Ningún otro país produce más soja, café, jugo de naranja, azúcar y carne bovina que Brasil. Con exportaciones récord de US$169.200 millones en 2025 y un desempeño que, según el Financial Times, podría convertirlo este mismo año en el mayor exportador agrícola del planeta, el agro brasileño vive el momento más relevante de toda su historia.
El agro brasileño mueve una cuarta parte de la economía del país
El agronegocio brasileño mueve hoy R$3,2 billones de reales (unos US$627.000 millones, al tipo de cambio actual) al año y representa el 25,13% del Producto Interno Bruto de Brasil, según cifras difundidas este año en el Día de la Agricultura. Para poner esa cifra en perspectiva: de cada cuatro reales que se generan en la economía brasileña, uno proviene directa o indirectamente del campo. Solo durante la temporada 2025/26, el país espera cosechar cerca de 360,1 millones de toneladas de granos, un volumen que confirma a Brasil como uno de los graneros más grandes del planeta.
El hito que Brasil nunca había alcanzado: líder mundial en carne bovina
A fines de 2025 ocurrió algo que no tenía precedentes en la historia agrícola del país: Brasil superó a Estados Unidos y se convirtió, por primera vez, en el mayor productor mundial de carne bovina, con una producción de 12,3 millones de toneladas, según datos del propio Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la fuente estadística más citada a nivel internacional en este tipo de mediciones. A ese liderazgo se suman otros productos donde Brasil ya es, desde hace tiempo, el proveedor número uno del mundo: soja, café, jugo de naranja y azúcar, además de haber desplazado también a Estados Unidos como principal exportador mundial de algodón.
Exportaciones que rompen récord tras récord
El año 2025 cerró con exportaciones agrícolas de US$169.200 millones, un alza de 3% frente al año anterior, equivalente a casi la mitad de todo lo que Brasil vende al resto del mundo. Ese ritmo no se detuvo en 2026: solo en abril, las exportaciones del agro superaron los US$16.000 millones, un nuevo récord para ese mes específico, mientras que en el primer semestre completo del año el sector ya acumulaba US$38.000 millones en ventas externas, con un superávit comercial de US$33.000 millones. El ministro de Agricultura y Ganadería, André de Paula, resumió el momento con una frase que refleja el orgullo del propio sector: “este resultado muestra la fuerza de un sector que sigue siendo construido con trabajo e inversión a lo largo de muchos años. El agro brasileño ocupa hoy una posición de destaque en el comercio internacional porque hay producción, hay ciencia, hay sanidad y hay capacidad de responder a las demandas de los mercados”.
¿Podría Brasil superar a Estados Unidos como el mayor exportador agrícola del mundo?
Según un análisis del Financial Times, citando datos cruzados del USDA y del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios de Brasil, la ventaja que Estados Unidos mantenía sobre Brasil en exportaciones agrícolas se redujo drásticamente entre 2020 y 2025: de US$50.000 millones a apenas US$2.100 millones. El propio diario británico plantea que 2026 podría ser el año en que la balanza se incline definitivamente a favor de Brasil. Parte de esa transformación se explica por el rol de China, el mayor comprador agrícola del mundo, que desde la primera guerra comercial impulsada por Donald Trump en 2018 comenzó a desplazar buena parte de sus compras de soja y algodón desde Estados Unidos hacia Brasil. “Ya no somos más el proveedor mundial de soja. Somos el proveedor residual”, reconoció en una entrevista al propio Financial Times el agricultor estadounidense Corey Goodhue, de Iowa, graficando el cambio de posiciones entre ambos países.
La soja, el cultivo que sigue creciendo temporada tras temporada
Brasil ya es, desde hace años, el mayor productor y exportador mundial de soja, y la campaña 2025/26 promete ser otra temporada histórica: según proyecciones del USDA, la producción alcanzaría 173 millones de toneladas, cultivadas en 48,2 millones de hectáreas, con un rendimiento promedio de 3,59 toneladas por hectárea.
La tecnología que sostiene este liderazgo
Detrás de estos números hay una transformación tecnológica silenciosa que se acelera año tras año. Sensores, drones, imágenes satelitales y plataformas digitales ya orientan decisiones sobre siembra, riego, fertilización y cosecha en el campo brasileño. En la ganadería, sistemas de inteligencia artificial monitorean el desempeño de los animales, mientras herramientas de selección genómica aceleran el mejoramiento genético de los rebaños. A eso se suma el avance de los bioinsumos, una nueva generación de productos biológicos que buscan reemplazar parte de los fertilizantes y pesticidas tradicionales por alternativas más sostenibles.
Un liderazgo construido en 166 años
Lejos de ser un fenómeno repentino, el actual protagonismo agrícola de Brasil es resultado de más de un siglo y medio de desarrollo continuo, apoyado en ciencia agronómica, acceso a crédito rural e innovación sostenida en el campo, factores que —según describe el propio sector— explican por qué Brasil llegó a este punto justo cuando el escenario geopolítico global, marcado por la tensión comercial entre Estados Unidos y China y los conflictos en Medio Oriente, terminó jugando a su favor.
Lo que viene
Con el reciente acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea sumando un nuevo frente de diversificación de mercados, y con Estados Unidos mostrando, según el propio Financial Times, signos claros de haber perdido su histórica hegemonía agrícola indiscutida, Brasil se asoma a 2026 con la posibilidad real de consolidar al agro brasileño, en los hechos y en los números, como la nueva gran potencia agrícola del mundo.
