SAG abre consulta pública para definir cómo se regula la edición genética vegetal

El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Chile inició una consulta pública sobre edición genética vegetal, con el objetivo de definir cómo se regulan las nuevas técnicas de mejoramiento vegetal (NBT) aplicadas a cultivos.

La medida busca dar certeza regulatoria a investigadores, empresas y productores sobre qué requisitos técnicos y administrativos deberán cumplir los materiales vegetales desarrollados con estas técnicas antes de su uso en campo.

La consulta está abierta hasta el 13 de marzo de 2026 y permite recibir aportes de todos los actores interesados, desde desarrolladores de biotecnología hasta agricultores y asociaciones gremiales.

Qué busca la regulación y qué no cambia

El proceso impulsado por el SAG pretende establecer un marco claro para la comercialización y uso de plantas obtenidas mediante edición genética. Esto incluye definir:

  • Qué trámites se exigen para clasificar una variedad desarrollada por NBT
  • Cómo se evalúa su seguridad agrícola y ambiental
  • Qué requisitos se aplican para su liberación al mercado

Sin embargo, la autoridad ha sido enfática en que esto no implica relajar las exigencias para organismos genéticamente modificados (OGM). Si un material se determina como OGM, seguirá sujeto a la regulación vigente para ese tipo de cultivos.

Potencial impacto para el sector agrícola chileno

Tener un marco regulatorio claro puede impulsar el desarrollo y la adopción de nuevas variedades más resistentes a plagas, estrés hídrico o condiciones climáticas adversas. Esto puede beneficiar a frutales, cultivos extensivos y hortalizas, mejorando productividad y competitividad.

Además, la consulta busca asegurar que el diálogo entre el SAG, el sector productivo y la comunidad científica sea participativo y transparente, antes de definir la normativa final.

Qué sigue después de la consulta

Una vez cerrada la etapa de aportes, el SAG evaluará las propuestas y formulará un texto regulatorio que se someterá a la aprobación correspondiente. La expectativa es que Chile avance hacia un sistema más predecible y competitivo para innovaciones agrícolas, manteniendo altos estándares de seguridad.