Con agricultores cada vez mayores y pocos jóvenes que los reemplacen, distintos países apuestan por el agroturismo, las series, las jornadas de puertas abiertas y las ayudas para nuevos productores. Los datos muestran que atraen visitantes y curiosidad, pero que convertirlos en agricultores sigue siendo difícil.
La edad de quienes trabajan el campo se volvió un problema mundial. En la Unión Europea, el agricultor promedio tiene 57 años y solo el 10,7% de los administradores de predios tenía menos de 40 en 2023, según Eurostat. En Japón, los agricultores de dedicación principal bajaron de 2,4 millones en 2000 a 1,02 millón en 2025, con una edad promedio de 67,6 años y más de la mitad sobre los 70, según el ministerio de agricultura japonés. En Corea del Sur, el censo de 2025 mostró una edad promedio de 67,7 años y solo un 5,5% de operadores menores de 40. En Estados Unidos, la edad promedio de los productores es de 58,1 años. África es la excepción: encuestas laborales en seis países ubican la edad promedio de la fuerza agrícola entre 32 y 39 años.
El agroturismo, la puerta de entrada más probada
La fórmula más extendida es abrir el predio al visitante. En Estados Unidos, el censo agropecuario de 2022 registró US$1.260 millones en ingresos por agroturismo, un 12,4% más que en 2017 descontada la inflación, en 28.617 predios y en el 57% de los condados. Los predios de menos de 10 acres (unas 4 hectáreas) aumentaron esos ingresos un 137,2%.
El 5 de octubre, Airbnb y la American Farmland Trust lanzaron un programa de subsidios de hasta US$10.000 para que agricultores creen o amplíen estadías en el campo. Según datos de Airbnb, las búsquedas de “farm stay” subieron 90% en cinco años.
Italia es el referente. Tenía 26.360 predios agroturísticos a fines de 2024, un 7,3% más que en 2019, que generaron 1.934 millones de euros en valor de producción y 4,7 millones de visitantes, más de la mitad extranjeros, según Istat e ISMEA. Las granjas educativas crecieron 12,2% en 2024. En Japón, el ministerio de agricultura promueve las estadías en aldeas agrícolas (nohaku), con cosechas y cocina local.
Series y redes para acercar a los jóvenes
En el Reino Unido, la serie Clarkson’s Farm se asocia con un mayor interés en estudiar agricultura. UCAS, el organismo de admisiones, informó que los aceptados en cursos agrícolas subieron 8% en 2024, y universidades como la Royal Agricultural University reportaron más postulaciones, aunque otros colegios aclaran que el alza viene de años de trabajo y no solo de la televisión.
La brecha es de visibilidad. Un estudio de AHDB, el organismo británico de productores, muestra que los jóvenes de la Generación Z no rechazan la agricultura, pero casi no la ven en sus redes, y que lo que ven suele ser negativo. El 58% de los de 18 a 24 años dice tener interés o conocimiento sobre agricultura, frente al 48% del total de consumidores.
Puertas abiertas
La jornada Open Farm Sunday, en el Reino Unido, celebró en junio de 2026 su vigésimo aniversario con unos 200.000 visitantes en 283 predios, un cuarto de ellos anfitriones nuevos. Un 23% de los visitantes de 2025 pisaba un predio por primera vez.
Políticas para atraer a una nueva generación
La Comisión Europea publicó el 21 de octubre de 2025 su primera estrategia de renovación generacional, con la meta de duplicar la proporción de jóvenes agricultores para 2040 e invertir al menos el 6% del gasto agrícola en esa causa. Corea del Sur entrega subsidios a jóvenes agricultores, y en 2024 el 79,9% de los beneficiarios no venía de colegios o universidades agrícolas, según su ministerio, un indicio de interés entre jóvenes urbanos.
Volver al campo no es lo mismo que volver a la agricultura
La tendencia de mudarse al campo es real. La población rural de Estados Unidos llegó a 46,2 millones en 2024, y entre 2020 y 2024 la migración sumó 974.379 personas, lo que compensó más muertes que nacimientos, según el USDA. Pero el crecimiento se concentró en zonas de recreación y jubilación.
Corea muestra la distancia entre mudarse y cultivar. En 2025, 316.977 hogares se trasladaron al campo por razones no agrícolas, mientras que solo 8.735 volvieron a trabajar la tierra, 6% más que el año anterior y la primera alza en cuatro años. El 83,7% de esos nuevos agricultores trabaja menos de 0,5 hectáreas, con un promedio de 0,34.
Lo que sigue pendiente
La entretención despierta interés, pero la agricultura sigue exigiendo tierra, crédito e ingresos. Según Copa-Cogeca, el ingreso agrícola europeo equivale al 46,5% del de otros sectores. Por eso los programas que combinan formación, acceso a tierra y acompañamiento, como los de traspaso gradual entre agricultores sin sucesor y principiantes, buscan cerrar esa brecha.
Fuentes: Eurostat, Comisión Europea, ministerio de agricultura de Japón, Statistics Korea, USDA (Censo Agropecuario, ERS), Eagmark, Airbnb y American Farmland Trust, Istat e ISMEA, UCAS, Farmers Guardian, AHDB, LEAF, AgNavigator, Xinhua, Copa-Cogeca, JNTO, Mid-West Farm Report, Daily Yonder.
por Juan Lagos
