Una granja, un cultivo de café, un lote de vino o incluso un contrato de cosecha futura ya pueden convertirse en un token digital negociable, gracias a la tecnología blockchain. La llamada tokenización de activos agrícolas dejó de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en una herramienta real de financiamiento, con un mercado que ya mueve miles de millones de dólares y que tiene, incluso, una cara conocida: el jugador de polo argentino Eduardo Novillo Astrada, cofundador de una de las empresas pioneras del rubro.

Qué es exactamente tokenizar un activo agrícola

En términos simples, la tokenización convierte la producción de un activo físico real —una granja, un cultivo, un contenedor hidropónico, un lote de vino o café— en tokens digitales que representan derechos sobre los flujos de caja que ese activo genera. Como lo resume Juan Manuel Jaureguiberry, fundador de la plataforma argentina Tokena: “la tokenización es la representación digital de un activo”. No se trata de especular con una criptomoneda sin respaldo, sino de financiar un negocio real —con retorno en efectivo— a través de una tecnología que permite fraccionar la inversión y hacerla trazable de principio a fin.

La diferencia frente a comprar acciones de una empresa agrícola tradicional está en el nivel de detalle: quien invierte en un token sabe exactamente qué activo específico respalda su posición, bajo qué condiciones cobra, y cuál es el colateral físico disponible en caso de que algo salga mal.

Un mercado que ya mueve miles de millones

La tokenización agrícola forma parte de una tendencia más amplia conocida como RWA (Real World Assets, o activos del mundo real), que consiste en representar digitalmente activos físicos de cualquier tipo. Ese mercado en su conjunto creció 380% en tres años y superó los US$24.000 millones hacia junio de 2025. Dentro de ese universo, la agricultura aparece como uno de los sectores con mayor potencial: solo el valor de las tierras de cultivo en Estados Unidos supera los US$3 billones, según datos del Departamento de Agricultura de ese país, un tamaño de mercado que, según analistas del sector, representa una oportunidad de varios cientos de miles de millones de dólares para este tipo de tecnología.

Café, vino, soja y hasta ganado

Los casos concretos ya están operando. La plataforma AgriDex, construida sobre la red blockchain Solana, tokeniza productos agrícolas reales y ya completó su primera transacción de café enteramente en blockchain: la marca británica Tiki Tonga Coffee exportó café premium desde el Reino Unido hacia Sudáfrica, pagando en rands sudafricanos y liquidando en libras esterlinas mediante esta tecnología, con una comisión de apenas 0,5%, frente al 5% a 7% que suele cobrar una transacción transfronteriza tradicional. Según Jon Trask, CEO de la agtech Dimitra, “la tokenización de RWA une la agricultura y blockchain al tokenizar activos como cultivos, tierras y créditos de carbono”. Otras plataformas a nivel mundial ya tokenizan ganado —permitiendo rastrear cada animal desde su genealogía hasta el consumidor final— granos como soja, maíz y trigo, e incluso vacas preñadas.

América Latina empieza a sumarse

La región ya tiene sus primeros casos concretos. En Argentina, la plataforma cordobesa Tokena conecta a productores, inversores particulares y contratistas rurales bajo una misma estructura digital, donde cada parte —tierra, capital o servicios— se convierte en una representación digital dentro del sistema. En Paraguay, el especialista Vaccotti explicó que países vecinos como Argentina y Brasil ya cuentan con modelos donde la soja y otros commodities agrícolas se convierten en activos digitales comercializables, aunque advirtió que la tokenización de tierras —el segmento con mayor potencial económico— enfrenta el desafío de integrar los registros públicos tradicionales de propiedad con la blockchain: “hoy todavía la transferencia de dominio sigue dependiendo del sistema registral convencional”, señaló.

Qué significa la tokenización de activos agrícolas para el futuro del campo

El impacto más concreto de esta tecnología es la democratización del acceso al financiamiento agrícola. Hasta hace pocos años, invertir en infraestructura productiva de este tipo requería capital institucional o conexiones que la mayoría de los inversores no tenía. Con tokenización, es posible participar desde montos mucho más bajos —algunas plataformas europeas permiten entrar desde 500 euros— mientras los productores obtienen liquidez anticipada al vender tokens respaldados por cosechas futuras, sin tener que esperar hasta el cierre de la temporada para acceder a capital de trabajo.

Cómo blockchain mejora el negocio agrícola en la práctica

Más allá del financiamiento, la tecnología blockchain aporta beneficios operativos concretos a través de los llamados contratos inteligentes (smart contracts): programas que validan automáticamente condiciones —como la llegada en buen estado de una mercancía— y liberan pagos de forma instantánea, sin intermediarios. Esa automatización reduce la burocracia, acelera los flujos de caja y minimiza errores humanos, mientras el registro descentralizado permite que productores, cooperativas, transportistas y minoristas accedan a la misma información en tiempo real, algo especialmente valioso para la trazabilidad de certificaciones de calidad y de origen.

Un jugador de polo mundial como cara del negocio

Uno de los casos más citados de la región tiene, además, un rostro conocido fuera del mundo cripto: Eduardo Novillo Astrada, reconocido jugador de polo argentino de nivel mundial, es cofundador y CEO de Agrotoken, la empresa que se presenta como pionera global en tokenizar granos. “Fuimos los primeros del mundo en tokenizar commodities”, señaló Novillo Astrada en una entrevista con la agencia EFE. La compañía emite tokens como SoyA, CorA y WheA —cada uno respaldado por una tonelada de soja, maíz o trigo respectivamente— y ya expandió su operación hacia Brasil y Estados Unidos, con planes de sumar café colombiano, etanol y caña de azúcar brasileña, y hasta tierras de cultivo a su cartera de activos tokenizables.

En Estados Unidos, el desarrollo de esta industria está liderado más bien por ejecutivos del propio mundo agtech y blockchain que por figuras de fama masiva: Henry Duckworth, cofundador y CEO de AgriDex, plataforma construida sobre la red Solana que ya completó transacciones reales de café tokenizado, y Jon Trask, CEO de la agtech Dimitra, una de las voces más citadas sobre cómo la tokenización de activos del mundo real puede unir cultivos, tierras y créditos de carbono en un mismo mercado digital.

Lo que viene

Con un mercado de activos tokenizados que ya crece a triple dígito y ejemplos concretos operando desde Sudáfrica hasta el sur de Córdoba, el mayor obstáculo para la masificación de la tokenización de activos agrícolas ya no es tecnológico, sino regulatorio: mientras la tokenización de commodities como granos o café avanza con relativa fluidez, la tokenización de tierras —el activo de mayor valor y potencial del sector— seguirá dependiendo de que los marcos legales de cada país logren integrar sus sistemas tradicionales de registro de propiedad con esta nueva capa digital.

por José Rios