Astronautas chinos a bordo de la estación espacial Tiangong cosecharon con éxito las primeras muestras de un experimento que busca algo que nunca se había logrado: completar dos generaciones consecutivas de arroz cultivadas enteramente en órbita, sin que ninguna de las plantas haya tocado suelo terrestre. El hito es un paso concreto hacia la agricultura espacial que China ve como clave para futuras misiones de exploración profunda.
De una primera cosecha en 2022 a un segundo salto en la estación espacial Tiangong
El experimento actual se apoya en un antecedente propio: en 2022, China ya había logrado la primera cosecha mundial de arroz de semilla a semilla dentro de su estación espacial, un proceso de 120 días en el que seis granos germinaron y produjeron 59 semillas, que regresaron a la Tierra junto a la tripulación de la misión Shenzhou-14. Parte de esas semillas fue reproducida durante tres generaciones en suelo terrestre antes de volver al espacio el pasado 24 de mayo de 2026, a bordo de la nave Shenzhou-23, que además transportó un segundo grupo de semillas de una variedad que nunca había salido de la Tierra, con el fin de comparar el comportamiento de ambos grupos en el mismo entorno.
La tripulación de esa misión —integrada por Zhu Yangzhu, Zhang Zhiyuan y Lai Ka-ying, según reportó la televisión estatal china CCTV— completó ahora la recolección y almacenamiento del primer lote de muestras, marcando la primera fase de un objetivo más ambicioso: lograr, por primera vez en la historia, dos generaciones consecutivas de arroz —semilla, a planta, a semilla nuevamente— sin que el cultivo abandone la estación espacial en ningún momento del proceso.
Dos formas distintas de reproducción, puestas a prueba al mismo tiempo
El experimento compara además dos métodos de reproducción en gravedad cero. Uno sigue la vía sexual tradicional, a través de la maduración y posterior siembra de nuevas semillas. El otro utiliza un modelo de rebrote: una vez cosechado el arroz, solo se conserva el sistema radicular de la planta, permitiendo que nuevos tallos vuelvan a crecer desde los rastrojos restantes para producir una segunda cosecha. La variedad utilizada corresponde a un arroz japónica desarrollado en China, elegido por su fuerte capacidad de adaptación y un ciclo de crecimiento de entre tres y cuatro meses, cualidades que lo vuelven especialmente apto para experimentos de este tipo. Todo el cultivo se desarrolla dentro de un módulo del tamaño aproximado de un microondas.
Qué busca responder este experimento
El objetivo científico central es entender la llamada “memoria transgeneracional”: si las semillas que ya estuvieron expuestas previamente al espacio logran adaptarse mejor a ese entorno que las semillas que nunca salieron de la Tierra, y cómo la exposición prolongada a la microgravedad afecta la estabilidad genética de una planta esencial para la alimentación humana. Los astronautas traerán de regreso a la Tierra las espigas, las semillas y muestras de plantas congeladas, material que —según informó la propia CCTV— servirá para orientar el diseño de futuros modelos de agricultura espacial.
Por qué esto importa más allá del propio experimento
La capacidad de producir alimentos directamente en el espacio, sin depender de reabastecimiento constante desde la Tierra, se considera un requisito esencial para cualquier misión de exploración humana más allá de la órbita baja, incluidas eventuales misiones de larga duración hacia la Luna o Marte. El hito chino se suma a otros experimentos de agricultura espacial que ya reportamos en Diario Agrícola, como el proyecto “Papas en Marte” del Centro Internacional de la Papa junto a la NASA, que confirma que la carrera por resolver cómo alimentar a una tripulación fuera de la Tierra ya no depende de un solo país ni de un solo cultivo.
Lo que viene
Con la primera cosecha ya completada, el experimento entra ahora en su fase decisiva: parte de los granos recolectados volverá a sembrarse dentro de la propia Tiangong, en un intento por completar la segunda generación sucesiva del cultivo sin abandonar la estación. Si China logra cerrar ese ciclo, el hito quedaría como uno de los antecedentes más concretos hasta la fecha para sostener, algún día, un sistema de producción de alimentos verdaderamente autosuficiente fuera de la Tierra.
por José Rios
