la ganadería —una de las actividades productivas más tradicionales del planeta— una de sus próximas grandes fronteras de inversión.
