Erling Haaland volvió a ser noticia esta semana, pero no por goles: el delantero noruego aterrizó en Oslo con un mapache disecado bajo el brazo, comprado en una tienda de Dallas, que se agotó en horas tras convertirse en el mapache viral del Mundial. Detrás de la anécdota simpática hay un animal que, lejos de las redes sociales, es uno de los mamíferos que más dolores de cabeza da a la agricultura en América y que las autoridades sanitarias del mundo —incluido Chile— vigilan de cerca como potencial especie invasora.
El souvenir que se agotó en horas
Tras la eliminación de Noruega en cuartos de final ante Inglaterra, Erling Haaland aprovechó su paso por Dallas, Texas, para comprar sombrero de vaquero, botas y un peculiar recuerdo en la tienda Wild Bill’s Western Store: el “Whiskey Raccoon“, una pieza de taxidermia que muestra a un mapache abrazando una botella de whisky, con un valor de US$750. Al bajar del avión en Oslo con el animal disecado bajo el brazo, la imagen se viralizó de inmediato y el producto —hasta entonces una curiosidad regional texana— se agotó en cuestión de horas por la ola de pedidos desde distintas partes del mundo. Haaland se tomó el momento con humor y publicó en redes: “me siguió a casa”.
Un animal simpático, pero con mala fama entre los agricultores
Más allá de la anécdota del mapache viral, el animal (Procyon lotor) tiene una relación mucho menos amistosa con la agricultura. En su hábitat natural de América del Norte y Central es reconocido como una plaga recurrente de cultivos de maíz, papaya, piña y mango, capaz de devorar mazorcas completas durante la etapa de maduración, además de depredar aves de corral en gallineros rurales. En estudios sobre daños de fauna silvestre a cultivos, el mapache figura sistemáticamente entre las especies más perjudiciales para los productores, junto a loros y pecaríes.
El problema se agrava fuera de su hábitat original: en zonas de Europa y Japón donde el mapache fue introducido como mascota exótica y terminó asilvestrándose, hoy está catalogado como especie exótica invasora, con impactos documentados en agricultura, acuicultura y piscicultura, además de depredación sobre aves de corral. A eso se suma un riesgo sanitario relevante: el mapache es portador de parásitos como Baylisascaris procyonis y puede transmitir enfermedades como la rabia.
Por qué Chile lo vigila de cerca, aunque no esté aquí
El mapache no forma parte de las especies exóticas invasoras hoy establecidas en Chile —ese listado prioritario lo encabezan la avispa chaqueta amarilla, el visón americano, el castor y el alga didymo, entre otras— pero el caso ilustra exactamente el tipo de escenario que el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) busca prevenir. Todo ingreso de fauna exótica al país, incluidas mascotas no tradicionales, requiere protocolos sanitarios específicos evaluados caso a caso, precisamente para evitar que una especie como el mapache —simpática, adaptable y omnívora— repita en Chile la historia que ya vivió en Europa: de mascota curiosa a plaga establecida y costosa de erradicar.
La lección detrás del souvenir
Lo que en Dallas fue una pieza de decoración para “darle un toque animal” a una fiesta, en el campo es un recordatorio de por qué la bioseguridad agrícola importa: el mapache viral que hoy protagoniza memes y souvenirs es, en otras latitudes, sinónimo de cultivos arrasados y gallineros vaciados durante la noche. Para el agro, la foto de Haaland es una buena excusa para recordar que la frontera entre “curiosidad exótica” y “plaga establecida” suele ser más delgada de lo que parece.
por José Rios
