Un problema se repite en explotaciones agrícolas de todo el mundo: comprar un tractor es caro, pero usarlo solo unas semanas al año para sembrar o cosechar. Frente a esa ineficiencia, un modelo de economía colaborativa conecta a dueños de maquinaria subutilizada con agricultores que la necesitan, sin que las plataformas posean una sola hectárea de tierra ni una sola máquina propia. El modelo ha tenido resultados muy distintos según el país donde se implementó.
Nigeria, de la banca de inversión a mecanizar el campo africano
El caso más consolidado a nivel mundial es Hello Tractor, fundada en 2014 por Jehiel Oliver, un exbanquero de inversión estadounidense que decidió dejar Wall Street en busca de un trabajo con mayor impacto. Oliver eligió Nigeria para lanzar su proyecto, atraído por la baja mecanización del campo africano y una gran superficie de tierra sin cultivar. La plataforma conecta a dueños de tractores equipados con dispositivos GPS con pequeños agricultores —que en promedio trabajan entre una y cinco hectáreas— a través de una red de agentes que gestionan las reservas.
El modelo incorporó además un esquema de financiamiento conocido como pago por uso (PAYG), que permite a agricultores, agentes y emprendedores acceder a la propiedad de un tractor con solo un 5% de pie, siempre que logren reservar al menos 500 hectáreas de tierra a través de la aplicación en un año. En alianza con John Deere y el Ministerio de Agricultura de Nigeria, la compañía proyectó llevar 10.000 tractores al mercado en cinco años. Hoy, Hello Tractor sigue plenamente activa: opera en más de 20 países africanos, llega a 2,5 millones de agricultores a través de más de 6.500 dueños de maquinaria, y reportó ingresos de US$12,9 millones en 2026.
India, un ecosistema con resultados desiguales
En India, donde cerca del 85% de los agricultores posee menos de dos hectáreas de tierra, comprar maquinaria propia es simplemente inviable para la gran mayoría. Ahí surgieron varias plataformas bajo el concepto de “Farming as a Service” (agricultura como servicio), pero con suertes muy distintas. Trringo, lanzada en 2016 por el fabricante Mahindra & Mahindra con una inversión inicial cercana a los 10 crore de rupias, es hoy el caso más estable del país, respaldado por el respaldo financiero de un fabricante consolidado y con más de 100.000 agricultores atendidos.
Otras startups independientes no corrieron la misma suerte. EM3 Agri Services, fundada en 2013 por Rohtash Mal, fue pionera del modelo y llegó a asociarse con John Deere, pero su actividad real cayó drásticamente: su facturación se redujo a apenas unos US$7.700 en el año fiscal 2024, y algunas fuentes especializadas la consideran hoy prácticamente inactiva pese a seguir registrada legalmente. Gold Farm, otro actor temprano del sector, es descrita por distintos análisis de la industria como una empresa que debió cerrar operaciones, aunque persiste cierta discrepancia entre fuentes sobre su estado exacto actual.
Chile, el problema de los tractores parados siete meses al año
En Sudamérica, el caso más consolidado es AgroMatch, fundada en 2018 en Santiago por Marco Vercellino, con más de 30 años de trayectoria en la industria de mecanización agrícola, junto a Francisco Astaburuaga y Fernando Martínez. La idea nació al notar que, en promedio, los tractores en Latinoamérica permanecen parados más de siete meses al año. La plataforma utiliza geolocalización y sensores IoT para conectar a agricultores con dueños de maquinaria ociosa —tractores, nebulizadores, porta bins, grúas horquilla—, encargándose además de seguros y supervisión profesional durante cada arriendo, con capacidad de reducir hasta 50% la capacidad ociosa de cada máquina inscrita. Hoy sigue operando, con más de 1.000 máquinas registradas y presencia ya expandida a Perú, tras ser seleccionada por el programa de capital de riesgo 500 Global LATAM.
Una misma idea, con resultados muy distintos según el contexto
El fenómeno muestra que compartir maquinaria agrícola no es garantía de éxito solo por tener una buena idea de fondo. Los casos que lograron sostenerse en el tiempo —Hello Tractor, Trringo, AgroMatch— comparten un mismo rasgo: o cuentan con el respaldo financiero de un actor consolidado de la industria, o construyeron desde el inicio una operación con soporte logístico, seguros y mantenimiento robusto detrás de la simple conexión digital entre oferta y demanda. Las plataformas que se quedaron solo en la capa tecnológica, sin ese sustento operativo, parecen haber tenido mucho más difícil sobrevivir en el tiempo.
Fuentes: Hello Tractor, TechPoint Africa, Rippleworks, Forbes, Diario Financiero (Chile), Portal del Campo, EntNerd, Seedstars World, Tracxn, Unreasonable Group, Inc42, AgriWorldView.
por José Rios
